El estrógeno durante el embarazo

Los estrógenos son las hormonas más importantes para la vida de las mujeres. Son las responsables de las características sexuales femeninas, como el desarrollo de las mamas y el ciclo menstrual.

Los estrógenos son las hormonas más importantes para la vida de las mujeres. Son las responsables de las características sexuales femeninas, como el desarrollo de las mamas y el ciclo menstrual. Producida principalmente por los ovarios, estas hormonas contribuyen a los cambios que se producen en las niñas cuando alcanzan la pubertad. 

Durante el embarazo, los estrógenos pasan a ser producidos por la placenta y son los encargados, entre otras cosas, de estimular el crecimiento del útero para alojar al bebé y ablandar las paredes de la vagina y de los músculos abdominales para facilitar el nacimiento del niño por el canal del parto. 

Las principales hormonas estrogénicas femeninas son la estrona, cuya función es la de preparar la ovulación, y el estradiol, que regula el ciclo menstrual. Cuando las mujeres están embarazadas un tercer tipo de estrógeno, el estriol, comienza a ser secretado y su volumen se eleva mil veces más en el último trimestre de la gestación.

Estrógeno en la mujer y el feto

Una de las principales funciones de los estrógenos en el desarrollo del feto es la de mantener el embarazo. Para lograr esto el estrógeno, que ahora es producido por la placenta, regula la producción de progesterona, la cual desempeña diferentes funciones durante el período de gestación: evita que el útero se contraiga, lo que lo hace seguro para el bebé, promueve el crecimiento de los pechos y combate las células peligrosas que puedan dañar al feto. Como la progesterona es muy importante para un buen embarazo, mantener niveles adecuados de estrógenos lo es también. 

Pero el estrógeno no solamente posee efectos en la mujer, sino también en el feto. Esta hormona es la responsable de que los órganos fetales internos, como los pulmones, crezcan correctamente, así como también los órganos reproductivos. Además, regula la densidad ósea del feto, mantiene el flujo sanguíneo del útero y ayuda con la lactancia.

Excesos de estrógeno

Aunque el estrógeno cumple funciones muy importantes, cuando una mujer está embarazada debe ser precavida con respecto al nivel de estrógeno que posee. Si bien los niveles altos de estrógeno son normales en el embarazo, el consumo excesivo de ciertos alimentos puede elevar la producción de esta hormona. 

La soja y sus derivados, las almendras, las cerezas, ciruelas, verduras como el apio, tomate y remolacha y cereales como arroz integral, trigo o avena, pueden componer dietas con un contenido más alto de estrógenos naturales. Por el contrario, los cítricos, melones, brócoli, calabaza, arroz blanco y harina blanca son algunos de los alimentos que actúan como inhibidores de los estrógenos en la mujer. 

El incremento excesivo de estrógenos por estos alimentos durante la gestación no tiene un efecto directo sobre el parto o la salud de la mamá, pero sí puede comprometer la salud del bebé, según un grupo de investigadores del Centro de Investigación del Cáncer de Georgetown, en Estados Unidos. Para estos especialistas, el aumento del nivel de estrógeno puede elevar el riesgo de padecer cáncer de mama en tres generaciones consecutivas de la madre (hijas, nietas y bisnietas). Estas investigaciones podrían contribuir a identificar y tratar a tiempo a mujeres que tienen mayor riesgo de padecer cáncer de mama en un futuro. 

Fuentes consultadas: Consumer y ehowenespañol