En la actualidad, el tiempo es uno de los bienes más escasos.
Todos sentimos en algún momento que tenemos o queremos hacer más cosas de las que podemos. Y eso es, cómo mínimo, fuente de angustias.
Por eso quise compartir parte del prólogo de este libro genial que compré por Amazon luego de buscarlo infructuosamente en las librerías de Uruguay y Argentina.
Al inicio Needleman dice:
Este libro va dirigido a todo aquel que está hambriento de tiempo. Es decir que va dirigido a todos. Todos vivimos en una cultura que nos arroja en la trampa de hacer demasiadas cosas, asumir demasiadas responsabilidades, enfrentar demasiadas opciones y decir sí a demasiadas oportunidades. Todos vivimos en una cultura que nos arroja en la trampa de hacer demasiadas cosas, asumir demasiadas responsabilidades, enfrentar demasiadas opciones y decir sí a demasiadas oportunidades.... Es la nueva pobreza, la pobreza de nuestra opulencia. Es nuestra hambre, el hambre de una cultura que ha elegido otras cosas antres que el tiempo y el mundo exterior antes que el mundo interior.
Y más adelante explica que la verdadera escencia de nuestro problema con el tiempo es que lo que ha desaparecido es el tiempo significativo.
”No es la tecnología ni la acelerada influencia del dinero ni el capitalismo globalizado el responsable del hambre de tiempo. La raíz de nuestro problema moderno con el tiempo no es tecnológica, sociológica, económica ni tampoco psicológica. Es metafísica.”
Obviamente es imposible resumir todo el contenido del libro en unas líneas, pero el concepto principal con que yo me quedé es que cuanto más cerca de nuestra alma nos sentimos, cuanto más conectados estamos con ella, menos nos preocupa el tiempo en sentido físico, ya que el tiempo del alma es la eternidad.
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