La importancia de actuar en equipo para educar a los hijos

Uno de los principales problemas que tienen los padres en la difícil tarea de educar a sus hijos, es el ponerse de acuerdo en la actitud o conducta a tomar: cuándo reprenderlos y cuándo no, cuándo dejarlos llorar y cuando alzarlos en brazos, cuando dejarlos salir de noche y cuando no.

Generalmente uno de los dos es más permisivo y el otro más protector, y esto tiene mucho que ver con la forma en que los propios padres fueron educados en su infancia. Pero lo fundamental no es buscar razones por las que cada uno considera que su actitud es la más acertada, sino ponerse de acuerdo en la conducta a tomar frente a los hijos: Ellos necesitan percibir a sus padres unidos para poder confiar en lo que les plantean. 

 Algunas de las formas para lograrlo es: 

Intentar ver sobre qué puntos piensan diferente y tratar de llegar a un acuerdo que siente las bases para comportamientos futuros. Por ejemplo: un padre piensa que a los niños hay que imponerles disciplina desde pequeños y ante un comportamiento incorrecto "poner al niño en penitencia". El otro piensa que cada vez hay que explicarles con paciencia por qué el comportamiento fue incorrecto y ser tolerante. En este caso lo ideal no es que si el niño raya las paredes uno lo mande en penitencia y otro lo "libere" sino que los padres sepan de antemano que conducta tomar ante situaciones de este tipo. 

Apoyar la decisión que tomó el otro.

Aunque no estemos de acuerdo, no podemos demostrarlo frente al niño. Si creemos que el papá o la mamá lo reprendió muy duramente, dejar pasar la situación y luego comentarlo en privado. 

Unido a lo anterior, evitar descalificar al otro delante de los hijos: No decirle: "Sos un gritón", "No les grites a los niños", "No me gusta que hagas esto". Cualquiera de estas afirmaciones dará pie para que el día de mañana el niño repita: Mamá dice que sos un gritón, etc., etc. 

Focalizar la discusión en el tema en cuestión y no irse por las ramas: es frecuente que el empezar a discutir sobre los hijos se traigan a colación otras actitudes de la pareja y se termine hablando de otras cosas sin llegar a tomar las decisiones que importan en ese momento. 

Buscar momentos adecuados para dialogar, y no hacerlo "en caliente". Puede ser positivo dejar pasar dos o tres días para comentarle a la pareja: Yo creo que tu actitud con los chicos en este punto no es adecuada, me gustaría conversarlo...