Testimonio de Adopción: "valió la pena esperar"

En el momento menos esperado nos avisaron que tendríamos otro hijo.

Hace mucho tiempo,figuraba una carta en vuestra página, titulada ”Decidirse por la adopción”. En ella expresaba mi alegría de tener a mi bebé, en aquel momento ya de un año y deseando que llegara el hermanito/a.

Como lo había explicado somos un matrimonio que llevamos ocho años de casados. Ni bien,nos casamos,ya nos pusimos en campaña.

Luego de un año de no lograr ”embarazarnos”,acudimos a un médico reproductólogo.

Nos hicimos todos los estudios correspondientes,y ninguno tenía absolutamente nada. Intentamos dos inseminaciones y una estimulacion para ICSI, pero sin ningún resultado.

 Formábamos parte de ese 10% de la población reproductiva que padece ESCA, esterilidad sin causa aparente..

Fue en ese momento que nos planteamos que en realidad lo que deseabamos era ser papás,y no importaba si era de la ”panza”o del ”corazón”.

Llegó nuestro primer hijo, hoy con cinco años, un sol, que suelo decirle ”te amamos tanto que duele”. Es un niño feliz,educado en la verdad,sin engaños,que siempre tomó la adopción con la mayor naturalidad. Nunca le ocultamos absolutamente nada.Tiene una fortaleza increíble y se refleja en su relacionamiento con su pares, su rendimiento escolar.

El tiempo pasaba,y seguíamos siempre golpeando puertas,no queríamos que fuera hijo único.

Los dos somos convencidos que en la vida hay que sumar afectos,y que los hermanos son necesarios en la vida.

Pero ya estábamos convenciendonos que nuestra familia sería así. Empezamos a buscarle aspectos positivos de tener un hijo solo, etc.

No obstante, la vida siempre da sorpresas. En el momento menos esperado, menos planificado, nos enteramos que llegaría un hermanito/a.

Con mucho miedo, no por nosotros sino por nuestro hijo mayor, que solo le damos certezas y procuramos que nada quede en la nebulosa. Nos dispusimos a esperarlo.

Hoy lo tenemos acá,un bebé precioso, rozagante. Sentimos una inmensa gratitud a esas mujeres que prefirieron apostar a la vida,y que prefierieron que sus hijos estuvieran en nuestro hogar.

Somos una familia feliz,viviendo del día a día como un regalo de Dios, con la bendición de nuestros hijos.

Quedará para una próxima carta,cómo es el vínculo entre ellos y cómo se lo planteamos a nuestro hijo mayor.