Esperando el segundo hijo

Debemos comenzar recordando que todos los embarazos son diferentes aunque sucedan en la misma mujer y con la misma pareja.

Hay cambios por los que ha pasado tu aparato reproductor, los cuales en la en la mayoría de los casos, hacen que el embarazo y parto sean más fáciles la segunda vez. Lo que varían son las circunstancias. Tienes un niño para atender y el trabajo se multiplica.

El embarazo actual crece casi sin que te des cuenta, y hasta te cuestionas si podrá ser buena madre para ambos hijos. La mayoría de las mujeres dicen que en el segundo embarazo se nota más precozmente la panza. Es verdad.

Los músculos del útero y la pared abdominal han quedado más distendidos después del primer embarazo y permiten dicho aumento de volumen.

Para evitar esa flaccidez se debería hacer ejercicio entre las gestaciones. Debido a dicha distensión, también sentirás antes los movimientos de tu segundo hijo (entre las 16 y 18 semanas).


¿Se pueden repetir las complicaciones del anterior embarazo?

Es importante que en la primer visita al ginecólogo le cuentes todo acerca del embarazo anterior. No tienen por qué repetirse necesariamente los inconvenientes del primer embarazo, todo depende del origen y gravedad de los trastornos para prevenirlos o tratarlos a tiempo.

Los problemas de hipertensión son más frecuentes en el primer embarazo.

La diabetes gestacional, sin embargo, suele repetirse en los siguientes embarazos. El retardo en el crecimiento uterino, tiene causas múltiples y de ello va a depender que haya una predisposición a padecerlo en embarazos siguientes. Hay mujeres que tienen cierta tendencia a tener partos pre-término, pero esto también dependerá de las causas que lo producen. Los abortos disminuyen si se trata de una segunda gestación.

Las náuseas y vómitos, si se dieron en el primer embarazo, pueden ser peores en el segundo.


Protagonismo Compartido

Ningún embarazo se vive con la misma intensidad. Lo que antes sorprendía y asustaba, ahora aparece como familiar. Esto hace que pierdas protagonismo y no te extrañes si notas que tu pareja no se preocupe tanto por ti. Y es que seguramente tú también estarás menos pendiente de los cambios. Para la primeriza su obsesión es el parto, en cambio para la que espera su segundo hijo, la atención está centrada en los cambios y reacciones de su primer hijo. En el primer embarazo hay más tiempo para acariciar el abdomen, para hablarle, relajarte; en el segundo estás más pendiente del otro que te reclama y que no entiende lo mucho que te cuesta agacharte o levantarlo.

Le darás menos importancia al ajuar, concentrando tu atención en la ''organización'': con quién quedarán cuando comiences a trabajar, como planificar actividades para el mayor que no interfieran con las necesidades del bebé, etc.


Embarazo de tres

A pesar de todo, el segundo embarazo es una experiencia inolvidable, si es que consigues que el hermano se involucre. Las pataditas compartidas con tu pareja y tu hijo, así como ver cuando se comunica con el bebé a través de la panza, es incomparable. A veces, hasta se aconseja que acudan todos a la visita médica, pues, aunque el niño no entienda lo que se conversa, no dejará de asombrarse al escuchar los latidos o ver la cara en la ecografía de su hermanito/a.

Cuando llega el segundo hijo, el padre es el verdadero protagonista. Papá será quien se tire en el suelo para jugar, o irá de noche a calmarlo cuando llora. De esa forma se forjará una relación entre padre e hijo llena de belleza y complicidad. No deberán olvidarse asistir al curso de parto. Allí harán un repaso en unos pocos encuentros que, no sólo les servirá para recordar, sino que también será el momento que tendrán para estar juntos brindándole atención al bebé que está por llegar. Ese sentimiento de culpabilidad, por no prestarle tanta atención como al primero, irá desapareciendo.