Sí, la diabetes Mellitus puede iniciarse en la infancia o en la adolescencia; en estos casos es debida a un déficit en la producción de insulina por parte del páncreas.

Por ello es que se denomina diabetes Insulino dependiente o diabetes tipo I. Cada año se diagnostican nueve casos de diabetes Meullitus cada 100 mil niños de 0 a 15 años. Los padres suelen consultar al medico cuando notan que el niño toma líquido en exceso, orina mucho y pierde en forma inexplicable 4 o 5 Kg de peso por mes.

No obstante, durante el período de comienzo de la diabetes estos síntomas no siempre aparecen; por eso es frecuente que se detecte por casualidad, a partir de un análisis de sangre o orina de rutina. El déficit de Insulina se intensifica a medida que el páncreas se enferma y es recién cuando el niño se ve desmejorado. 

Durante la etapa asintomática el diagnostico de certeza se obtiene con un control de la glicemia en sangre. En ocasiones, el páncreas segrega la insulina necesaria para mantener la glucosa estable en ayunas, pero el nivel desciende notablemente después de las comidas. Una glicemia en sangre superior a 120 Mg/100 ml (considerada la normal), la poliuria (orina en exceso), y la pérdida de peso mencionados confirman el diagnóstico de la diabetes. 

El tratamiento consiste en la aplicación de insulina, la dosis se establece de acuerdo al cuadro particular del niño, su peso. 

Todo niño diabético necesita una alimentación completa a base de huevos, carne, cereales, frutas y verdura, las cantidad que podrá consumir de cada alimento sera indicada por la dietistalo; lo único que se le restringe es el consumo de azúcar de rápida absorción. Este es un aspecto difícil de controlar, pero los padres deben influir hasta lograr que el niño cambie las golosinas por los saladitos del tipo “copetín”. 

El objetivo clínico del tratamiento es lograr que el niño crezca y se desarrolle normalmente, sin trastornos emocionales y con buena adaptación social; la actividad física regular contribuye en gran medida a estos fines. Desde los 6 años se le enseña al paciente a cumplir con el autoexamen, a inyectarse la insulina y a llevar una planilla de seguimiento, que permiten introducir las variaciones necesarias a las dosis ya establecidas. Las hipoglicemias son una de las complicaciones más frecuentes del tratamiento, se produce cuando baja bruscamente el nivel de glucosa en la sangre y se manifiesta con palidez, sudoración y mareos. 

El diabético puede sufrir repentinos cambios en su conducta y hasta llegar a desmayarse. El tratamiento inadecuado retrasa el crecimiento y desarrollo del niño. La consulta oportuna en cambio, favorece la formación de un individuo consciente de su enfermedad, capaz de abrirse pasa hacia el futuro que promete interesantes logros en el campo terapéutico. 

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