Supervivencia: embarazada en verano

Muchas molestias provocadas por el embarazo aumentan en verano ya que se suman las que son provocadas por la humedad y el calor.

Muchas molestias provocadas por el embarazo aumentan en verano ya que se suman las que son provocadas por la humedad y el calor. Pero igualmente hay una ventaja en esto: esta estación nos asegura momentos de aire fresco y poco encierro, lo que será vital tanto para la familia como para el bebé que viene en camino.

Mantenerte confortable no es tan complicado si seguís estas sugerencias:

- Evitá hacer actividades al mediodía, si tenés que hacer una actividad al aire libre intentá realizarla a la mañana o en la tardecita. 

- Cuando la temperatura supere los 30ºC, mantenete a la sombra, y en lo posible cerca de un ventilador o aire acondicionado. Pero estos dos sistemas de ventilación no los uses directamente, sobre todo en las horas de descanso.

- Usá ropa de colores claros, que reflejan mejor el sol y te mantienen más fresca. Usá texturas sueltas y que permitan la ventilación.

- Si transpirás mucho, asegurate de recuperar ese líquido.

- Tomá mucho líquido, no menos de tres litros diarios, para mantenerte hidratada. Bebidas con nutrientes, del tipo que toman los deportistas, pueden ayudarte a reemplazar las sales minerales y líquidos perdidos.

- Preparate jugos, batidos y licuados refrescantes de frutas, que son super nutritivos y una gran fuente de vitaminas. Recordá lavar bien las frutas antes de procesarlas.

- Podés usar una botellita con spray para refrescarte con agua cuando sufras mucho el calor. Incluso si conseguís una de boca ancha, podés ponerle algún hielo en el interior.

- Usá protector solar con un SPF 30 o mayor, y aplicátelo 20 minutos antes de exponerte al sol. Recordá que mientras estás embarazada, tu piel está más sensible de lo normal y que incluso pueden producirse manchas al estar expuesta al sol. No te expongas al sol fuera de las horas recomendadas.

- Elevá los pies siempre que puedas, para evitar que se te hinchen. Usá zapatos cómodos. Quizás necesites un talle más grande por un tiempo.

- Caminá dos o tres veces por semana en la mañana o el anochecer. El ejercicio leve te ayudará a sentirte mejor y más activa.

- Evitá estar de pie y quieta durante mucho tiempo.

- Minimizá la ingesta de sal para combatir la retención de líquidos, pero -a menos que el médico lo indique- no la suprimas totalmente, porque contiene yoduro, que es necesario para el bebé creciendo en tu interior.

- Si es posible, dormí siestas con frecuencia.

- Pedí ayuda siempre que estés demasiado cansada para cocinar, limpiar o hacer mandados.

- Sé cuidadosa con los alimentos que ingieras, procurando que estén en buen estado y que se mantengan las cadenas de frío.

- No ingieras diuréticos, porque producen pérdida de electrolitos y esto no le hace bien al bebé.

- Las manos suelen hincharse por el calor, no uses anillos. 

- Evitá hacer muchas actividades. Eliminá de tu agenda todo lo que puedas cuando no es necesaria tu presencia. 

- Estate alerta a los signos de tu cuerpo. Cuando estás embarazada la temperatura corporal aumenta, por lo que el calor extra del ambiente tiende a hacerte sentir incómoda. Si hace un calor excesivo, aplicá trapos húmedos en tu cuello y frente, para mantener la temperatura corporal más baja.

- Nadar no solo te refresca sino que también es una forma de hacer ejercicio durante el embarazo ya que quita la presión del nervio ciático. Recordá que siempre conviene que consultes con tu médico antes de empezar un plan de ejercicios.

- Al entrar al mar, entrá de costado y tratá que las olas no rompan directamente sobre tu abdomen para evitar un traumatismo directo. También recordá que el centro del equilibrio de tu cuerpo cambia a medida que avanza tu embarazo. Por esto último, estas más inestable. Por lo tanto, si a esto le sumamos la fuerza del mar,  podés caer más fácilmente.

- Tratá de no estar por períodos largos con la malla mojada, esto favorece posibles infecciones vaginales y/o urinarias.

- Descansá y ponete a la sombra a la primera señal de debilidad o fatiga. Y consultá al médico si te sentís mareada o con sed excesiva.

Tené en cuenta todas estas indicaciones pero lo principal: no dejes de disfrutar esta etapa. El embarazo es un momento único e inolvidable. En verano la comida es muy importante para mantenerte fresca.

Fuente: www.medicinenet.com