El avance de la medicina en los últimos años ha sido tan espectacular que logró duplicar la expectativa de vida de las personas y mejorar enormemente su calidad de vida, hasta edades en otras épocas impensadas.

Pero como contrapartida, hemos depositado nuestro tesoro más preciado, la salud, en manos de la ciencia, olvidándonos de la capacidad del cuerpo para curarse y regenerarse tras una enfermedad. De hecho, muchos sostienen que la enfermedad, más que un “problema” es la solución que está encontrando el cuerpo para volver a su estado de equilibrio, tras sufrir una crisis física u emocional.

El catalán Txumari Alfaro y el uruguayo Dr. Martín Macedo sostienen que debemos ser protagonistas de nuestra curación, lo que puede implicar cambiar algunos hábitos de vida como el descanso y la alimentación.

El organismo humano tiene un Sistema de Gran Defensa, es decir, tiene medios para mantenerse sano. A través del Sistema Linfático, el hígado, el sistema extracelular se deshace de lo que es tóxico y perjudicial (virus, bacterias, sustancias químicas).

El organismo los expulsa mediante hipersecreción biliar y salivar, vómitos o diarreas; orinas espesas, ácidas, ardientes y cargadas; sudores profusos, supuraciones, aparición de granos o eccemas; expulsión de desechos coloidales por los bronquios, senos y nariz, etc.

Actualmente este Sistema de Gran Defensa se ve desbordado por la enfermedad, el estrés, la sobreexigencia, el consumo, la contaminación, los hábitos alimentarios inadecuados, etc. 

En nuestra sociedad es frecuente comer y beber cualquier cosa y después tomar un analgésico o antiácido para “estar bien”. Esto es un grave error ya que de esta manera “se callan los síntomas” (como los expuestos anteriormente) que demuestran que algo está mal. Las enfermedades deben curarse suprimiendo las causas y no los síntomas. ¿Qué son los síntomas? Son mecanismos de defensa que se utilizan para deshacerse de las toxinas. Si se tapan (con pastillas, cremas, etc.), el cuerpo no podrá eliminarlas y el problema será cada vez más grave (cánceres, tumores, miomas y diversas enfermedades).

Entonces, ¿por qué aparece la enfermedad? Por la “invasión” de toxinas. Como señala Txumari Alfaro, “la enfermedad no es nada más que los esfuerzos de la naturaleza para expulsar la materia mórbida a fin de restablecer nuestra salud”.

La intoxicación debería ser accidental, pero, lamentablemente, hoy se da a diario. La alimentación y el estrés contribuyen a crear un estado de intoxicación casi permanente en muchas personas. 

CAMBIO DE HÁBITOS

Alimentación

Hipócrates, fundador de la medicina moderna, dijo: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”. Como señala el Dr. Martín Macedo “Nuestro cuerpo se construye con lo que comemos. Si la calidad de lo que comemos es buena, la calidad biológica de nuestras células, nuestro cuerpo, nuestro cabello, nuestros pulmones, etc. es buena”.

El instinto natural se perdió con los avances de la civilización, actualmente nos alimentamos por rutina, costumbre o capricho y la alimentación se ha convertido en un negocio. Esto ha hecho que retroceda en calidad y nutrientes naturales. Por esto, el hombre es un ser enfermizo y de vida corta. Al cambiar los hábitos de la alimentación se logran buenos resultados. En términos generales conviene elegir alimentos naturales y evitar productos artificiales, alcohol, drogas, medicinas contra el síntoma, sal, azúcar, aditivos, cafeína y otros excitantes, pimienta negra. Los alimentos que hay que utilizar con mayor frecuencia son frutas y verduras crudas, cereales integrales y en particular semillas y legumbres.

Consejos: 

-Aprender a masticar bien (facilita las digestiones, por eso, hay que masticar cada bocado por lo menos 30 veces). 

-Evitar el exceso de agua, beber cuando se tiene sed. El agua que el cuerpo necesita se encuentra en los alimentos que se consumen. El agua arrastra los minerales que el cuerpo necesita. Además, cuando se toma en exceso se enfría el organismo y las grasas se concentran. Cuando se toma en las comidas, diluye los jugos gástricos que son necesarios para hacer la digestión.  

