Hola hija

Acá siempre hablo de vos; pero hoy quiero parar un segundo, una vez, y hablarte a vos. En primera persona, de padre a hija.

Por Federico Petersen para Baby Dove

Hace 4 días cumpliste 9 meses.
Es increíble: ya llevás más tiempo acá afuera, con nosotros, del que pasaste adentro, en la panza de mamá.
Ahí estuviste 8 meses y poquitos días, un mes menos de lo "normal"; y tuviste que salir antes por un capricho de tu desarrollo embrionario (o algo así); porque algo "quedó mal", nos dijeron.
Al principio me lo re creí. Pero a medida que han ido pasando los días, las semanas y los meses junto a vos, yo sé que no hay nada que haya quedado "mal" contigo.
Diferente, sí; algo que tendría que haber sido de otra forma, puede ser (y que por suerte se pudo arreglar). Porque de mal, vos, no tenés ni tuviste nunca nada. Creeme, yo conozco al "mal", lo he visto bien de cerca muchísimas veces y, vos, de mal no tenés, ni tuviste nunca jamás, nada.
Pero bueno, pasó así. Se suponía que tenías que pasar 9 meses adentro de la panza de mamá, creciendo, tranquila (o no tanto, porque te movías como un remolino, je), calentita.
Y es justamente por eso, por todo lo que se "suponía", para que nunca más se tenga que suponer nada y tengamos estas cosas importantes seguras, que hoy quiero hablarte a vos.
Acá siempre hablo de vos; pero hoy quiero parar un segundo, una vez, y hablarte a vos. En primera persona, de padre a hija.
Abierto, fuerte, alto. A viva voz. Con una sonrisa gigante y el corazón al galope, como lo ponés, cada día que me despierto en el mismo cuarto que vos, cada día que vuelvo de trabajar y veo que hacés algo nuevo.
Porque no quiero que tengas que suponer o interpretar nada de otros textos o notas o historias. Quiero ser explícito y directo con vos, como vos lo sos conmigo. Como cuando me agarrás la cara con las dos manos, tironeándome de la barba y pegás la tuya contra la mía, con la boca abierta, como queriendo comerme.
Yo no sé de verdad si querés comerme (no creo... o al menos espero que no, je), darme un beso o si, simplemente frotar tu cara contra la mía es algo que hacés cuando tenés sueño. Pero para mí es lo máximo. Es como que quieras besarme y decirme "te quiero, pa; sos lo más grande del mundo y te extraño espantoso cuando tenés que irte".
Vos, definitivamente, lo sos para mí. Y no sabés todo lo que te extraño cada vez que tengo que irme; así sean 10 minutos para bajar a Tila.
Sos la cosa más pura que existe, y lo sé porque cada vez que te reís algo mejora en alguna parte del mundo. No tengo pruebas, pero estoy seguro.
Por todo esto es que a días de los 9 meses que nos convertiste en una FAMILIA, viéndote así, radiante, feliz, sonriente, empezando a gatear, a "decir" cosas, a interactuar de formas cada vez más emocionantes, quería hacer esto: escribirte la primera
Parar, un segundo y decirte que has mejorado todo y que hacés todo bien, que por favor, jamás sientas que nada de lo "feo" que pasa alrededor tuyo (si me ves feo, molesto, torcido) es tu culpa o tu responsabilidad.
Que sos todo eso y mucho más. No va a entrar todo en este carta y por eso también quiero decirte, ahora, que te voy a escribir muchas más así, como ésta, en primera persona; además de las otras en las que les contamos cosas nuestras a todos los que quieren leerlas.
Es que es impresionante. Y probablemente no lo entiendas hasta que vos seas mamá y ames de esta forma, nueva, enorme, diferente, que no tapa ni opaca ninguna otra forma de amor; simplemente es algo más.
Me parece que está bueno que tengas (que tengamos) esta "versión en vivo", esta especie de foto de este momento. Que nos muestre dentro de un año, o quince, como somos ahora; porque así, como somos ahora, hoy, no vamos a ser más.
¡Y es tan lindo, mi amor!