No se trata sólo de educar, sino de disfrutar el proceso.

“Las bocas de pasta base se cierran en casa”. Esa es una de las frases favoritas del Psoc. Alejandro de Barbieri cuando enfrenta a un padre preocupado por las adicciones. De Barbieri explica que se cierran cada vez que decimos no, y cada vez que enseñamos a los niños a esperar y frustrarse. En cambio se abren cuando ante sus quejas o reclamos SIEMPRE otorgamos: nuevos juguetes, más golosinas, play, computadora, celular. Porque de esa forma crecen sin saber estar insatisfechos y creyendo que cada angustia debe resolverse incorporando algo.

 

El psicólogo sostiene que nuestra responsabilidad es educar a  nuestros hijos para convertrlos en personas optimistas y entusiastas.  En este sentido, lo primero que aclara De Barbieri  es que que el optimismo es contagioso, por lo tanto, debemos comenzar por practicarlo nosotros mismos. 

Tener una actitud optimista cada día y no pensar siempre en el futuro: “Sufrimos toda la semana para llegar al domingo, sufrimos todo el año para llegar a las vacaciones y sufrimos toda la vida para llegar a la jubilación.” Y de mientras, pasan las horas, los días, las semanas y la infancia de nuestros hijos. 

 

“¿Sabés que bueno lo que me pasó hoy en el trabajo?” ¿Cuántos de nosotros llegamos a casa y les contamos algo así a nuestras familias? ¿Será tan difícil encontrar algo positivo cada día o por lo menos una vez por semana? Tal vez lo sea, pero es el esfuerzo que debemos hacer para transmitirles a nuestros hijos que la vida vale la pena. Que la vida que elegimos merece ser vivida.  En este sentido De Barbieri recordó durante una conferencia brindada al público de Mundbebe un chiste de Mafalda en el cual la niña le pregunta a la mamá ¿Qué te gustaría ser si vivieras?

 

También recomendó no contarle a los niños todos los dramas que nos suceden o problemas que tenemos. Esto no significa ocultarles cosas, pero tampoco hacerlos partícipes de realidades que no están preparados para procesar.

 

Otra clave para fomentar el entusiasmo según el psicólogo Alejandro De Barbieri es NO SOBREPROTEGER. Porque la sobreprotección atenta contra la autoestima, y una autoestima fuerte es clave para vivir con optimismo. 

 

La alimentación, un tema que a priori parecería alejado de esta propuesta también estuvo presente durante el encuentro. Porque está demostrado que el alimento influye en nuestras emociones y estados de ánimos. La comida chatarra, que aporta calorías vacías y promueve la escasez de nutrientes atenta, contra nuestro deseo de una vida más satisfactoria. Cambiar la alimentación es un primer paso interesante para cambiar nuestras sensaciones. 

 

Finalmente, recordar que el optimismo está en el camino y no en la llegada: “El empacho no nos hace

felices”. Para ilustrar esto De Barbieri preguntó a los presentes quiénes tenían perros y les planteó la siguiente interrogante: ¿Cuándo es más feliz tu perro? ¿Cuándo estás por darle de comer o cuando ya está comiendo? Todos sabemos la respuesta: Es mejor vivir buscando la zanahoria que alcanzarla y que se termine en un instante.Tener propósitos es lo que nos mantiene optimistas. La felicidad es eso que sucede mientras la estás buscando.

 

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