Tics en los niños: ¿qué son y cómo se tratan?

La mayoría de los tics son transitorios, pero pueden deberse a aspectos emocionales y dejar secuelas en la autoestima y/o integración social.

Un niño que realiza movimientos persistentes como mover un pie o un brazo, castañear los dientes, parpadear, puede estar teniendo un tic.
Según la Asociación de Psiquiatría de los Estados Unidos, los tics son movimientos súbitos, repetitivos, estereotipados -parcialmente voluntarios - que pueden ser suprimidos. Se produce la contracción por breves períodos de un músculo o de grupos musculares pero esa supresión voluntaria no puede ser sostenida por mucho tiempo y hay una necesidad de movimiento que se alivia realizando nuevamente el tic.
Cuando un chico sufre algún tic, éste se ve aumentado en períodos de estrés como mudanzas, nacimiento de un hermano o pruebas escolares.

Existen diferentes tipos de tics:

Tics motores
Este tipo suele durar unas pocas semanas aunque pueden aparecer y desaparecer varias veces y suelen darse en la época pre-escolar. Dentro de los tics motores se distinguen los simples en los que se incluye el rápido parpadeo, algunas gesticulaciones y la elevación de hombros entre otros. Los complejos en cambio, son de mayor duración como por ejemplo los movimientos de cabeza y de cuello.

Tics vocales
Los tics vocales generalmente acompañan a los tics motores, aparecen entre los 8 y 10 años y en muy bajo porcentaje (menos de un 5%) aparecen en forma aislada. De la misma manera que los tics motores, pueden ser clasificados como simples y complejos. Entre los primeros están los gemidos, aclarar la garganta o los ladridos mientras que los complejos pueden incluir la repetición de palabras y frases - propias o ajenas - y obscenas, lo que se conoce como coprolalia.

Tics transitorios y crónicos
Los tics transitorios son muy comunes en los niños y particularmente los motores y no los vocales, como ser el parpadeo, hacer muecas y ruidos con los dientes o arrugar la nariz. Pueden llegar a durar semanas, meses pero por lo general no duran más de un año y son más frecuentes en los varones que en las niñas. Los crónicos a diferencia de los anteriores, nunca desaparecen por completo y hay épocas en que no se manifiestan y otras en las que se intensifican. Pueden durar hasta la vida adulta.

El trastorno de Gilles de la Tourette, lleva el nombre del médico francés que en el año 1885 describió los síntomas característicos de este trastorno. Este síndrome de Gilles de la Tourette es el trastorno más grave de tics y se caracteriza por tics multiformes, iniciándose en la infancia entre los 2 y 15 años.

Los niños que tienen el síndrome de Gilles de la Tourette (SGT) experimentan tics motores y vocales, y es muy común su co-morbilidad con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en el 60% de los casos y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) en un 40%.

¿Qué es el trastorno obsesivo - compulsivo?
El TOC se manifiesta como un conjunto de imágenes o pensamientos elaborados e intrusivos - obsesivos que se acompañan de comportamientos ritualizados frente a los cuales el niño se siente obligado a cumplir. No hay una sólo forma en que esto se manifieste, lo cual hace compleja y variada la heterogeneidad del trastorno.
Es importante tener claro que el TOC relacionado con los tics empieza más temprano en el desarrollo del niño, mientras que el TOC no vinculado a ellos se inicia después de la pubertad.

¿Qué es el trastorno de déficit de atención e hiperactividad?
Es una alteración neuroconductual que se distingue por conductas impulsivas, inatención, que puede estar acompañada de hiperactividad y que son inadecuadas para el grado de desarrollo que tiene el niño. Es un trastorno crónico que aparece en edades tempranas y por lo tanto repercuten en la vida del niño, su familia y en el rendimiento escolar.

En el caso del TDAH, se ha descripto que la mayoría de los niños con tics crónicos y el SGT tienen trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Varios factores determinan el origen:

Factores genéticos
Se puede hablar de una influencia genética pero no de un patrón específico de herencia en la producción de tics. Sin embargo se observa una interconexión entre los tics y el síndrome de Gilles de la Tourette en miembros de una misma familia y una mayor propensión de que niños cuyas madres poseen este síndrome puedan desarrollarlo. También se ha demostrado la asociación genética entre el síndrome y el TDA y el TOC.

Factores neuroanatómicos
Algunos investigadores sostienen la importancia que tienen los ganglios basales, estudiando su funcionamiento y sus posibles alteraciones en relación al síndrome de Gilles de la Tourette. Los ganglios basales son estructuras que se encuentran ubicadas en la parte interna y profunda del encéfalo y que cumplen una función fundamental en el control del movimiento. Por ejemplo, la degeneración de las neuronas dopaminérgicas, constitutivas de una parte de las estructuras que conforman los ganglios basales, podrían estar afectando los circuitos que conectan unas estructuras con otras. Por este motivo muchos especialistas explican de forma parcial que los tics se deben en parte a alteraciones en los neurotransmisores. Hay autores que sostienen que el TDAH y los tics tienen una base común vinculada con la disfunción dopaminérgica, generando problemas neurocognitivos y de trastornos del movimiento.

Factores perinatales
Las complicaciones durante los embarazos también pueden influir en el desarrollo del síndrome tales como el uso de medicamentos durante la gestación, la diabetes gestacional, la hipertensión ente otros. El bajo peso del bebé al nacer también podría llegar a influir en la expresión de los tics.

¿Se pueden tratar los tics?
Teniendo en cuenta que la mayoría de los tics son transitorios, es de vital importancia que los padres se tomen un tiempo de observación, considerando la forma y la intensidad en que los tics se manifiestan, la relación de estos con las experiencias y situaciones que vive el niño y su evolución.

También es fundamental determinar si existe o no la co-morbilidad con algunos de los trastornos antes descriptos para definir el comienzo del tratamiento más adecuado para ese niño. No se puede hablar de un tratamiento terapéutico global y generalizado para niños con el SGT y que presentan TOC o TDAH.
Una vez realizado el diagnóstico (con distintos estudios e indicadores) se definen los tratamientos a seguir que pueden ser médicos y/o psicológicos. Los primeros se basan en el suministro farmacológico de distintas sustancias, las cuales serán consideradas por el médico tratante de acuerdo a las características del cuadro del niño.

Por otro lado el tratamiento psicológico trabaja con el niño en el aspecto cognitivo y conductual. En este punto también hay que analizar las situaciones - si se trata de tics transitorios o no - para determinar el mejor abordaje terapéutico. Muchas veces sucede que el niño con tics leves no se siente afectado en su integración social, mientras que otros con el mismo grado de manifestación sufren una adaptación psicosocial importante.
Otro es el caso de los niños con tics y TDAH que con frecuencia tienen problemas de aprendizaje, haciendo necesario la intervención de otros profesionales como los psicopedagogos.

Es fundamental trabajar en la autoestima y la aceptación para que los tics puedan remitir o desaparecer.
Por Lic. Ilana Lamstein

Fuentes:
Artículos extraídos de la Red de Revistas científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal:
Tics: Los trastornos del movimiento más frecuente en los niños Autores: Blair Ortiz Giraldo / Lucía Blazicevich Carrillo Universidad de Antioquía (Colombia) 2010
Tics: Diagnóstico, Fisiopatología y tratamiento. Autores: Lilia Albores Gallo y Bruno Estañol Instituto Nacional Psiquiatría RFM (México) 2001
Yale School of Medicine (página web oficial)