-Evitar los alimentos procesados ya que han perdido gran parte de sus vitaminas, minerales y energía vital. Además, tienen aditivos como conservantes, colorantes o potenciadores del sabor. Reemplazarlos por los alimentos integrales. 

-Los alimentos deben ser cultivados sin pesticidas, fungicidas o herbicidas. 

-Evitar el exceso de materias grasas porque puede tener consecuencias graves: obesidad, cáncer de mama y de colon, enfermedades cardiovasculares, alteración de la permeabilidad de la mucosa intestinal que conduce a la intoxicación de la sangre.

-Evitar el exceso de azúcar, ya que los peligros son innumerables, por ejemplo, favorece la aparición de la diabetes, el cáncer y enfermedades cardiovasculares. Reemplazar el azúcar por edulcorantes naturales como Stevia. 

-Evitar el exceso de sal. Es mejor salar en la cocción que en la mesa. 

-Evitar el exceso de proteínas animales, ya que se consumen en una proporción de 2 a 3 veces mayor que las que el cuerpo necesita. Las proteínas se encuentran también en cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas. 

-No abusar con las temperaturas elevadas de cocción, ya que desaparecen las sustancias beneficiosas para el organismo y aparecen las sustancias tóxicas.

-Evitar los hornos microondas, ya que provocan alteraciones en los alimentos (pierden vitaminas y ácido fólico). La cocina a gas es el método más natural y sano.  

-Evitar las carnes asadas, casi quemadas. 

-No reutilizar el aceite de las cocciones. 

-Comer poca cantidad. El exceso se acumula y produce depósitos de grasas.

-Evitar comer antes de dormir. Por lo menos dejar un espacio de tres horas entre una actividad y otra. 

-Distribuir los alimentos de forma equilibrada: 25% en el desayuno, 30% en el almuerzo, 15% en la merienda y 30% en la cena. 

-Utilizar aceite de oliva o similar para cocinar. Los aceites de mejor a peor serían: oliva, maíz, girasol, soja, mantequilla.

-Aumentar el consumo de frutas (mejor fuera de las comidas) y verduras. 

-Es preferible elegir los alimentos en crudo, seguido de los cocidos, asados, a la plancha o al horno. Evitar las frituras frecuentes. 

El Dr. Martín Macedo indica lo que debería incluir la alimentación diaria: “Nuestra estructura dentaria tiene 32 piezas contando las muelas de juicio. Hay 20 molares y premolares, es decir cuatro quintos de las piezas dentales. Los molares son para moler, para moler granos. O sea que los granos deberían ser aproximadamente un 60, 70% del plato de alimento. Después tenemos 8 dientes incisivos, que son las paletas, que las usamos para cortar frutas y verduras. Son el alimento de segunda importancia en cuanto a cantidad. Y tenemos cuatro caninos, que sugiere también presencia de alimento animal, pero sólo una octava parte del total. Entonces, serían granos, vegetales y frutas y alimento animal”. 

Para regenerarse, el doctor promueve la dieta Macrobiótica, una forma de alimentación que busca la armonía con el entorno. En palabras de él: “la macrobiótica no es ni vegetariana ni carnívora, sino que busca el óptimo resultado de acuerdo al entorno en que uno está. Lo que uno tiene que hacer es utilizar los productos que se utilizaban naturalmente en la zona donde habita. De todos modos, el consumo de carnes debe ser limitado, ya que tienen energía Yang, agresiva. La base de la alimentación humana son los cereales, el arroz, el maíz, el trigo, la cebada. En Uruguay no tenemos un gran centro o restaurante macrobiótico pero hoy en día se consiguen granos prácticamente en cualquier supermercado. También hay muchas tiendas que ofrecen alimentos saludables”. 

Para informarse más sobre esta dieta pueden visitar la página web: www.doctormartinmacedo.com y el canal de YouTube de videos. 


Ejercicio físico

No es necesario caminar decenas de kilómetros, ni levantar pesas, ni dedicar todo el fin de semana a un deporte. Pero, actualmente con el ritmo de vida “apurado” las personas suelen elegir los caminos más cómodos y fáciles. 

