Algunos autores plantean que existe un síndrome del hijo del medio, hablando generalmente de familias de tres hijos donde el del medio sufre su condición de tal, por no ocupar un lugar valioso en la familia.
 
Estos niños (los del medio) son generalmente niños conflictivos, solitarios, que no encuentran un lugar en esta familia, queriendo parecerse a uno u otro de sus hermanos para tener el amor de sus padres. En algunos casos se puede ver que estos niños son los “rebeldes” de la familia, encontrando con esta actitud una manera de hacerse notar frente a estos padres. O quizás son niños tímidos, retraídos, a los que les cuesta mucho hacerse un lugar frente a hermanos que son exitosos, o que atraen toda la atención de los padres.

Ahora me pregunto ¿esto es así, o es solo un mito? ¿Se sufre más por ser el hijo del medio? Se plantea que el hijo del medio es un hijo sándwich, siempre acomodándose a las circunstancias. 

Quizás si haya algo de cierto, pero tampoco se puede generalizar como en nada de lo humano. 

Cada familia es diferente, así como cada ser humano. Esto va a depender de la personalidad de estos padres, de la personalidad del niño, de cómo se de la dinámica familiar, la relación entre cada hijo con cada padre, de la relación entre los hermanos, etc., etc. 

Si podemos decir que cada padre se relaciona con cada hijo de manera diferente, que en la relación entre padres e hijos se entrecruzan una serie de proyecciones donde el padre proyecta en el hijo frustraciones, deseos, expectativas, temores propios. Que desde el pique en el vinculo temprano mamá-bebe, éste va a estar muchas veces determinado por como esta mama perciba, sienta a este bebe, y desde ese lugar se va a relacionar. Una mamá considera que su bebe es muy llorón, y desde esta etiqueta o rotulo, se va a relacionar con él. Ahora este bebe va a reaccionar de tal o cual manera, o adaptándose a esta etiqueta o tratando de revelarse contra ella. 

Esto lo podemos ver claramente en la mayoría de las familias, donde el hijo mayor es el ESTUDIOSO, el del medio el REBELDE y el menor el MIMOSO de la casa. También pasa muchas veces que hay un hijo que no tiene lugar en esta familia y es por esto que trata de ser lo que sea, para por lo menor ser algo. 

A modo de reflexión podemos decir que uno como padre tendría que poder aceptar a cada hijo tal cual es, en su esencia, tratando de no rotularlo, porque esta etiqueta muchas veces limita, cercena, rigidiza. El poder darle a cada hijo un lugar y un rol acorde a lo que este es, con sus características, su potencial, sus fortalezas y sus debilidades. 

 En definitiva, podemos decir que el tener tal o cual lugar en la familia, no siempre tiene que ver con el número de hijo que uno es, aunque esto influya de alguna manera, no siempre será determinante.

 Ser padre no es tarea fácil, y no siempre uno hace lo correcto, todos los padres en algún momento se confunden en ver al hijo como quieren que sea, y no como realmente es, adjudican un lugar, un rol al hijo que no responde a su ser esencial, pero lo importante es poder pensar en esto, reflexionar, pedir ayuda, intentando vivir nuestra experiencia de paternidad lo mejor posible.  

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