Una pieza clave

Cuando Salva nació el primero que le cambió los pañales fue Marcelo. Quien nos visitaba en el sanatorio se sorprendía de verlo tan ducho en un asunto tan reciente y delicado.

Por Jujy Fabini para BabyDove

Cuando Salva nació el primero que le cambió los pañales fue Marcelo.

Quien nos visitaba en el sanatorio se sorprendía de verlo tan ducho en un asunto tan reciente y delicado. Es que llamaba la atención ver a ese renacuajo que parecía un cachorrito de tres kilos en esa manota dando vuelta y vuelta con la seguridad y sin el miedo de quien lo viene haciendo hace años. Yo le daba teta, y le hacía mimos, pero los primeros días lo cambiaba Marcelo y yo observaba, y mientras tomaba confianza, aprendía de mirarlo.

Yo no había cambiado un pañal en mi vida, ni había tenido un bebé tan pequeñito a mi cargo, obviamente. Él tiene sobrinos, pero de todas formas su manejo de la situación era reveladora y debo confesar que verlo así me daba mucha tranquilidad en el caos de emociones, desafíos e incertidumbres imperantes.

Éramos padres absolutamente novatos. Todo desconocido, absolutamente todo. Había que aprender a vivir e interpretar aquella historia que empezaba con la llegada de Salva que nos revolucionaba a todos. Marcelo se tomó los días de su licencia, como tres semanas, por suerte, porque yo era un mar de dudas. La llevaba bien y los disfrutaba veía que la cosa fluía, le daba teta, lo dormía, lo cambiaba, le jugaba, no había mucho más que hacer con un bebé recién nacido, pero recuerdo la sensación de sentirme acompañada y compartir cada nuevo momento que eran miles cada hora y sentir que si me dejaba sola me moría. El que transmitía la seguridad que se necesitaba era él. Lo hizo al acompañarme en el trabajo de parto, en las primeras cambiadas y en los primeros meses. Sí, es verdad que yo o quizás las mamás en general somos más detallistas en algunas cosas, la logística de las cosas, la ropa, el calor o frío, más adelante la comida, o la organización de los bolsos cuando salimos o nos vamos de vacaciones, pero en cuanto a vivir el momento con tranquilidad, dejar de lado el estrés y lograr que con la incertidumbre y los miedos a cuestas todo fluya con serenidad y disfrute debo decir que la figura de Marcelo fue determinante.

Cuando nació Indro, ya con más experiencia los dos, el rol cambió, pero era igual de necesario. Yo me ocupaba del bebé y Marcelo de Salva y las emociones que transitaba en ese momento con la llegada del hermano nuevo, o al revés, yo aprovechaba cuando se dormía Indro para sacar a Salva, salir a pasear a la plaza o igual al almacen a comprar un helado palito mientras Marcelo se quedaba con el bebé.

Cuando nació León, bueno, ya saben que la experiencia fue bien distinta. Nos enteramos de lo que le pasó cuando nació y en lugar de volver a casa a los tres días terminamos dos semanas internados acompañando todo el proceso de León. ¿Qué les puedo decir sobre la compañía o el apoyo del padre? La vida. Todo. Sólo de imaginarme vivir ese golpe sola me muero. Más adelante cuando nos internamos para la siguiente operación de León yo me quedé en el sanatorio otras dos semanas y Marcelo con los otros dos, que a su manera debían seguir con sus rutinas de la mejor manera posible.

Y me estoy refiriendo a ocasiones puntuales y determinantes, pero luego está la cotidiana. Si me preguntan qué opino sobre la licencia paternal, creo que no sólo es necesario, siento que es determinante, porque los cambios que trae la llegada de un bebé a la familia impacta de mil y variadas formas pero de igual manera para ambos padre y madre. Los roles cambian y se acomodan a las nuevas necesidades pero el equipo es de dos y aunque el orden de los factores no altere el producto lo importante es, si se puede, si existe, contar con esos dos factores para empezar, como organización básica. En mi caso la presencia de Marcelo en los primeros días de la llegada de nuestros tres hijos fue una pieza clave que hubiera cambiado la historia de no ser así.

Luego ya saben que soy ferviente convencida y defensora de la "crianza en tribu". La red es mucho más grande. En la crianza participamos todos de distintas maneras y con diversos roles; padres, madres, abuelos y abuelas, tíos, niñeras, maestras y son todos necesarios e importantes, pero sobre eso escribiré en otro post.