El periodista Andrés Oppenheimer sostiene que  “el siglo XXI es el siglo de la economía del conocimiento, y lo único que nos llevará hacia el futuro, es la educación.” Eso también lo tenemos claro  los padres, pero no por eso sabemos como hacerlo.

Aparentemente el problema actual se da porque la mayoría de los padres sienten que el modelo con el que fueron educados no es adecuado pero no tienen herramientas para desarrollar otro.

El Lic. Pablo Rossi, Presidente de la Fundación Manantiales, en “Conductas Tóxicas: Drogas y Nuevas Adicciones” explica que antes los niños eran tomados como adultos pequeños y se desconocían sus necesidades; “se los sometía a castigos físicos, se ignoraba la importancia de la comunicación y los efectos en su desarrollo. Con las nuevas ciencias esto ha cambiado, pero muchas veces en este oscilar que aún no encuentra su punto medio, llegamos al polo opuesto. Encontramos padres excesivamente permisivos, que confunden amor con dejar hacer al hijo lo que quiera, sin la conciencia de que los límites, conforme a la edad y necesidad de los hijos, sirven para protegerlos”.

Podríamos decir que nuestra época nos plantea el desafío de conservar nuestros valores tradicionales al mismo tiempo que debemos adaptarnos a los cambios constantes.

Para traer luz sobre un tema en el que a veces parece haber tanta oscuridad, Montevideo College encargó a 5 profesionales, la edición de un e-book que puede descargarse en forma gratuita desde la propia web del colegio. (www.montevideocollege.edu.uy)

 El primer capítulo, Guiar con sentido a niños “consentidos", a cargo del Psic. Alejandro de Barbieri, se refiere a la presencia física, activa y consciente de los padres en la educación de los hijos. Vivir bajo el mismo techo no es suficiente. Ser humano es otorgar un sentido a la existencia y ese debería ser el cometido de educar. Esa es la visión de la Logoterapia y el lugar desde el cual el Psic. Alejandro de Barbieri aborda el primer capítulo de este libro: en una sociedad que seduce a comprarlo todo, a tener y poseer, cómo transmitir sentido; cómo ejercer nuestro rol activamente, a pesar del cansancio, el estrés y el desánimo que a veces nos alcanza. Lo primero que tenemos que hacer para educar a nuestros hijos es estar. Pero estar, estando bien cono nosotros mismos, porque somos el ejemplo.

Habla también de la figura del padre y de la madre donde la autoridad debe estar presente pero también las emociones. Todo esto para lograr que en el futuro nuestros hijos alcancen la libertad. Porque, como explica De Barbieri, la historia de vida de cada persona es una historia que va de la dependencia total y absoluta (cuando somos pequeños no podemos vivir si otro adulto no nos sostiene y alimenta) hasta la libertad de ser nosotros mismos para poder construir nuevos vínculos y el día de mañana nutrir a otros. En este capítulo aparece la frustración. Los padres no debemos temer a las frustraciones, porque la vida está llena de ellas y los niños deben aprender a frustrarse en casa, con rabia, pero sostenidos por el amor de sus padres. Todo en la vida se aprende con práctica: andar en bicicleta, manejar, caminar, y también amar. ¿Cómo van a enfrentar nuestros hijos las frustraciones del futuro si no practicaron en casa? El resultado de la imposibilidad de frustrarse es claro: tapar esa angustia con drogas, alcohol, riesgos, sexo.

Una vez que los padres están presentes y disponibles emocionalmente, deben animarse a ejercer la autoridad que el rol les confiere. A esto se refiere la Psic. Fanny Berger en el segundo capítulo, explicando la diferencia entre autoridad y autoritarismo y exhortando a decir NO cuando es necesario. Para ello presenta un modelo muy didáctico, llamado “Las 4 E”, que se refiere a conductas concretas que deben adoptar los adultos a la hora de educar.

La primera E es esperar el transcurso del tiempo. Como señala, los niños en todas las culturas y épocas necesitan un adulto que les brinde la oportunidad de esperar. La segunda E es expresar claramente los límites. Para ser efectivos, estos deben tener características como la brevedad, consistencia, coherencia y a la vez flexibilidad. La Psic. Berger ayuda a reconocer estas características mediante diversos ejemplos cotidianos de interacción familiar. La tercera E es educar con responsabilidad y la cuarta es escuchar relatos de los padres y abuelos como forma de integrar a los chicos en un marco intergeneracional que traspasa su existencia presente. Berger también explica cuándo y por qué falla la autoridad, mediante el método de “Las 4 C”, que ayuda a evitar conductas negativas en grandes y chicos.

Finalmente Berger ayuda a distinguir los comportamientos rebeldes de las simples rabietas y explica cómo es aconsejable actuar frente a cada caso.

