Según estudios, el 4% de los niños uruguayos tiene dislexia. En los últimos tiempos también se ha presentado un aumento de otras dificutades pedagógicas  “poco favorables” para el desarrollo del niño/a. Mirá la noticia que publicó Montevideo Portal

El 4% de los niños uruguayos padece algún tipo de dislexia, según las estimaciones de los expertos. La cifra coincide con la media internacional aunque en los últimos años se ha detectado un incremento considerable de otras “dificultades” relacionadas con condiciones psicosociales “poco favorables”.

Adriana Uturbey, psicopedagoga especializada en Dificultades de Aprendizaje, explicó a Montevideo Portal que la dislexia puede definirse, a grandes rasgos, como una “dificultad específica en la lectura” que luego puede verse reflejada también en la escritura u otras actividades relacionadas como el lenguaje oral.

Quien la padece encuentra limitaciones en todas las funciones que se ponen en juego al momento de la lectura, como la habilidad para analizar los elementos constitutivos de las palabras, las sílabas y la capacidad de sintetizar los elementos para reconocerlos como “un todo”.

La experta aclaró que se trata de una “dificultad específica” por lo que padecerla “no es signo de que haya un desnivel intelectual, un déficit personal o una afección emocional”.

La psicopedagoga remarcó que “no se trata de una enfermedad” sino de una “disfunción” y sostuvo que “solamente se torna algo patológico porque leer y escribir correctamente es un requisito cultural en nuestra sociedad”.

Uturbey indicó además que lo normal es que la dislexia sea detectada cuando el niño comienza la escuela, ya que es el ámbito en el que pone por primera vez a prueba sus habilidades de lectura. De todas formas, puede haber casos en que la dislexia sea detectada recién en la Educación Secundaria o en la adultez. “Hay niños que son muy inteligentes y logran desarrollar ellos mismos mecanismos para disimular esas dificultades”, explicó, señalando que esos niños comienzan a presentar problemas “en años posteriores, cuando la dificultad comienza a ser mayor y ya no pueden disimular sus dificultades”.

En ese sentido, la experta enfatizó la importancia de lograr diagnósticos a tiempo, de forma de comenzar cuanto antes los tratamientos. Si bien la dislexia no se cura, la persona podrá desarrollar estrategias más eficaces para evitar los errores.

En el marco de la búsqueda de estrategias para tratar la dislexia, Uturbey es una de las organizadoras de la conferencia que este lunes dará en Montevideo el neurólogo francés Michel Habib. Según la uruguaya, el invitado es uno de los más importantes referentes a nivel mundial en el estudio de la dislexia y del uso de nuevas estrategias que podrían dar a los docentes y médicos otras herramientas para abordar los tratamientos.

Uturbey destacó que Habib tomó varios de los conceptos del neurólogo uruguayo Carlos Mendilaharsu para desarrollar su teoría, basada en la “constelación” del “conjunto de transtornos que se construyen alrededor de la dislexia”. En efecto, alrededor de la dislexia en sí misma aparecen las dificultades para la escritura, motoras y orales.

A partir de esas dificultades pueden “modificarse las estrategias” para tratar la dislexia pueden redireccionarse los tratamientos. Es así que, según ejemplifica Uturbey, “enseñar música” al niño puede disminuir las dificultades que le provocan la dislexia.

Según la uruguaya, la presencia de Habib en Uruguay – cuya charla tendrá lugar en el Hollyday Inn de Montevideo – apunta a que docentes y médicos uruguayos “tengan un bagaje más amplio sobre las nuevas investigaciones en torno a la dislexia”.

Disléxicos requieren “tareas diferenciadas”

La presencia de niños disléxicos en un aula puede presentar problemas para los docentes, que deben enfrentarse a la disyuntiva de si deben o no exigirle a quienes padecen la dificultad de igual forma que a los que no.

Para Uturbey, “no hay dudas de que tienen que tener tareas diferenciadas” del resto, que tengan en cuenta la dificultad que presentan para la lectura y la escritura. En efecto, quienes sufren la dislexia siempre presentarán mayores errores ortográficos.

“Muchas veces los padres dicen que el niño comete los errores porque no le gusta leer o no le gusta escribir cuando es al revés: no le gusta porque tiene dificultades”, explicó la experta, advirtiendo que la dislexia puede llegar a influir en “lo afectivo” cuando el niño comienza a sufrir por sus propias limitaciones.

Fuente: www.montevideo.com.uy
Imagen: morguefile.com 

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