Para criar hijos felices necesitamos padres felices

'Para criar hijos felices, necesitamos una generación de padres felices' dice la Terapeuta del Comportamiento Viviana Vaisenberg. ¡Leé su nota!

Les cuento que soy madre de un niño de 10 años y por formación y gusto personal me he formado para colaborar con otras personas para que puedan adoptar patrones de conductas, también de ideas para lograr sentirse plenos, a gusto. Mientras tanto voy lidiando con mi vida, tomando también consejos de otros profesionales, como también la mirada de otras madres que me cuentan qué método les ha resultado eficaz para criar a sus hijos. Me encantaría gritar "EUREKA" y aconsejarlas de una manera directiva y segura, sin embargo lo sentiría deshonesto de mi parte, ya que cuanto más me informo, más dudo. 

Por ejemplo: ¿cuántos artículos y caricaturas hay de que antes no había celulares, internet, que los chicos jugaban en las calles, que se criaron sin cuestionar la autoridad? Por lo tanto ahora son adultos, responsables. Yo pregunto: ¿responsables es lo mismo que felices? Definitivamente NO. Por algo hay una gran oferta en el mercado de talleres para ser feliz, para alcanzar la paz, etc.

Acudimos a profesionales que fueron educados y se formaron en una época tan distinta a la de ahora, ¿cómo es posible saber qué es lo mejor para esta época? Creo que ninguno de nosotros tiene la bola de cristal. ¿Entonces? ¿A quién escucho? ¿A quién sigo?

Si nos llaman del colegio porque nuestro hijo cuestiona un límite, hay varias maneras de reaccionar como también de entender la situación. Por un lado pensemos que las grandes revoluciones no empiezan al estar conforme con lo que se plantea, sino al cuestionar la autoridad. Por ahora SÍ me inclino a decir que si se cuestiona de manera educada, es decir sin insultar, pegar, como muchas madres lo hacen con maestras, hijos que lo hacen a padres, al revés, etc., considero que este cuestionar puede ser positivo, ya que es un aprendizaje para el día de mañana, razonar si determinada regla la acepto o lucho de manera positiva para cambiar mi realidad. Si un niño está muy adaptado a las reglas, el día de mañana será una persona correcta y sumisa a la vez, donde todo es aceptado, convenga o no. ¿Y si no conviene? Igual acata. Tenemos la postura: un niño no puede cuestionar. Otra: finalmente son tomados en cuenta y no se les castiga físicamente como antes. ¿Cuál de las opciones es la verdadera? Será algo para pensar juntos.

Tecnología, antes no había, como si eso garantizara la felicidad, cuando se ve que el número de personas con Depresión, Ansiedad, etc. eran y son una cantidad que da miedo. Pero, ¿no acceder a la tecnología garantiza un futuro feliz? No lo creo.

Tener miedo de un futuro que no conocemos puede ser bueno. El miedo siempre va a ser nuestro amigo cuando lo utilicemos para estar atentos. El miedo que te paraliza o que hace que ataques o huyas es el excesivo, el que no quiero. Al miedo, a los fantasmas, los invito a venir, para que podamos transitar el camino y comprobar así que la mejor forma de vencer los miedos es atravesándolos. Escuchamos muchas campanas, muchas cosas dichas para un grupo de personas, cuando cada uno es único.

Volviendo al ejemplo de la escuela, también puede pasar que el chico esté necesitando un límite para sentirse más seguro, o tal vez la escuela sólo quiere masificar porque es más cómodo. Por eso pienso que hay que estar abierto a darnos permiso, ¿qué es lo mejor en cada situación? ¿Cómo saber que lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra?

Lo que SÍ me sirvió a mi, fue pensar en mi. Intentar estar bien. Al estar bien, tenemos otra visión de la realidad, vemos con otros ojos a nuestros hijos. Por lo cual lo que les puedo pedir tanto a Mamás como a Papás es que encuentren alguna actividad para ellos, que se llenen de pensamientos positivos, que confíen, que sepan que vivir en el pasado solo conlleva a ser Infeliz, porque lo que pasó no se puede cambiar, pero se puede decidir cómo se va a encarar el presente e ir construyendo el futuro, con aciertos y errores, siendo benevolente con uno mismo para poder serlo con otros. Los sucesos muchas veces no son buenos ni malos, sino que varían de acuerdo a quién los esté viviendo. Así que para criar HIJOS FELICES, NECESITAMOS UNA GENERACIÓN DE PADRES FELICES.

Por Viviana Vaisenberg
Terapeuta del Comportamiento
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