Ejercicio compulsivo: ¿Lo bueno también tiene excesos?

Todos conocemos los beneficios del ejercicio y parece que, adondequiera que vayamos, oímos decir que debemos ejercitarnos más. Pero, ¿cómo algo que tiene tantos beneficios puede tener el potencial de dañarnos?

Todos conocemos los beneficios del ejercicio y parece que, adondequiera que vayamos, oímos decir que debemos ejercitarnos más. Cuando se practica el tipo correcto de ejercicio, se logran grandes objetivos a nivel de cuerpo y espíritu: la actividad física fortalece el corazón y los músculos, reduce la grasa corporal y disminuye el riesgo de padecer muchas enfermedades.

Muchos adolescentes que realizan deporte tienen autoestima más elevada que sus compañeros menos activos y el ejercicio puede, incluso, mantenerlos más contentos a causa de la inundación de endorfinas que el ejercicio provoca. Las endorfinas son sustancias químicas que alivian el dolor naturalmente y mejoran el estado de ánimo. Estas sustancias químicas se liberan en el cuerpo tras hacer ejercicio y durante este, y cumplen una función muy importante para ayudar a controlar el estrés.

Por eso uno se pregunta, ¿cómo es que algo que tiene tantos beneficios puede tener el potencial de dañarnos?

¿Por qué algunos jóvenes se exceden en el ejercicio físico?

Muchas personas comienzan a practicar ejercicio porque es divertido o porque les da placer. No obstante, el ejercicio puede tornarse un hábito compulsivo cuando se realiza por razones inadecuadas.

Algunas personas comienzan a ejercitarse para bajar de peso. Si bien el ejercicio físico forma parte de una rutina segura y saludable para controlar el peso, muchas personas pueden tener expectativas que no son realistas. A través de los anuncios, recibimos un constante bombardeo de imágenes sobre el cuerpo ideal: joven y delgado para las mujeres; fuerte y musculoso para los hombres. Para intentar alcanzar esos ideales no razonables, muchas personas comienzan dietas y algunas incluso desarrollan trastornos de la alimentación como bulimia y anorexia. Y las personas que se frustran con los resultados de las dietas se entregan al ejercicio excesivo para acelerar la pérdida de peso.

Incluso, algunos atletas pueden pensar que el ejercicio reiterado les ayudará a ganar una competencia importante. Estas personas añaden ejercicios extra a su rutina programada regularmente con sus equipos sin consultar con sus técnicos ni entrenadores. La presión para alcanzar el éxito puede llevar a que estas personas ejerciten demasiado hasta el punto en que deja de ser saludable. El cuerpo necesita actividad, aunque también necesita descanso. El ejercicio excesivo puede causar lesiones como fracturas por estrés o distensiones musculares.

¿Deportista saludable?

Los expertos en actividad física recomiendan que los adolescentes realicen, como mínimo, 60 minutos de ejercicio físico moderado a vigoroso todos los días. La mayoría de las personas jóvenes se ejercitan mucho menos de la cantidad recomendada (lo cual puede resultar un problema por diferentes motivos) pero algunos, como los atletas, ejercitan más.

Los expertos aseveran que el ejercicio reiterativo que supera los requisitos de una buena salud es un indicio de un comportamiento compulsivo. Algunas personas necesitan realizar más ejercicio que el habitual, por supuesto, como los atletas que se preparan para una gran competencia. Sin embargo, numerosos entrenamientos en el día, todos los días, cuando una persona no se está entrenando para competir, es señal de que esa persona está ejercitando en forma excesiva.

Las personas que son dependientes de la actividad física, por lo general, se van al extremo de priorizar el ejercicio en sus vidas. Si los entrenamientos son más importantes que los amigos, la casa y otras responsabilidades, puede que esté desarrollando una dependencia hacia el ejercicio.

Señales de ejercicio compulsivo

Si preocupan los hábitos de ejercicio de un hijo adolescente, hay que hacerse estas preguntas:

  • ¿Se obliga a hacer ejercicio, incluso si no se siente bien?
  • ¿Prefiere hacer ejercicio en lugar de reunirse con amigos?
  • ¿Se enoja si se pierde un entrenamiento?
  • ¿Basa la intensidad del ejercicio en lo que come?
  • ¿Tiene problemas para quedarse sentado porque cree que no está quemando calorías?
  • ¿Se preocupa por el aumento de peso si un día no hace ejercicio?

Si la respuesta a todas estas preguntas es sí, puede tener un problema.

¿Cómo buscar ayuda?

Lo primero que deben hacer si sospechan que hace ejercicio de manera compulsiva es buscar ayuda. El ejercicio compulsivo, en especial si se combina con un trastorno de la alimentación, puede ocasionar serios problemas de salud permanente y, en casos extremos, la muerte.

Como el ejercicio compulsivo está estrechamente relacionado con los trastornos de la alimentación, pueden obtener ayuda a través de organismos comunitarios que se establecen, especialmente, para ayudar a tratar la anorexia, bulimia y demás problemas de la alimentación. El departamento de salud o educación física de la escuela posiblemente cuente con programas de apoyo y asesoría de nutrición disponibles. También pueden programar una consulta de control con un médico. Debido a que el cuerpo atraviesa por tantos desarrollos importantes durante la adolescencia, los jóvenes que tienen problemas con el ejercicio compulsivo necesitan consultar a un médico para asegurarse de que se están desarrollando normalmente. Esto se aplica, en especial, si la persona también padece un trastorno de la alimentación. Las niñas que se ejercitan demasiado y restringen su alimentación pueden dejar de menstruar y desarrollar osteoporosis (debilitamiento de los huesos), una afección que se denomina tríada de la mujer atleta. Es necesario recibir ayuda médica para resolver los problemas físicos asociados con el ejercicio excesivo antes de que ocasione daños a largo plazo en el organismo.

¿Cómo introducir un cambio positivo?

Los jóvenes que ejercitan de manera compulsiva pueden tener una imagen corporal propia distorsionada y autoestima baja. Pueden verse a sí mismos con sobrepeso o no sentirse en forma, incluso aunque tengan un peso saludable.

Quienes hacen ejercicio de manera compulsiva necesitan ayuda profesional por las razones que se han descrito anteriormente. Pero también uno puede ayudarse a tomar las riendas nuevamente al hacer lo siguiente:

  • Trabajar día a día para cambiar el discurso interno. Al mirarse en el espejo, deben asegurarse de que encuentran al menos algún aspecto bueno sobre sí mismo. Deben ser más conscientes de sus atributos positivos.
  • Cuando realicen ejercicio, deben centrarse en lo positivo, en las características que mejoran el ánimo.
  • Tomarse un descanso. Escuchar al cuerpo y permitirse un día de descanso después de un entrenamiento arduo.
  • Controlar el peso realizando ejercicio y comiendo porciones moderadas de alimentos saludables. No deben intentar cambiar el cuerpo para lograr una figura esbelta irreal. Deben hablar con el médico, especialista en nutrición, entrenador deportivo u otro adulto sobre lo que es un peso corporal sano y cómo desarrollar hábitos saludables de alimentación y ejercicios.

Se supone que el ejercicio y los deportes deben divertirlo y mantenerlo sano. Si se hace ejercicio con moderación, se lograrán ambos propósitos.

Fuente: kidshealth.org