Enfermedades digestivas - Reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico, afecta a los bebés, principalmente después de las tomas, ya sean de leche materna o de biberón.

El esófago es un canal muscular, que conduce los alimentos desde la boca al estómago. En la parte inferior de ese músculo, está el esfínter que funciona como una válvula que se abre para que el alimento pase al estómago, y se cierra para evitar que el alimento vuelva o ascienda hacia arriba.

Pero cuando el esfínter no funciona bien, debido a su inmadurez o a su debilidad, como en el caso de los recién nacidos y de los bebés hasta los 6 meses de vida, el alimento acaba por volver al esófago y de ahí a la boca, provocando acidez y vómitos. Eso es lo que ocurre cuando el bebé sufre de reflujo gastroesofágico, un trastorno digestivo muy común en los bebés.

Síntomas:

Los vómitos son el síntoma más común. En bebés, se nota que lloran persistentemente y sin motivo aparente, están irritables, les es difícil dormir, tosen y dan arcadas o se ve asomar el alimento por la boca luego de cada lactada. No ganan peso y su crecimiento puede llegar a estancarse. En casos más graves pueden tener una inflamación en el esófago y hasta una úlcera. El reflujo se convierte en una preocupación cuando, al volver el alimento del estómago al esófago, se vierte en el conducto de aire. Eso puede causar problemas de respiración, asma, neumonía y, en algunos casos, el síndrome de muerte súbita del lactante.

Causas:

Generalmente los bebés tienen reflujo porque su sistema digestivo está inmaduro. A partir de los seis meses, cuando el bebé empieza a estar más erguido, y cuando inicia la dieta de alimentos sólidos, el problema suele remitir (en el 80% de los casos). Cuando los vómitos y regurgitaciones no desaparecen a los seis meses de edad, el reflujo se considera patológico. Es importante consultar con un pediatra para que recete el tratamiento más adecuado.

Tratamiento:

La mejor forma de suavizar los síntomas del reflujo es mantener al bebé en posición vertical después de su alimentación y evitar moverlo demasiado. Es recomendable también que coma menos cantidad pero más veces. También ayuda que el bebé duerma ligeramente incorporado, con un almohadón que eleve más la almohada.  

Para tratar un caso de reflujo, hay que considerar la edad y los síntomas de los bebés. Algunos pueden no precisar tratamiento y alcanza con seguir unas recomendaciones para aliviar los síntomas. Otros, en cambio, puede que necesiten de medicamentos. En poquísimos casos se indica una cirugía para corregir el defecto en la válvula esófago-gástrica.