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Niña vendía limonada con su papá y los multaron

Una niña de cinco años aprovechó el movimiento de un festival y vendió limonada en la puerta de su casa con la ayuda de su padre. Aparecieron varios agentes de la policía y multaron al padre por "comerciar sin licencia".

28.07.2017

El sábado 15 de julio se celebró un festival de música en Londres. Una niña de cinco años aprovechó la cantidad de personas que había en su barrio para vender limonada en la calle de su casa con la ayuda de su padre. Pero esta historia no terminó bien, ya que aparecieron varios agentes de la policía de Londres y multaron al padre con 166 euros por "comerciar sin licencia".

El padre, André Spicer, profesor de Ciencias Económicas de la Universidad de Londres, escribió un artículo relatando lo sucedido en The Telegraph. Explica que su hija tuvo la gran idea de colocar el puesto de venta de limonada. "Un día, mientras volvíamos del colegio, me contó que le gustaría poner un puesto para vender algo. Cuando le pregunté qué le gustaría vender, me dijo que juguetes y comida". Al caer en la cuenta de que no quería vender sus juguetes, se decidió por la limonada.

"Tras media hora de trabajo con la batidora, teníamos cuatro jarras de limonada". Él fijó los precios: 50 peniques por un vaso pequeño y una libra por uno grande. "Colocamos el puesto al final de nuestra calle. ¿Quién quiere limonada?, gritaba mi hija. En un minuto llegó su primer cliente. La limonada desapareció rápidamente y su lata para el dinero se llenó. Fue un momento feliz. Media hora después llegaron cuatro agentes de policía", relata Spicer en The Telegraph. Spicer asegura que su hija se lo tomó muy mal. Preguntó varias veces si había hecho algo malo, después de que los agentes entregaran la multa al padre de la niña.

Los agentes de policía tienen que sancionar por "comerciar sin licencia" pero el ayuntamiento reconoce que en este caso "les falló el sentido común". "Esperamos que nuestros agentes muestren sentido común y usen su poder con sensibilidad. En esta ocasión, está claro que no ha sido así. La multa será cancelada inmediatamente. Hemos contactado con el señor Spicer y su hija para disculparnos", declararon a la BBC.

Spicer asegura que le planteó a su hija la idea de pedir permiso para seguir vendiendo limonada otro día. "No. Me da miedo", contestó su hija. "Esta historia me ha hecho darme cuenta de los restrictivos que somos hoy en día con nuestros hijos. Cuando era pequeño, mi hermano y yo recorríamos kilómetros sin supervisión de adultos y se nos animaba a vender de todo para ganar dinero. Nunca nos multaron", añade.

"Todo lo que hacen los niños hoy en día está controladísimo. Hay buenas intenciones detrás de esta obsesión, pero pueden tener efectos negativos. Después de este Lemongate, no sé cómo entretener a mi hija hasta que empiecen las clases. Está claro que poner un puesto de limonada es demasiado arriesgado. Quizá debería darle un iPad a mi hija para que pueda pasarse horas mirándolo", finalizó Spicer.

Fuente: Verne.