El tercer capítulo está a cargo del Dr. Ariel Gold y nos introduce en el tema de la autoestima. Una palabra que todos hemos escuchado pero a la que nos cuesta darle una aplicación práctica. Sin embargo, reforzar la autoestima es fundamental, porque una persona con alto nivel de autoestima se animará a tomar los riesgos que implique la vida, podrá sobreponerse a los fracasos y salir adelante.

Y como señala el Dr. Gold en las conferencias que brinda, “si hay algo que tienen en común todos los niños, es que a lo largo de su vida se van a enfrentar con problemas, por más que los padres querramos impedirlo”.

La autoestima es un concepto teórico que implica sentirse valioso, sentirse competente, e ir desarrollando la capacidad de regular las emociones y conductas. Es clave para que el niño, y luego el adulto, tome las decisiones correctas.

La autoestima es como la armadura para enfrentar los desafíos de la vida.

Gold indica que los reforzadores sociales deben provenir de figuras significativas y que las primeras y más importantes son los componentes de la familia, donde se producen los primeros intercambios de conducta social y afectiva, valores y creencias.

Insiste en que la felicidad no es algo que los padres podemos brindar a los hijos. Pero sí tenemos la obligación de entregarles una cajita de herramientas a la que deberán acudir ante cada acontecimiento que les depare la vida.

El cuarto capítulo  está a cargo del Psic. Roberto Balaguer, quien se refiere a una realidad ineludible: los nativos digitales. Porque Internet llegó para quedarse, de eso no hay dudas. ¿Cómo es educar a niños hiper-conectados? ¿Cómo cambiaron los vínculos a partir de las redes sociales? ¿Cuál debe ser el rol de los padres respecto al uso de las tecnologías? El cuarto pilar es educar ciudadanos digitales. Sobre este tema Balaguer señala que no debemos confundir “respetar la privacidad” con abandono y que los chicos vulnerables lo serán aún más en el mundo digital, por lo que fortalecerlos y acompañarlos es hoy más crucial que nunca. Esto implica imponer normas que deben ser reales, a pesar de referirse a un mundo virtual. También se refiere a la importancia de enseñarles a manejar su reputación online. Porque en la red no hay pasado, presente o futuro. Todo está ahí para ser visto, siempre. La participación en las redes implica también la existencia de una identidad digital que incidirá el día de mañana a la hora de buscar trabajo ¡o hasta novia!

El quinto capítulo, a cargo del Psic. Jorge Bafico, nos habla de afrontar los síntomas actuales de la infancia en función de dos sintomatologías relativamente recientes que se han impuesto en los colegios y en las consultas psicológicas: el bullying y el trastorno por déficit atencional.

El bullying no es un fenómeno novedoso, pero se ha incrementado dramáticamente en la última década. Se ve frecuentemente a niños que se ubican como espectadores mudos de la violencia que algunos le ejercen a algún compañero, que callan o aplauden para no convertirse en víctimas ellos también. Por ello, el bullying plantea siempre un ternario formado por el agresor, la víctima y el grupo de espectadores, y desde esa globalidad debe manejarse.

En cuanto al Trastorno por Déficit de la Atención (conocido como ADD por sus siglas en inglés) pareciera que se ha convertido de una pandemia donde se ubican todos los chicos que tienen dificultad para concentrarse y son muy inquietos. El problema que genera esta clasificación es que todo niño que pudiera manifestar una dificultad para sostener la atención o el control de los impulsos o revelar a una actividad excesiva, plantearía la posibilidad de padecer un DDA.

La nueva forma de mirar los patrones de conducta desde la psiquiatría puede confundir, ya que muchísimos niños poseen estas características. Por eso Bafico sostiene que es imprescindible entender que el niño es portador de una singularidad, de una historia única e irrepetible y que debemos ser extremadamente cuidadosos con las generalizaciones.

El desafío de educar hoy

El e-book se refiere también a la crisis de la educación formal y  cuál debería ser el rol de los centros educativos en un mundo en constante cambio. Recientemente entrevistado por un informativo local, el Prof. e investigador académico Gonzalo Frasca decía: “El mundo cambió de verdad. Nuestro bien cultural más preciado era la información, era lo que no había. Antes el sabio era el que tenía la información. Pero con Guthemberg eso empezó a cambiar, y lo hizo más con Google y con Internet. Cualquier niño tiene acceso a más información de lo que tuvo cualquier sabio en nuestra historia”.

También lo señala el reconocido pedagogo italiano Francesco Tonucci quien dice: "La misión de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor la TV o Internet. Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo".

Y por supuesto, se refiere a la importancia de la coherencia o sinergia con el hogar.

Debemos escoger un lugar que refleje los valores que queremos inculcar a nuestros niños y debe ser un lugar con el cual estemos orgullosos de hacer sociedad. Si sentimos hostilidad por las filosofías o las personas en la escuela, nuestros hijos responderán de la misma forma.

Un cambio sólo es posible uniendo esfuerzos. Padres, docentes, autoridades, e instituciones públicas y privadas. Este  e-book pretende ser parte de ese camino. Para descargarlo hace click aquí.

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