Andadores

Una de las preguntas que nos hacen frecuentemente los padres es si los andadores son aconsejables o no, y en caso positivo, a qué edad pueden colocar al bebé en uno.

Una de las preguntas que nos hacen frecuentemente los padres es si los andadores son aconsejables o no, y en caso positivo, a qué edad pueden colocar al bebé en uno.

La duda surge también porque hay distintas versiones entre los profesionales, ya que algunos son absolutamente reticentes a su uso, mientras otros consideran que usándolos con moderación puede ser una gran ayuda para los padres, ya que el bebé puede desplazarse libremente acompañando a su mamá por distintas partes de la casa. Lo que sí es claro es que si los padres deciden usarlo deben tener en cuenta varios factores.

En primer lugar su uso debe ser moderado. No se trata de que el bebé esté 8 o 10 horas diarias encima del andador sino que lo use por períodos de no más de 30-40 minutos, por ejemplo un rato en la mañana y otro en la tarde, ya que más allá de comenzar a tomar fuerza en los músculos de las piernas, un bebé de entre 6-12 meses debe jugar en el piso, intentando movilizarse por su propia cuenta. 

Otro factor es tener muchísimo cuidado con las escaleras. Tener en cuenta que con el andador el bebé toma velocidad y una caída por las escaleras puede ser muy peligrosa. Y también que con el andador el bebé puede acceder a muchos más lugares con mayor rapidez, por lo que un niño con un andador nunca puede quedarse solo. Es fundamental que los padres o las personas que cuiden al bebé estén atentos a hornos calientes, cables que lo puedan hacer tropezar o enchufes que pueda tocar, etc. 

En cuanto a la duda de si el andador hará que un niño aprenda a caminar antes o después, la realidad es que no hay nada comprobado, y generalmente depende más de las características y estimulación que reciba el niño que del uso o no de andador. Hay niños que utilizan andador y a los 10 meses se largan a caminar solitos y otros que no lo usan y recién caminan a los 16 meses. Probablemente la decisión deba pasar más por la situación de los padres, la casa o las características del bebé. 

Si un bebé es tranquilo y le gusta jugar sentado o gatea de un lado a otro tal vez no lo necesiten, en cambio si está muy inquieto un rato de andador puede ser una ayuda para que el niño se entretenga y pueda explorar el mundo más facilmente.