La llegada del primer hijo marca un momento único en la vida de la  pareja. Es su debut como papá y mamá  y el comienzo de una verdadera familia.

Estas novedades traen, además de una enorme felicidad,  muchos sentimientos nuevos: alegría y novelería junto a cierta ansiedad y también temor.

Toda pareja que espera un bebé es única y tiene sus características propias, como mayor o menor antigüedad y solidez y hasta un embarazo más o menos deseado. Según las distintas variables, la noticia impacta de diferentes maneras.

Los nueve meses de embarazo preparan a los padres para lo que vendrá. Suelen ser meses intensos, de cambios. Meses necesarios  para “hacerse la idea”,  leer material informativo,  ir a cursos y clases de pre-parto y parto, informarse sobre  las distintas etapas del embarazo y la formación del bebé, compartir con amigos que estén en la misma situación, aprender sobre las necesidades alimenticias de la embarazada, etc. Pero más allá de esta preparación,  lo más importante para la pareja es poder entender que son dos personas distintas, con sus historias a cuestas y que si bien pueden compartir el deseo de tener un hijo,  lo vivirán desde lugares diferentes.

Las mamás suelen vivirlo más conectadas desde el principio, porque todo sucede dentro de ellas: cambios en su cuerpo,   náuseas, sensibilidad en las mamas y a nivel general. Los cambios corporales las  convocan desde un lugar muy interno lo que hace que  lo vivan con mucha intensidad. La sensibilidad en las mujeres crece en todos los ámbitos, desde el olfato, el hambre, la alegría y la tristeza y todo se sobredimensiona.

Los papás, si bien pueden estar felices con la idea, lo viven como algo más irreal y más que sentirlo, acompañan. Es con el crecimiento de la panza y luego con la llegada del bebé que se conectan por completo. Para los hombres el desafío es ubicarse en este nuevo escenario donde la embarazada tiene toda la atención, y donde los cuidados y los mimos van hacia ella. Es bueno tener esto en cuenta como mujer ya que, en lo posible, ponerse un rato en el lugar del hombre, cuidarlo y entender que para ellos al principio no es tan fácil, los hará sentirse mejor y más unidos. Los hombres  a veces se sienten asombrados por los cambios de su mujer. Lo ideal es tomar estos cambios con humor y saber que serán pasajeros.

El tema de la sexualidad también puede verse afectado. A veces hay temores en mantener relaciones sexuales, aunque en embarazos normales, son muy sanas y refuerzan la relación de pareja. Además,  posiblemente hacer el amor encontrará nuevos caminos, aparecerán otras formas de demostrarse afecto y  dar placer, y eso es lo bueno:  lo amplio y rico que puede ser el encuentro entre dos personas que se quieren. Es sólo cuestión de dejarse llevar por la imaginación y la creatividad.

Muchas veces desde la cultura se idealiza este período, y muchas mujeres realmente lo sienten como “el más feliz y completo” de sus vidas, pero hay otras a las que  les cuesta más la idea o no se sienten cómodas con los cambios corporales. No por eso deben sentirse culpables o malas madres, no hay máximas, es un estado nuevo y lo importante es poder sentirlo en forma auténtica, como una lo siente y no como una debería sentirlo. Aunque es bueno informarse con materiales escritos o grupos de futuros padres, la información recibida no debe ser más importante que lo que genuinamente se sienta.

El conectarse con lo que uno como mamá o papá quisiera ser, dejando el manual de lado, es más enriquecedor y el vivir con ideas de otros haciendo lo que se espera, no ayuda a encontrarse con lo que uno siente. Fomentar diálogos de este tipo, siempre escuchando al otro, son momentos gratos para la pareja y el mejor terreno que pueden preparar para el hijo que vendrá.

Luego que nace el bebé la mujer está entregada por entero, reclamada, necesitada y volcada a la nueva situación y a conocer y descubrir a este nuevo ser. Por momentos en los hombres pueden aparecer sentimientos de inadecuación, de no saber qué se espera de ellos. La mujer puede parecer no necesitarlo, cuando en realidad lo necesita enormemente.  En los primeros meses el hombre cumple un rol muy importante como sostén afectivo de la mujer y es quien  permite que madre e hijo vivan ese vínculo tan especial y único. Es el papá quien  soluciona determinados temas para regalarle a la mamá y el hijo ese encuentro tan necesario…ya habrá tiempo en el futuro para volver a los lugares anteriores, aunque nunca serán iguales.  Después de un tiempo, el padre, deberá rescatar y re conquistar a la nueva madre, para ayudar a la sana separación con el bebé y a la nueva unión de la pareja.  

La familia trae una sensación de adultez a la pareja. Sentirán múltiples opiniones del mundo sobre diferentes temas, pero más allá de estos, es importante que se escuchen entre ambos para llegar a lo que creen correcto. 

Prepararse para transitar un cierto caos, en la seguridad que cada uno podrá contar con el otro ya sea para compartir los sentimientos de felicidad como otros de cansancio o superación que puedan aparecer, los unirá más. Preservar a la pareja y recordar que hay etapas, baja las exigencias. Poder hablar, entender, escuchar, saber que son dos y que lo vivirán de distinta manera, respetarse como personas es el mejor camino para debutar como padres en forma auténtica y  real y seguir por ese camino ante los nuevos desafíos que les traerá la vida.

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