Trastornos del Espectro Autista (TEA) - Parte I

Es probable que hayas escuchado las palabras Autismo, Síndrome de Asperger u otras relacionadas y no tengas claro la diferencia entre ellas.

"Si pudieras entrar en mi silencio, entenderías mis miradas. Si pudieras escuchar mi corazón, diría cuánto te quiero. Si pudieras mirar más allá de mi distancia, sabrías que no quiero estar solo. No me juzgues por no ser como tú, ni me pidas que llegue a serlo. Yo tengo Autismo, pero soy mucho más que eso".
Leonardo Caracol

Es probable que hayas escuchado las palabras Autismo, Síndrome de Asperger u otras relacionadas y no tengas claro la diferencia entre ellas. Esto sucede porque antes se hablaba de "Trastornos Generalizados del Desarrollo"; una expresión que incluía cuatro cuadros: el Trastorno generalizado del Desarrollo No Especificado, el Trastorno Desintegrativo infantil, el Síndrome de Asperger y el Síndrome de Rett. Pero como la denominación presentaba muchas limitaciones (porque las fronteras entre cada cuadro eran imprecisas), ahora se habla de "Trastornos del Espectro Autista" (TEA) para referirse a los niños con un síndrome conductual caracterizado por alteraciones sobre todo en la interacción social. Este concepto ayuda a considerar al Autismo como un continuo que se presenta en diferentes grados (leve/moderado/severo) y en diferentes cuadros del desarrollo. Por lo tanto, este término actual incluye los cuatro cuadros antes mencionados.

El Dr. Gabriel González, Neuropediatra, Director de Cátedra de Neuropediatría, Centro Hospitalario Pereira Rossell, Facultad de Medicina, Instituto de Neurología, Universidad de la República, explica que "Autismo" viene del término latín que significa automático, es decir, que funciona y se autoalimenta por sí mismo. Pero, en el Manual de Clasificación de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la Academia Americana de Psiquiatría proponen usar el término "Trastornos del Espectro Autista", porque con el término anterior los límites no eran claros y generaban confusión. González indica que "la idea de identificarlo no es para etiquetarlo y estigmatizarlo, sino para brindar herramientas a los padres y ayudar".

El Trastorno del Espectro Autista puede ser leve, moderado o severo, pero hay que tener en cuenta que el grado no se define sólo por la inteligencia del niño, ya que, como menciona González "el niño puede ser inteligente pero tener dificultades sociales severas". La clasificación determina qué grado de apoyo necesita el niño para funcionar de forma independiente en la sociedad.

Lo define como "un síndrome conductual que se inicia en los primeros años de vida caracterizado por las alteraciones en la comunicación social y del lenguaje (tanto verbal como fundamentalmente social) y los intereses restringidos o conductas estereotipadas. Las causas pueden ser muy variadas, a veces se pueden identificar (se llama "Trastorno o Autismo sindrómico o asociado a una enfermedad") pero otras veces no. En las formas severas el diagnóstico se suele hacer temprano, mientras que en las formas leves se suele hacer en la etapa preescolar".

La Licenciada en Psicología Martina Boni, Psicóloga en consultorio particular y Psicóloga clínica en CLINEI (Centro de Neurología Infantil), indica que "hay niños que desde el nacimiento o los primeros meses de vida empiezan a presentar síntomas y hay otros que, si bien nacen con el componente biológico, hacen una ´regresión autista´, es decir, tienen un desarrollo absolutamente esperable y entre los 18 y los 24 meses empiezan a tener síntomas, es como si perdieran las habilidades que había adquirido, empiezan a adquirir conductas de desvío. Por ejemplo, hay niños que hablaban y dejan de hablar, niños que miraban a los ojos y dejan de mirar".

