Desde pequeños estamos expuestos a estímulos y diferentes alternativas sobre las que necesariamente debemos optar, desde qué comer, qué ropa usar, a qué amigos invitar, qué libro leer. Muchas de estas decisiones en un principio están a cargo de los padres, mientras que otras tantas empiezan a recaer en los hijos, fomentando así la confianza en sí mismos, la capacidad para tomar decisiones y el comportamiento asertivo. 

En general, a qué colegio/escuela ir es una decisión que toman los padres, dado que aún los niños no están preparados para realizar esta elección. Sin embargo, una vez en cuarto año de liceo, los jóvenes se ven obligados a tomar una decisión muy importante: qué bachillerato cursar. Esta será la base que los preparará para luego comenzar a definir en qué carrera, profesión u oficio continuarán su formación académica. Pero,  ¿están los jóvenes preparados para tomar la decisión de qué estudiar?, ¿cuentan con espacios de reflexión donde pueden pensar e intercambiar con otros acerca de las diferentes opciones?, ¿qué pasa cuando se sienten presionados por el entorno?, ¿tiene la información necesaria como para poder tomar esta decisión?

El proceso de elección vocacional resulta una tarea compleja para el adolescente, quien se ve enfrentado a cuestionamientos nuevos, múltiples caminos y diversas opciones sobre las que posiblemente no haya escuchado hablar. No podemos olvidar que los procesos de elección vocacional generan miedos, ansiedades e inseguridades en los jóvenes, resultando fundamental el apoyo y la contención que reciban por parte de los padres y del medio académico en el cual se encuentren. Sumado a ello, elegir qué estudiar implica descartar muchas opciones en pos de una que parece ser la más indicada. En un mundo en el que los jóvenes no están acostumbrados a “renunciar”, sino a querer tener todo, este proceso resulta complicado. 


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Nos preguntamos entonces:  ¿qué necesitan los adolescentes en esta etapa?  La elección vocacional se transforma en un  proceso de aprendizaje y crecimiento para los jóvenes, siendo una de las principales decisiones que deben tomar. Es por ello que resulta muy importante acompañarlos, contenerlos y orientarlos, dándoles el tiempo y el espacio que necesiten, estimulándolos para que sean ellos mismos los que hagan su elección. Los padres pueden acompañarlos en este proceso escuchándolos cuando lo necesiten, ayudándolos a buscar e interpretar información sobre la amplia gama de oportunidades de estudio que ofrece el mundo de la educación superior y respetando sus elecciones. Los docentes, desde su rol, juegan un papel muy importante en el proceso de elección vocacional de los jóvenes, ya que son quienes muchas veces los guían, informan y acompañan. 

Es muy importante habilitar en los jóvenes la experiencia de elegir una carrera que coincida verdaderamente con sus gustos, intereses, potencialidades y características de personalidad. En el transcurso del proceso de orientación vocacional surgen, a menudo, interrogantes y dudas sobre el rol que ocupan los adultos. Posiblemente el principal desafío tenga que ver con la distancia que los padres y docentes deben tomar con respecto al proceso de elección de los jóvenes, es decir, los límites de la intervención para acompañarlos sin que se sientan presionados o invadidos, asesorarlos sin imponer una elección, estimularlos sin exigir y otorgar espacio sin mostrar desinterés.

El trabajo de Orientación Vocacional que desde Elijo Ser promovemos apunta a acompañar a los jóvenes en el proceso de elección vocacional a partir de un espacio de reflexión, intercambio e información, a la vez que busca asesorar a los padres en el rol que deberán asumir a lo largo del proceso de orientación vocacional de sus hijos.

Lic. Laura Bajuk

consultas@elijoser.com.uy

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Imagen: www.morguefile.com 

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