La llegada del bebé: Cuando tres es más difícil que dos

El nacimiento de un hijo influye en la dinámica de la pareja, por lo tanto hay que prepararse emocionalmente para recibir al nuevo integrante.

El tiempo y la fuerza personal se dividía entre los dos integrantes de la pareja y ahora entre tres, o sea, mucho tiempo y fuerza se destina al tercer integrante en arribar al núcleo familiar: el bebé que es totalmente dependiente de la ayuda de otras personas. El equilibrio de la pareja se rompe y pueden aparecer celos, sentimientos de posesión, necesidades infantiles insatisfechas y ocultas que se disparan con la maternidad y paternidad.

Lo que todo papá primerizo tiene que saber

Muchas veces el padre se ve relegado porque la mamá atiende, se preocupa por su hijo la mayoría del tiempo. Hay hombres que en el consultorio psicológico dicen que se sienten "abandonados", otros "no tenidos en cuenta", "no le importo más". El punto es cómo cada padre resuelve esos sentimientos tan displacenteros, algunos demandan y esto ocasiona peleas, otros agreden y distorsionan el ambiente familiar, otros buscan afuera de su hogar y se transforman en infieles. Cada padre tiene que conectarse con sus emociones y, desde la calma, expresar lo que siente y necesita de su mujer, convertida en madre.

Atendí a un hombre joven de treinta y dos años que estaba muy enojado porque se sentía muy dejado de lado desde el nacimiento de su primer hijo. Además estaba muy triste pues estaba convencido de que ella lo había dejado de querer. Este malestar era sentido por ella que ponía toda su fuerza y atención en su bebé. Una vez que pudo darse cuenta de cómo la llegada de su primogénito había cambiado la dinámica de su pareja y como él se sentía ante esta nueva realidad, pudo expresar lo que necesitaba de ella en el aquí y ahora. Esta comunicación sobre sus necesidades afectivas trajo un cambio en su mujer y una mejor relación de pareja.

En nuestra sociedad todavía muchos hombres tienen distintas imágenes sobre mujer y madre, piensan que algunas mujeres son solamente para ser madres, las ven como serias, abnegadas, desexualizadas y otras son para pasar un momento de placer. En pleno siglo XXI existe esta división entre la mujer y la madre. Muchos hombres todavía no han podido integrarla en una sola mujer.

Recuerdo un joven padre de 35 años que cuando observaba que su esposa daba de amamantar a su primogénito le causaba una profunda conmoción interna que él no podía entender. Él había perdido el deseo de tener relaciones sexuales con su pareja y ella se sentía rechazada por él, lo que terminaba en fuertes peleas donde él se iba por unas horas de su hogar. En terapia tomó contacto que él no podía aceptar la idea de que su mujer se había convertido en madre, en determinado momento pudo expresar: "esos pechos que tanto me excitaban y me atraían antes, ahora dan de alimentar a mi hijo". Se dio cuenta que a partir de esta visión, empezó a alejarse de su mujer. Pudo tomar consciencia de las ideas erróneas sobre qué es una mujer, unas son para formar una familia y otras para el placer. En terapia pudo integrar en una sola persona la madre y mujer compañera erótica.

Lo que toda mamá primeriza tiene que saber

Muchas mujeres luego del embarazo y parto se pueden sentir feas, gordas y poco atractivas. Esto las lleva a dedicarse todo el día a su bebe, olvidándose de su pareja y focalizadas solamente en su hijo y en tareas de la casa, olvidándose de su compañero.

La mujer por su propia naturaleza femenina está muy pendiente de sus pequeños, llegándose a desconectarse de sus sentimientos, de sus propias necesidades físicas y emocionales. Vale decir, se olvidan de sí mismas y atienden solamente a sus bebés. La única salida posible es tomar consciencia del cuerpo, las emociones, deseos y desde ese lugar poder ver no solo al hijo, también al compañero.

Es importante tomar consciencia de la tendencia de estar todo el día inmersas en la vida del bebé y olvidarse de la propia persona. Es como que las invadiera una energía de auto postergación, postergan actividades que podrían retomar, que les haría bien a ellas.

Para las mujeres es muy fácil remplazar la vida sexual erótica por la sensualidad que brinda el bebé. No es lo mismo por supuesto, pero se sabe que cuidar a un bebé es una gran fuente de sensualidad, su piel tersa, su olor suave, las madres juegan con ellos a que muerden sus dedos de manos y pies. Muchas veces las mujeres necesitan durante su puerperio contacto físico sin sexo y no se animan a comunicarlo a su compañero. Su vida erótica no necesariamente está ubicada en sus genitales como en los hombres, sino en sus sentidos, sobre todo el sentido auditivo y el contacto en la piel. Eso ayuda a que se sientan que su vida sensual está atendida cuando cuidan a sus pequeños. Sensualidad tiene que ver con los sentidos, no con sexo.

De cómo cada integrante de la pareja trate de resolver sus nuevos sentimientos de abandono, rechazo, no tenido/a en cuenta, la pareja podrá volver a su vida como antes.

Siempre la llegada del bebé trae cansancio físico pues hay que atenderlo, algunos lloran durante la noche, lo cual agrega más cansancio. Los últimos años vemos hombres que se despiertan a atenderlo o ayudan en distintas tareas. También esto requiere acuerdos para lograr una buena división de tareas previa negociación entre la pareja. Ambos están exhaustos y eso aumenta el tan famoso "estrés de los padres".

Que deben saber las parejas del mismo sexo

El bebé requiere mucho trabajo por parte de ambos padres. En las parejas homosexuales, la persona que se encarga de la crianza del o los hijos se estresa más que su pareja. Por esa razón sostenemos que criar y educar hijos es una tarea hermosa, pero por momentos puede ser desbordante para el padre o madre que lo lleva a cabo.

Por: Fanny Berger
www.fannyberger.com.uy
Fan page: Fanny Berger Psicóloga, Twitter: @fannybergerpsic