El líquido amniótico y la rotura de la "bolsa de aguas"

El saco que envuelve al bebé y al cordón umbilical contiene líquido amniótico. Este líquido es el fluido en el que flota el bebé dentro del útero de la madre.

A veces los obstetras deben romper la bolsa (amnioresis) luego de que empezaron las contracciones, y otras veces la rotura del saco ocurre espontáneamente.

Por lo general se da entre las 37 y las 40 semanas de embarazo, aunque en algunos casos se rompe en semanas más tempranas, contribuyendo a un aumento de la incidencia de un parto prematuro. Cuando la mujer rompe bolsa, sale por los genitales un líquido transparente o amarillo claro que se diferencia de la orina por ser constante y con un olor característico a hipoclorito o semen.

Siempre la sospecha de una pérdida de líquido amniótico (hidrorrea) debe hacer consultar a un profesional para corroborar si la misma es de origen amniótico o no.

El líquido amniótico en el embarazo

En el embarazo tiene una función importante para el bebé, ya que mantiene la temperatura, le permite moverse, lo protege de golpes y sacudidas, ayuda a que se formen los pulmones y lo alimenta esporádicamente. Por esto, para la supervivencia y bienestar del feto, es importante que la bolsa esté intacta y que no se pierda líquido.

La composición del líquido amniótico varía a lo largo del embarazo. El saco amniótico crece y comienza a llenarse, principalmente con agua dos semanas después de la fertilización. 10 semanas después el líquido contiene proteínas, carbohidratos, lípidos y fosfolípidos, urea y electrolitos y todos ayudan al desarrollo del feto. En los últimos estadios de gestación la mayor parte del líquido amniótico está compuesto por orina fetal.

El líquido amniótico alcanza su volumen máximo aproximadamente a las 34 semanas del embarazo, cuando llega a un promedio de 800 cc. El defecto de líquido amniótico (oligoamnios) o el exceso (polihidramnios) puede ser la causa o el indicador de problemas para la madre y el feto. En ambos casos la mayor parte de los embarazos continúan con normalidad y el recién nacido viene al mundo de forma saludable pero no siempre se da el caso. Los fetos que se han desarrollado en ambientes con poco líquido amniótico desde un comienzo pueden desarrollar contracturas de las extremidades, de pies y manos y también el desarrollo de una afección peligrosa para la vida llamada hipoplasia pulmonar.

Rotura de aguas

La rotura de membranas puede ser prematura (antes de la semana 37 de embarazo), puede darse en las horas previas al parto o durante el parto. ¿Cómo se rompe? Por la presión de la cabeza del bebé sobre sus membranas o por las primeras contracciones. Hay factores favorecedores como las infecciones urinarias o vaginales que debilitan las membranas ovulares. También es más frecuente la rotura cuando hay un aumento de la presión intraovular, como en los embarazos múltiples (gemelos) o el feto es muy grande (macrosómico), o la mujer tiene un déficit en ciertas proteínas o minerales. Cuando la mujer “rompe bolsa”, sale el líquido por la vagina lo que se conoce como hidrorrea.

Rotura prematura de aguas: antes de la semana 37

Entre un 5 y un 10% de mujeres rompe bolsa antes de tiempo. Esto es peligroso, ya que se abre el saco que protege al bebé y las bacterias del tracto genital tienen vía libre. La infección se llama “amnionitis” o “corioamnionitis” y no solo corre riesgo el bebé, sino también la madre.

Si la mujer embarazada rompió bolsa, deberá ir al hospital. Para evitar o limitar los daños de la infección, el médico puede provocar el parto con fármacos (si no se produce por sí solo). Si no alcanzó las 35 semanas, puede administrarle corticoides para ayudar a la maduración pulmonar del bebé o antibióticos para prevenir la infección del líquido amniótico. Después intentarán provocar el parto lo antes posible, si la edad gestacional es mayor a las 34 semanas. Cuanto más tempranamente se produzca la rotura de aguas, más complicaciones habrá (riesgos de la prematuridad, infecciones, etcétera). 

Rotura de aguas en las horas previas al parto: ¿Cómo se puede distinguir el líquido amniótico de la orina o del flujo vaginal?

La rotura de aguas se diferencia de la orina y del flujo vaginal porque la pérdida de líquido es constante, abundante, continua, y se trata de un líquido incoloro y menos espeso que el flujo. A su vez, puede contener partículas blancas o restos de sangre.

Si se rompió la bolsa, deberán ir al hospital donde les darán ingreso, le harán una exploración para ver si comenzó el trabajo de parto y les indicarán qué medidas deben seguir. Es importante que mantengan la calma, ya que por lo general es el primer síntoma de parto. A su vez, deberán mantener una buena higiene para evitar posibles infecciones. Posiblemente, en las horas siguientes (por lo general en las 12 horas después) comenzarán a sentir las contracciones.

Si el líquido tiene abundante sangre o tiene un color amarillento, marrón o verdoso, deberán ir rápidamente al hospital, porque puede haber algún problema. Por lo general el líquido verde o marrón indica que el bebé realizó su primera deposición (meconio) y corre el riesgo de inhalar y obstruir parcial o completamente sus vías respiratorias (síndrome de aspiración meconial). Si sucede esto, posiblemente el médico inducirá el parto.

Rotura de aguas durante el parto

La rotura de aguas también puede darse durante el trabajo de parto. Si no se da la rotura de aguas de manera espontánea (por la presión de la cabeza del bebé sobre sus membranas o por las primeras contracciones), los médicos pueden en ciertas ocasiones realizar la rotura artificial de membranas o amniorexis. 

Fuentes consultadas: webconsultas.com, guiainfantil.com, serpadres.es, wikipedia.com