Consejos: evitar el auto en los desplazamientos, usar las escaleras en vez de los ascensores, moverse por lo menos una hora al día, hacer algún deporte dos o tres veces por semana con una duración mínima de 30 minutos cada vez. De esta manera, se logrará una buena circulación, un buen tono muscular y un sentimiento general de bienestar. También puede prevenir ataques cardíacos. 


Otros consejos

-Levantarse temprano, ya que regenera los órganos vitales. Acostarse temprano, por lo menos antes de las 00.00 hs. (lo mejor sería a las 22.30 hs.). 

-Descansar. No es bueno dormir sólo 5 horas por día. 

-Ser socialmente activo. La esperanza de vida es mayor si se vive en comunidad. 

-Cuidar la piel y el cabello, ya que representan barreras importantes de nuestro cuerpo con el entorno que nos rodea. 

-Cuidar los ojos y los dientes, ya que gracias a los ojos recibimos el 80% de la información del mundo que nos rodea y los dientes se encargan de la degradación de los alimentos.


Transformaciones durante el cambio de hábitos

-Aumenta la frecuencia de las eliminaciones. Las heces y orina son más oscuras, con sedimentos y de olor fuerte. También puede aumentar la sudoración. 

-Enfermedades graves: pueden presentarse secreciones más tóxicas como flujo vaginal, aumento de olor en axilas, pies y sudoración profusa o dientes cubiertos de suciedad blanca. 

-Casos más crónicos o tóxicos: puede presentarse fiebre, erupciones en la piel, supuraciones por orificios naturales, dolores, visión borrosa. 

*Atención: esto no debe asustar, ya que indica el éxito del tratamiento. Al activar mecanismos de defensa y de desintoxicación del organismo se están liberando toxinas que durante años estuvieron en el cuerpo produciendo la enfermedad. La reaparición de síntomas de enfermedades anteriores permitirá eliminar las toxinas que quedaban en el organismo. Esto es la “crisis curativa” y si el cuerpo es capaz de llegar a esto, es capaz de curarse. Es importante que un profesional siga el caso. 


¿Cómo prevenir las enfermedades?

-Mantener un peso ideal. 

-Controlar los dientes cada seis meses, ya que son  fuente de enfermedades. 

-Conocer la presión arterial y controlarla con frecuencia más aún en la época perimenopáusica y posmenopáusica.

-Vigilar las mamas por lo menos una vez al mes. ¿Cómo se hace la autoexploración? Colocarse frente al espejo, con suaves movimientos circulares, presionar alrededor del pezón y valorar la presencia de nódulos, durezas, zonas dolorosas, áreas con piel áspera o aspecto “de piel naranja”, etc.

-Realizarse un frotis vaginal o citología anual desde que se tiene una vida sexual activa hasta los 70 años.

-Hacerse el examen del recto cada dos o tres años, especialmente a partir de los 60 años.

-Mantenerse en forma haciendo ejercicio. 

-Reducir el riesgo de enfermedad evitando el tabaco, el alcohol, la obesidad. Evitar la exposición al sol en horas indebidas, etc. 

-Tener un tiempo de ocio. Después de la jubilación es importante hacer alguna actividad. 


Hay que saber…

-Si el hombre siguiera una alimentación natural y en condiciones naturales, tendría una esperanza de vida de aproximadamente 140 años. 

-Los cereales y las legumbres tienen prácticamente todos los nutrientes que las personas necesitan. Además, son fáciles de producir y conservar.

-Se pueden acumular toxinas sin que haya un aumento de peso. La intoxicación es más peligrosa que la obesidad, ya que en la obesidad las sustancias en exceso se almacenan en forma de grasas mientras que en la intoxicación lo hacen en forma de toxinas (tóxicos para el cuerpo).

-Los medicamentos “anti” (antibióticos, antiinflamatorios, etc.) sólo eliminan los síntomas de la enfermedad. 


Fuentes: 

-Medicina Biológica: La medicina de la vida de Txumari Alfaro.
-Entrevista al Dr. Martín Macedo.

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