El sexo... cuando el hijo no llega.

El impacto de ese embarazo que no llega se cobra en la cama, por ejemplo con falta de deseo sexual, anorgasmia, eyaculación precoz o disfunción eréctil.

Un día sucede que aquello que la pareja más disfrutaba y más contribuía a acercarlos se transforma en el pasaporte que los llevará más lejos aún en el ranking de la felicidad: formar una familia. Todo comienza con grandes ilusiones y muchas ganas, pero si pasado un tiempo no hay novedades, entonces todas las ilusiones tejidas en la intimidad del dormitorio se convierten en algo que nunca se habían imaginado: un diagnóstico médico.

Cuando esto sucede en una pareja, la sexualidad comienza a temblar y las disfunciones más frecuentes son la disminución del deseo sexual y de la frecuencia de las relaciones. En realidad, al principio se conserva y aumenta en los días fértiles, pero luego de pasado el tiempo se abandona en aquellos días en que no hay posibilidades de embarazo. Es como si se pasara de hacer el amor, a hacer bebés. Como del sexo pasión al sexo trabajo. Por ejemplo, las parejas que se someten a tratamientos de fertilización asistida, vivencian diferentes emociones, desde culpa, frustración, dolor, angustia, desesperación, y es inevitable que estos sentimientos influyan muy fuerte en la sexualidad de una pareja.

El ritmo de los encuentros sexuales con frecuencia queda supeditado a como va marchando el tratamiento. Pero, al final de un tiempo, suele suceder que aún en los días fértiles la pareja no tiene ganas de hacer el amor. Por eso se hace necesario que haya también una atención psicológica, sexológica en estas parejas, pues además de preparar a la pareja para el stress de un tratamiento que sin lugar a dudas va a tener sus aristas difíciles, hay que evitar la mirada sobre el sexo como algo que solo está al servicio de la reproducción. De alguna manera, entender que la búsqueda del embarazo no debe invadir todas las áreas de la vida. Y evitar que el sexo quede limitado a relaciones programadas, pues los días no fértiles pueden ser también días con sexo.

Dificultades femeninas, dificultades masculinas

Si hablásemos de responsabilidades de la infertilidad o esterilidad, los porcentajes corresponden en un 50 % a factores femeninos, en un 40 % a causas que derivan del varón y en el 10 % restante en factores o causas que se desconocen. El hombre vive la infertilidad como una amenaza a sus relaciones, en tanto que la mujer la percibe como una amenaza a su identidad, es como que el varón se siente menos viril y la mujer menos femenina. La mujer suele ser la portavoz por lo general de la problemática de la pareja, porque es a quien la mayoría le pregunta cómo van las cosas, si hay novedades. Cuando el hijo no llega puede volverse difícil compartir con antiguos amigos que sí ya tienen hijos o están esperándolos.

¿Qué le pasa a la pareja?

Si bien la dificultad para tener un hijo puede deberse prácticamente en proporciones similares tanto al factor femenino como a la condición del varón, hace algunos años era poco frecuente que el hombre asistiera a la consulta con el especialista en fertilidad, y lo que tenía que ver con problemáticas masculinas ni se nombraban. La mujer arrastra un duelo al saberse infértil, pero, para el varón, saberse responsable del problema le acarrea frustración y distanciamiento del sexo, causandole problemas como la eyaculación precoz y disfunción eréctil. Ahora, nos podemos preguntar si la frustración de no tener un hijo aumenta las separaciones y/o divorcios. La respuesta es que no más que en el resto de las parejas, al contrario, a veces la relación puede fortalecerse. Por lo general, quien tiene la dificultada de la fertilidad tarda en comprender que la persona que está a su lado lo elige independientemente de esta situación. Les cuesta aceptar tanto amor. Por eso es importante la intervención psicológica, para ayudarlos a entender cómo es la relación que tienen y dale el valor que realmente posee. La infertilidad pone a prueba muchos aspectos del vínculo, la comunicación, la empatía, la tolerancia, el apoyo emocional. Y todo esto, puede usarse para fortalecer la relación