Algunas de las consultas que tenemos las mamas a la hora de dar de mamar a nuestros hijos.

Algunas de las consultas que tenemos las mamas a la hora de dar de mamar a nuestros hijos.

¿Con qué frecuencia debe mamar el bebé?

Las últimas tendencias señalan que hay que ponerlo al pecho cada vez que él lo pida, es decir “a demanda”. Es absurdo pretender educarlo desde el principio, imponiéndole un horario rígido sabiendo que la secreción láctea es escasa los primeros días. Por lo tanto es lógico que deba comer frecuentemente para llenar sus necesidades, y como ni el médico ni la madre pueden calcular cuánto come, hay que hacerle caso a su propio organismo. Lo que sí debemos tratar, es que cada vez que mama lo haga por unos cuantos minutos, de modo que pueda llenar su estómago. Cuando los bebés son muy chiquitos, es común que mamen un poquito y se duerman. En estos casos, debemos estimularlos para que lo hagan por unos minutos más.

¿Qué se puede hacer para aumentar la leche?

El mejor estimulante de la producción y eyección de la leche es la succión frecuente del niño, aunque influye también el que la madre esté tranquila y bien alimentada. También puede ayudar un aumento en el consumo de líquidos, especialmente de leche, agua o jugos. Ahora existen algunos medicamentos que tienen la propiedad de aumentar la leche pero debe ser el ginecólogo quien las prescriba. En los casos en los que por alguna razón el bebé no mame mucho al comienzo, la madre puede estimularse con un extractor manual, que no sólo le permitirá guardar la leche para más adelante en caso que la necesite sino también ir aumentando la producción.

¿Cómo se si se está alimentando bien?

La prueba más contundente acerca del éxito de la lactancia es el aumento de peso del bebé. Si bien es normal que los primeros dos o tres días pierda un poco de peso, luego debe tener un aumento paulatino que se verifica semanalmente. Por lo tanto si aumenta de peso, significa que se está alimentando bien. En cuanto a cada una de las mamadas, algunos niños se duermen apenas se les pone al pecho porque estaban pidiendo caricias y no alimento. Pero hay otros que realmente comen a plazos, bien sea porque su estómago es muy pequeño y se llena rápidamente o porque la leche no es fácil de extraer y se cansan. Un viejo truco para mantenerlos despiertos mientras comen es aplicarles agua fresca sobre la frente.

¿Debo despertar al niño para darle de comer?

Generalmente esto no es necesario. El niño sólo se da cuenta cuando tiene hambre y se despierta. Despertarlo antes de que haya descansado suficiente puede hacerlo sentir molesto y que no mame bien. La excepción está dada en los bebés prematuros o muy pequeños, que pueden no tener tanto vigor y se necesita que aumenten de peso más rápidamente. En estos casos el pediatra aconsejará las horas de las comidas.

¿Es cierto que cuando la mamá está nerviosa no debe darle de comer al niño?

Las emociones fuertes, la ansiedad o el nerviosismo lo más que pueden hacer es disminuir la cantidad de leche, pero no alteran su composición al punto de que le pueda hacer daño al niño. Por lo tanto, si siente que por algún motivo está nerviosa o angustiada, puede poner una música que la relaje, buscar un lugar donde pueda estar a solas con el bebé y disfrutar del acto de dar de mamar.

¿Se debe incorporar complemento con mamadera si pierde peso?

Eso lo decidirá el pediatra, pero lo fundamental en estos casos es no angustiarse. Habrá que analizar si está mamando correctamente, cantidad de veces por día, tiempo de las mamadas, etc. Siempre está la posibilidad de estimularse con un extractor para intentar continuar con la lactancia antes de recurrir a la solución de la mamadera.

¿Se debe suspender la lactancia mientras se toman medicinas?

Depende qué medicinas. En un principio, el puerperio no necesita ningún medicamento y en caso de que sea indispensable, es el médico quien debe elegir el menos dañino para el niño. Un recurso es recomendar a la madre que le dé pecho inmediatamente antes de tomar la medicina. Aunque es conocido que casi todas las drogas se excretan por la leche, afortunadamente lo hacen en cantidades tan pequeñas que no alcanzan a ocasionar daño; además se sabe que las de uso común, bien seleccionadas, no afectan al niño. Si por alguna circunstancia se impone tomar un medicamento abiertamente nocivo, se recomienda extraerse y brotar la leche durante los días en que esto suceda, y alimentar al niño artificialmente; de esta manera se preserva la alimentación natural para cuando cese el tratamiento.

¿Cómo sé si llora por hambre o por otra cosa?

Efectivamente, los niños pequeños no solo lloran por hambre; el llanto es el lenguaje con el cual comunican lo que sienten y desean. Es un error querer calmarlos siempre con comida. Hoy se sabe que esta practica es el origen de muchas obesidades, como ocurre con los adolescentes que satisfacen todos sus deseos comiendo. Los recién nacidos son muy instintivos en materia de comida: toman exactamente lo que necesitan. Normalmente su estómago es muy pequeño y por eso piden comida con frecuencia. Si es así, hay que darles.

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