Panza de verano vs panza de invierno

Tengo la alegría de haber transitado mi primer embarazo en invierno y este segundo en verano. Una panza creció escondida entre buzos y pantalones. Y la otra va creciendo entre vestidos y blusas.

Por Florencia para BabyDove

Tengo la alegría de haber transitado mi primer embarazo en invierno y este segundo en verano. Una panza creció escondida entre buzos y pantalones. Y la otra va creciendo entre vestidos y blusas.

El frío hizo que Alma creciera acurrucada en mi vientre combatiendo las bajas temperaturas de Maldonado, abrigadita y entre la penumbra de los buzos de lana que la cubrían.

Sin embargo, eso no impidió (o más bien impulsó a) que ame estar al aire libre y le encante el agua.

Azul, en cambio, se gesta abrazada de los calores del verano puntaesteño, con el sol de frente no cesa de patear buscando acomodo y se queda quieta cuando el agua de la ducha o de la playa nos refresca.

Estas experiencias me inspiran a compartir una lista de las ventajas y desventajas de tener panza en estas dos estaciones.

-Ropa. El verano es ideal para la ropa cómoda, suelta. Se lava y se seca fácil. En cambio, en invierno, la ropa de abrigo, muchas veces, no colabora con la poca movilidad que nos va quedando a medida que crece la panza. Además, necesitas adaptar o comprarte más ropa que se ajuste a tus nuevas medidas - en cambio en verano, con unas blusas o vestidos sueltos se termina el problema-.

-Temperatura corporal. El verano a todos nos cansa más. La verdad es que, en lo personal, lo amo y con mis siete meses y medio de embarazo no me he sentido mal. Sí, ya me estoy empezando a cansar cada vez más rápido. No obstante, conozco historias de mujeres que sí sufrieron debido a las altas temperaturas. En este sentido, el invierno tiene un punto a favor.

-Salir de casa. El verano le gana al invierno, en mi opinión, por lejos. No hay como las noches de enero, por ejemplo, para disfrutar...ir de tardecita a la playa o salir a caminar. La energía es otra, o por lo menos así lo siento. No es que salga mucho de casa - Lolo, mi esposo, sale de trabajar a las 00 horas y yo salgo a las 18 y, a veces, vuelvo muy cansada-, pero el simple hecho de poder cenar bajo las estrellas en el porche de casa -cosa que solemos hacer con Alma-, regar después de un día caluroso o ir a merendar a lo de mamá o a lo de una amiga con el frescor de la caída del sol me revitaliza.

-Comidas. En verano hay más variedad de frutas; además, el tipo de comida que solemos consumir es más liviano y esto, para mí, es una ventaja para evitar subir mucho de peso.

Sin dudas, cada estación tiene sus pros y sus contras. Incluso, cada cuerpo puede padecer o disfrutar a una más que a la otra. En mi caso, desde que nací me abrazó el verano. Soy una acuariana amante del agua y del clima caluroso. Sin embargo, si tuviera que elegir una estación para estar embarazada, me es difícil decidirme. Creo que va más allá del frío y del calor, de la cantidad de ropa que lleves sobre tu piel o de lo exhausta que te dejen las altas temperaturas. Una vez una compañera de trabajo -que tiene siete hijos y es una genia- me dijo: "Estar embarazada es un estado de gracia". Y realmente lo siento así. Apreciar, abrazar a este estado sabiendo que es un momento único e irrepetible. Esta es la estación que elijo.