Niña regresó marcada de por vida de sus vacaciones

Martin Gulliver y Sylvia compartieron los terroríficos momentos que vivió su hijita Madison, de siete años de edad, a causa de un tatuaje temporal hecho con base en Henna.

Al estar lejos de casa y haciendo actividades distintas a las que estamos acostumbrados a hacer, los chicos son más vulnerables a sufrir accidentes o contraer enfermedades. Pero no podemos dejar de vivir la vida y encerrarnos en nuestras casas por miedo a correr riesgos, pero sí es válido aprender de las experiencias ajenas y estar muy pendientes de los peligros que podemos evitar simplemente informándonos sobre ellos. Por esto, Martin Gulliver y Sylvia compartieron los terroríficos momentos que vivió su hijita Madison, de siete años de edad, a causa de un tatuaje temporal hecho con base en Henna.

La familia es de la Isla de Wight en la costa sur de Inglaterra. A fines de julio de este año, la familia volvía de unas anheladas vacaciones en Egipto cuando su hija comenzó a quejarse terriblemente de dolor y ardor en su brazo. En ese momento se dieron cuenta que habían cometido un grave error. En su estadía en el hotel, en el salón de belleza, les ofrecieron a Sylvia y Madison hacerse un tatuaje temporal. A ellas la idea les pareció fantástica, pues este duraría apenas dos semanas y luego se caería sin dejar ningún rastro, o al menos eso era lo que pensaban.

Efectivamente, el tatuaje les quedó lindo y como es pintura no les generó ningún dolor hacérselo. Al principio el tatuaje no les produjo ninguna molestia en absoluto, pero los problemas comenzaron cuando ya estaban de vuelta en Ingleterra. A la madre no le sucedió nada, pero Madison comenzó a sentir dolor, picor y ardor en toda la zona del tatuaje. Los padres la revisaron y notaron que en un área pequeña en la que ya la tintura se había empezado a caer, la piel estaba un poco roja e irritada. En ese momento no consideraron que fuera necesario llevarla al médico pero siguieron muy atentos el asunto. Al otro día tenía unas terribles ampollas en todo su brazo, por supuesto acudieron de inmediato al hospital.

Allí le dieron una crema para que se aplicara y le emitieron la orden de alta. Los padres tuvieron que llevar a la pequeña cinco veces al hospital y ya estaban entrando en pánico pues cada vez que iban los doctores intentaban diferentes tratamientos pensando que era una reacción alérgica, pero las lesiones de Madison no hacían más que empeorar, hasta que por fin fue trasladada a la unidad de quemaduras. Luego de que un especialista la revisara confirmó que lo que la nena tenía no era una reacción alérgica, sino una quemadura química causada por una sustancia llamada parafenilenediamina (PFD), que es utilizada junto con la Henna para aumentar la duración del tatuaje y acentuar el color negro de la tinta.

En este punto, tanto los padres como los médicos, hacen un llamado de atención a todos ya que esta sustancia se está usando cada vez más en diversos productos, incluyendo en las tintas para el cabello y resaltan que los niños son especialmente sensibles a ella, por eso nunca se debe permitir que se hagan este tipo de tatuajes a pesar de que a ellos les fascina la idea de tener uno. Piden que aquellos que tengan esta información la compartan para evitar futuras tragedias.

Para Martin y Sylvia saber qué era lo que estaba generando las terribles ampollas en la piel de su hija fue un alivio, pero la peor parte estaba por venir. Los médicos determinaron que las ampollas eran muy gruesas por lo que debían retirarlas con un bisturí quirúrgico para poder acceder a la piel que estaba debajo de ellas y así poder tratarla. Le pidieron a los padres que contuvieran a la niña y la hicieran mirar al otro lado para evitar que se impresionara al ver el procedimiento. Pero Madison no quiso obedecer y aseguró que no sentía miedo y quería mirar. Fue realmente valiente y soportó todo el proceso, lo único que decía cada vez que le quitaban una ampolla era "una menos".

Ya está fuera de peligro y las quemaduras fueron tratadas adecuadamente, pero lamentablemente su bracito quedará marcado por las cicatrices que el tatuaje temporal le dejó. Sin embargo deberá usar un vendaje de presión durante seis meses para tratar de reducir al máximo las secuelas de las heridas. Los padres se pusieron en contacto con el hotel en el que estuvieron hospedados en Egipto para informarles sobre lo ocurrido para que adquieran conciencia del daño que le hicieron a su hija y el que le podrían hacer a otros huéspedes en el futuro. Un representante del establecimiento les manifestó que el Hotel lamentaba mucho la experiencia, que esperaban que la niña se recuperara satisfactoriamente y que ya habían tomado medidas para que el salón de belleza no ofreciera nunca más el servicio de los tatuajes para evitar que otras personas pasen por lo que tuvo que vivir Madison. Ni los padres ni las personas que hemos leído la información nos sentimos satisfechos con esta comunicación porque si no son ellos los encargados de vigilar que los servicios y productos que ofrecen son 100% seguros, entonces ¿cómo sentirnos tranquilos de pasar nuestro tiempo en sus instalaciones? Es muy triste que una pequeña tenga que experimentar algo tan feo para que ellos se den cuenta que están vendiendo algo que pone en riesgo la salud de sus huéspedes.

Lo malo es que los tatuajes son cada vez más populares y en muchas partes los ofrecen, por eso es deber de nosotros como comunidad compartir esta información y así evitar que los hagan. Esperamos que las secuelas para Madison sean las mínimas y agradecemos a los padres por difundir sobre este peligro.

Fuente: CoolCloud.