Son muchos los padres que han pasado por una situación similar. Y por lo general para los niños sorprender o descubrir a sus padres haciendo el amor no tiene consecuencias psicológicas graves, siempre que la escena sea normal, sin violencia por ejemplo.

Pero aún así, es bueno reconocer que en un momento como estos, no hay padre ni madre que no quiera morirse, desaparecer o que lo trague la tierra, pero como nada de esto sucede, el único remedio que queda es recuperar la compostura, la serenidad y HACER FRENTE A LA SITUACIÓN.

Es muy importante intentar no ponerse nerviosos, o por lo menos no demostrarlo. Acá lo más importante es la actitud de los padres frente al niño, es decir, la reacción que tenga. Tratar de no separarse bruscamente la pareja, pues este tipo de comportamiento sobre todo cuando el niño es muy pequeño y por lo tanto tremendamente intuitivos, les transmitirá la idea de que ha sorprendido a sus padres haciendo algo malo, porque su comportamiento es similar a cuando papá o mamá lo descubren desobedeciendo o haciendo una travesura.

Hay que atender sus demandas con naturalidad y si pregunta, cosa muy probable, responderle con sinceridad, adaptando las explicaciones a su edad y sin extender en demasiado detalles. Si les preguntan ¿Qué están haciendo? Se les puede decir: queriéndonos, abrazándonos o algo similar. 

El efecto que puede tener en los chicos presenciar, por casualidad, estas escenas depende de su edad y también del momento evolutivo en el que se encuentren.

De los tres a los cinco años ya tienen una curiosidad sexual, y por lo pronto si irrumpen en la habitación, y los padres se comportan de una forma natural, reaccionarán con una curiosidad sana. Pero, si lo retan, pueden crearle miedos, anular su curiosidad e impedir el desarrollo del aspecto afectivo-sexual de su personalidad.

De los seis a los nueves años ya comienzan a plantearse la sexualidad con relación a los demás y les interesa la relación afectiva que existen entre sus padres.

PERO EN TODOS ESTOS TEMAS MÁS VALE PREVENIR

Pero para evitar todos estos ajetreos y gozar de la tranquilidad necesaria que requiere una buena relación sexual el método más adecuado es enseñar al niño- desde el principio- a respetar la INTIMIDAD de los demás miembros de la familia. El camino idóneo es predicar con el ejemplo. Si los padres llaman a la puerta de la habitación del pequeño antes de entrar, él aprenderá a llamar…porque su cuarto no es invádido, por lo cual ha introyectado que tampoco se invade el cuarto de los demás sin pedir autorización antes.

Los chicos son más vivos de lo que parecen y si sabemos explicárselo ellos entenderán perfectamente que no deben molestar a sus papás en determinadas ocasiones.

También hay que enseñarles que no deben levantarse cuando necesiten algo, sino llamar a papá o a mamá.

Pero para que esto dé resultado, hay que atender siempre y cuánto antes a todas sus demandas, aunque nos interrumpa algo interesante. No olvidemos preguntarle si se siente bien, pues tal vez ha llegado hasta allí movido por un malestar, una pesadilla o cualquier otra cosa, más que por los ruidos que los adultos temen imaginarse que son los causantes

Y para más seguridad, se pone llave a la habitación, que para algo está… y se pone un poco de música parra evitar que los niños oigan nada y de paso darle mayor aliciente al encuentro amoroso. Pero el consejo más importante es no darse por vencido. Si el niño interrumpe, es cuestión de echar mano del buen humor, atender su petición y retomar el asunto pendiente con más ganas que antes.

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