Las pantallas y los niños

Soy de la época en la que la tele empezaba a las 5 de la tarde. Cuando yo llegaba de la escuela, ya no había dibujitos para mirar. Tenía que esperar al fin de semana para enganchar. Para mis hijos eso es impensable.

Por Sebastián para Baby Dove.

Soy de la época en la que la tele empezaba a las 5 de la tarde. En Maldonado, de donde soy oriundo, había dos canales, el 11 y el 9 (nunca entendía por qué no estaba la RED). Pero cuando yo llegaba de la escuela, ya no había dibujitos para mirar. Tenía que esperar al fin de semana para enganchar Requetesábados y, obviamente, era lo que hacía. Me acuerdo de "fumarme" un rato de La Santa Misa esperando que terminara y empezaran los dibujitos, y de enojarme horrible cuando tocaba Fórmula 1 los domingos y no pasaban dibujitos.

Para mis hijos eso es impensable. Ellos nacieron en la época del cable, de los canales enteros de 24 horas de dibujitos. Yo veía lo que había, y así me tuve que fumar algunos "de niñas" como Frutillitas, Los Ositos Cariñosos, etc. Para ellos es distinto, si un canal pasa un dibujito que no les gusta, cambian a otro canal y listo, siempre van a encontrar algo que les guste.

Y eso ha ido "empeorando" con YouTube y servicios de streaming como Netflix.

¿Dónde poner el límite?, porque... tiene que haber un límite, ¿no?

Bueno, yo pienso que sí. Y tengo cierto respaldo médico/científico que lo avala. Un niño no puede pasarse las 24 horas del día mirando una pantalla, porque está en pleno desarrollo y su cerebro necesita de otras cosas (también).

Y remarco el también porque tampoco soy de la teoría de cero pantallas, sobre todo porque les baja muchas veces las revoluciones y eso a los adultos nos da placer ??Pin this!

Josefina (9) recibió este año una tablet del Plan Ceibal y está copada. Tiene de todo ahí, desde programas educativos, muy didácticos, hasta YouTube, con todo lo que eso trae (más sobre YouTube más adelante).

Es el primer dispositivo de ellos. Yo nunca les dejé usar mi celular ni mi computadora, y si bien tienen una en el cuarto de Jose, se las tengo bastante limitada y controlada en lo que pueden hacer en ella. Por ejemplo, de mañana esa computadora no tiene internet, y así me aseguro de que no la prendan.

Ningún extremo es bueno, no pretendo que vuelvan a "mi época" de dibujitos recortados, porque yo también tenía otras alternativas como salir afuera a andar en bicicleta. Hoy, entre que vivimos frente a una avenida y que no nos deja tranquilos que salgan solos a la calle, ellos no lo pueden hacer. Por eso no me parece mal que cuenten con esas opciones de entretenerse con una pantalla (tele, juegos, videos de música, etc), pero cada tanto me veo en la obligación de intervenir. Ver qué están mirando y aclarar algunas cosas.

Josefina (9) es de las que siempre le gusta mirar lo mismo, le encanta lo que conoce (en parte por diagnóstico de TEA) y le encanta repetirlo uno y otra vez, por lo que en ella tengo que intervenir en mostrarle cosas nuevas, otros dibujitos, películas que creo que le van a gustar, y aunque siempre rezonga de que no le va a gustar, algunas terminan enganchándola y pasan a ese catálogo de "cosas que puedo ver 100 veces".

Con Juan (5) es distinto, Juan es mucho más explorativo y le encanta mirar cualquier cosa, y se engancha con todo. Un día lo vi mirando en YouTube unos dibujitos religiosos, donde se enseñaba la biblia. Yo no soy creyente, pero pensé "ahí seguro no va a ver nada malo". A los pocos días me dijo que "hay que portarse bien porque sino Jehová se enoja". "¿Ah sí?" le digo, "¿y quién en Jehová?", "es un señor que ve a todos y se enoja cuando los niños nos portamos mal" me dice. Le iba a explicar alguna que otra cosa, pero después pensé que si eso hace que se porte bien ¡Bienvenido Jehová a nuestra casa! ??Pin this!

Volviendo al tema de YouTube es un mundo que estoy seguro que hay que supervisar. Uno tiende a pensar que en YouTube no va a encontrar nada "no apto" para menores, pero la verdad es que sí hay cosas no aptas por más que no tengan la clasificación oficial. Cuando yo conocí el cable, una de las cosas que más me entretenía era ver los videoclips de las canciones en canales como MTV o VH1. Ahora los videoclips van primero a YouTube, y los niños los buscan (o siguen). Y ahí es donde, por lo menos yo, he encontrado los problemas más grandes con YouTube. Hay ciertos videoclips que ya se pasan un poco del erotismo. El "franeleo" y los bailes sensuales que aparecen en esos videos no son como para mirar los niños, o por lo menos no son como para mirar sin supervisión y que se crean que eso es normal, que así baila la gente, que está bien agarrar así a una mujer (aparte suelen ser videos muy machistas). En particular con Juan hemos tenido algún comentario de la maestra de que ha querido "apretar" a alguna compañera, obviamente, sin tener idea de lo que estaba haciendo. Tuvimos que hablar con él y controlar mucho más lo que se mira en casa, pero, sobre todo, porque esas cosas las puede seguir viendo, hacerle ver que hay cosas reales y normales y hay cosas que no.

Después de una charla de esas, un día me pregunta: "papá, ¿las brujas existen?", a lo que le contesto que no, que no existen. Él se queda un rato pensativo y me pregunta "¿y los cocineros?". Y ahí me cayó la ficha de qué importante es para ellos ponerles ese límite, marcarles qué existe y qué no, qué está bien y qué no.

Con Jose nunca me había pasado... quién sabe las preguntas que me esperan con Benja.