Como señalamos anteriormente, los dos elementos centrales del diagnóstico son las alteraciones en la comunicación social y los intereses restringidos o conductas estereotipadas (conductas repetitivas, obsesivas). Hay niños con TEA que pueden sentir un completo desinterés por las personas, pero también hay niños que intentan -de manera forzada- mantener el contacto con el otro. Hay niños que tienen una ausencia total del lenguaje, pero otros que hablan con fluidez. Hay muchos que lo usan de forma extraña y alterada. Con respecto a este tema, el Dr. González indicó que "a veces utilizan un lenguaje no convencional, no pensado en el otro y tienen un acento extranjero". La Dra. Alejandra Severgnini, Psiquiatra Infantil en el Hospital Británico y en el Centro Clínico del Sur, agregó al respecto que "a veces tienen un tono que es similar al de la televisión o palabras parecidas a las que usan en la televisión y esto muestra que el niño está aprendiendo más de la televisión que de la interacción social con las personas". Algunos ejemplos que indican los profesionales: dicen "pastel" en lugar de "torta", "columpio" en lugar de "hamaca", "balón" en lugar de pelota", no pronuncian algunas letras como se suelen pronunciar en nuestro país (por ejemplo la "y": en lugar de "oye" pronuncian "oie"). Severgnini agrega que "hay que estar atentos porque estos son los casos que pasan más desapercibidos y si reciben un tratamiento adecuado tienen un excelente pronóstico". Por último, el niño con TEA no es capaz de disfrutar una actividad creativa y flexible, por eso convierte sus actividades en repeticiones que le aseguran tranquilidad y placer. A su vez, tienden a delimitar su campo de intereses, siendo éste muy reducido y particular (generalmente no son compartidos con sus pares). El Dr. González señala que "son niños que de repente en un tema son eruditos, por ejemplo, los dinosaurios. Cuando se van a comunicar con otro niño, si solo habla de dinosaurios va a tener dificultades". La Dra. Severgnini agrega que "tienen intereses que no son los más comunes entre los niños, intereses extraños, que no están acordes a la edad. Por eso hay que ayudarlos a ampliar los intereses (acordes a la edad y que sean compatibles con otros niños). Por ejemplo, hay algunos que se interesan por los autos y saben las marcas de todos los autos, hay otros que se interesan por las banderas de todas las partes del mundo, a otros les interesa la geografía y se saben todos los países y sus capitales, a otros les interesa la astronomía, etc. Estos aspectos son ricos para el niño, pero si se limita a eso, no se va a poder adaptar al mundo".

La Lic. Boni agrega algunos ejemplos que pueden observarse en niños con TEA: "muchos de estos niños no miran a la mamá cuando están mamando, están mucho tiempo solos y no les molesta, tienen problemas sensoriales, entonces, por ejemplo, no pueden tocar el agua porque les da una sensación rara, tienen problemas con los olores o los ruidos, por ejemplo, les molesta el ruido de la aspiradora o la licuadora. Son todos síntomas que tienen que ver con la comunicación social y con el lenguaje".

Antiguamente culpaban a las madres, como explica el Dr. González "la teoría Freudiana hablaba de ´la madre freezer´, ´la madre heladera´, por suerte esto ya fue descartado porque la madre en aquella época no sólo tenía que luchar por su hijo, sino que también con el sentimiento de culpa. Cuando se empezó a ver que algunos de los niños tenían epilepsia, trastornos motores, etc., se empezó a entender que es un trastorno neurobiológico". Por eso, es importante destacar que los padres nunca deben culpabilizarse ni decir "hubiese hecho ´x´ cosa para que esto no suceda".

El Dr. González indica que la causa es neurobiológica: "la situación está en las conexiones que organiza el cerebro. Pero las etiologías pueden ser múltiples (genéticas, síndromes reconocidos, malformación cerebral, ambientales, tóxicas, infección intrauterina severa, infección severa en los primeros meses de vida). Pero muchas veces (en las formas leves) la ciencia no permite decir ´esta es la causa´. Por eso, muchas veces los estudiamos e indicamos a los padres ´tiene un Trastorno del Espectro Autista pero no encontramos una enfermedad´".

Por Lic. Maite Xavier

Fuentes:

  • Entrevista al Dr. Gabriel González, Neuropediatra, Director de Cátedra de Neuropediatría, Centro Hospitalario Pereira Rossell, Facultad de Medicina, Instituto de Neurología, Universidad de la República.
  • Entrevista a la Dra. Alejandra Severgnini, Psiquiatra Infantil en el Hospital Británico y en el Centro Clínico del Sur. 
  • Entrevista a la Lic. Martina Boni, Psicóloga en consultorio particular y Psicóloga clínica en CLINEI (Centro de Neurología Infantil). 
  • Entrevista a la Lic. Dima Rodríguez, Fonoaudióloga, DPP en Neurodesarrollo.
  • Páginas web Autismo Diario y TEA Uruguay.

Originalmente publicada en Revista Ser Familia