Características psicológicas de niños y adolescentes por edad

Los niños y adolescentes atraviesan diferentes etapas y cambian sus características psicológicas según el momento del desarrollo que atraviesan.

Conocerlas es clave para acompañar su crecimiento y establecer con ellos vínculos sólidos. La siguiente información está basada en el libro Educar las emociones de la Dra. Amanda Céspedes (Chile).

Preescolares:

-Refuerzan su capacidad vincular para iniciar los procesos de socialización. Viven una ansiedad de separación, principalmente los niños introvertidos, tímidos, ansiosos, hijos únicos. Por un lado, ven a la madre como el refugio, el consuelo, el bálsamo que alivia los dolores, y, por otro lado, al padre lo ven como el fuerte, el protector de los peligros externos, el que da seguridad. La dependencia afectiva del niño respecto de sus padres es muy potente. Por eso, si bien la adaptación cuesta, es bueno que vayan a un centro educativo para que compartan momentos con otros niños de su edad, entre otras cosas. 

-Aún existe el riesgo de que desarrollen un trastorno vincular, por eso, es importante que los padres estén muy cerca de sus hijos, los cuiden, los protejan, los escuchen. Muchas veces los niños sufren traumas con respecto al lazo afectivo, por ejemplo: ante un abandono o una separación, cuando son maltratados, cuando sus padres trabajan largas jornadas, cuando asisten a un centro educativo desde edades muy tempranas, cuando estuvieron en incubadora, entre otras razones.  

-Necesitan contención emocional porque sus mecanismos de autocontrol son muy rudimentarios, por ejemplo, pueden verse desbordados por sus emociones. 

-Tienen imaginación, fantasía y fuerza lúdica, por lo que neutralizan las emociones negativas. No establecen límites claros entre fantasía y realidad. Por eso, los niños tienen mucho para enseñarnos a los adultos sobre creatividad. 

-Son vulnerables al estrés por no poder tomar suficiente distancia de los acontecimientos. Para que esto no suceda, necesitan protección y necesitan ser escuchados. 

-El estrés los desestabiliza y llegan a aparecer síntomas de ansiedad. 

-A los cinco años empieza una “poda” de conexiones neuronales, es decir, un proceso de remodelado cerebral que facilita la aparición de nuevas habilidades, por ejemplo, la lectura, la escritura y el cálculo. Esto también aumenta la aparición del estrés. Por eso, nuevamente indicamos que es importante que estén presentes y que los escuchen. 

-El desarrollo moral es primario, por lo que se sustentan en la obediencia impuesta. 

Entre los seis años y la prepubertad:

-Los niños recuperan la serenidad y se abren a nuevas experiencias. 

-El autocontrol va progresando. Los mecanismos reflexivos aún son rudimentarios. 

-El desarrollo moral también va progresando, por lo tanto, se pasa de la obediencia impuesta a una internalización de valores y de principios éticos rectores de la conducta. 

-También empiezan a diferenciar con nitidez fantasía de realidad. 

-Al igual que en la etapa anterior, necesitan mucha protección de los adultos, pero disfrutan de mayor libertad. 

-Ven a los adultos como sus ídolos, principalmente a los padres. 

-El estrés los desestabiliza pero en menor medida que en la etapa anterior. 

En edad prepuberal (entre los 9 y los 11 años):

-Ya no son niños. Empiezan a tener vello corporal y facial y, esto provoca una gran vulnerabilidad a cuadros de ansiedad y de compromiso anímico. Están más temerosos, regresan fobias de la primera etapa.

-Hay una nueva “poda” de conexiones neuronales para que en la pubertad puedan afrontar con éxito los desafíos sociales y culturales. 

-Son dispersos, tienen escasa capacidad de concentración, no tienen ganas de nada, son silenciosos. Calman la ansiedad comiendo compulsivamente carbohidratos como chocolates, golosinas, galletitas dulces, helados, tortas. Buscan “evadir la realidad” a través de tecnologías como los videojuegos, la televisión y la computadora. 

-Están en “duelo”. Son conscientes de la irreparable pérdida: se va la niñez y viene la adolescencia (que la temen y la desean a la vez). Están emotivos, sensibles y experimentan dolorosos enamoramientos.

En edad puberal (aproximadamente desde los 13 años):

-Adquieren habilidades intelectuales y sociales que pondrán en práctica cuando concluya esta etapa cambiante y dinámica. 

-Incrementa la impulsividad y disminuye el umbral del goce. Les atrae lo novedoso, lo nuevo. Desaparece la melancolía y los miedos por la pérdida de la niñez que tenían en la etapa anterior. Buscan sensaciones que encuentran en los grupos de amigos. Hombres: la hormona masculina testosterona provoca un incremento del impulso agresivo y, por eso, enfrentan a los mayores. Mujeres: las hormonas ováricas las vuelven emotivas, volubles y explosivas. Muchas veces, tanto los hombres como las mujeres buscan facilitar la sociabilidad con el cigarrillo y/o el alcohol. Por eso, hay que prestar especial atención a este tema. 

-El desarrollo moral está bastante afianzado. Los jóvenes tienen los valores inculcados por la familia y el centro educativo pero, transgreden los límites con facilidad buscando la autonomía. 

-Tienen buena capacidad reflexiva que muchas veces choca con la impulsividad propia de la edad. Necesitan una gran fuerza de autocontrol y, para esto, ayudan los adultos afectuosos, comprensivos y serenos.

Adolescentes (aproximadamente desde los 15 años):

-Esta etapa está caracterizada por importantes conquistas en los ámbitos cognitivo y emocional social. 

-El remodelado cerebral sigue estando muy activo, especialmente en las regiones que administra la inteligencia y en las áreas donde se lleva a cabo la lectura de la realidad y de la integración del yo. Por eso, experimentan una iluminación intelectual, amplían sus cogniciones, integran conocimientos, establecen relaciones. Esto los lleva a pensar que son poseedores de la verdad y llegan a descalificar a los adultos como maestros.

-Aumenta el umbral del goce, por lo que empiezan a requerir estímulos cada vez más intensos para disfrutar. A las experiencias que antes temían, ahora las viven con excitación e interés intensos. El goce en el grupo de amigos es más intenso aún, el grupo neutraliza el miedo y aumenta la excitación de la aventura, invita a competir buscando ser el más audaz y atrevido, allí se sienten osados, fuertes e invulnerables.  

-Experimentan un intenso despertar sexual. Participan en juegos grupales, empiezan a tener relaciones de pareja, despiertan los sentimientos de afecto. 

-Es un momento de gran vulnerabilidad, pueden presentar alguna psicopatología que puede agravarse con el consumo de alcohol y/o drogas. Es fundamental trabajar en la prevención.

 

Fuentes: “Educar las emociones” de Amanda Céspedes y psicodiagnosis.es