Es producto de una infección provocada por la bacteria Streptococcus grupo A. La bacteria produce una toxina que genera una erupción difusa de color carmesí.

No todos los estreptococos generan esta toxina y no todos los niños son sensibles a ella.

Para los padres inexpertos, puede confundirse en primera instancia con una alergia, ya que la erupción cutánea es el síntoma más evidente de la escarlatina. Al comienzo, suele tener el aspecto de una quemadura solar con pequeños puntos sobreelevados que pueden producir picazón. La erupción comienza primero en el cuello y la cara. Muy posiblemente se extiende al pecho y la espalda y después se generaliza en el resto del cuerpo. En los pliegues de la piel, especialmente en las axilas y los codos, la erupción forma las clásicas manchas rojas. Las zonas de la piel que presentan la erupción se tornan blancas al presionarlas. Al sexto día de la infección, la erupción comienza su involución, pero la piel afectada puede comenzar a descamarse. Esta descamación puede durar 10 días.

¿Da fiebre?
En algunos casos sí. Además de la erupción, existen otros síntomas, como la inflamación de los ganglios del cuello, el dolor de garganta y la fiebre superior a los 38,3°C. Las amígdalas y la parte posterior de la garganta pueden cubrirse de una capa blanca, o verse de color rojo e inflamadas, o mostrar puntos blanco-amarillentos de pus. Al comienzo de la infección, la lengua puede presentar una capa blanco-amarillenta. También se suele tener escalofríos, dolores articulares en todo el cuerpo, náuseas, vómitos y pérdida de apetito. Cuando la escarlatina es producto de una infección de garganta, la fiebre suele desaparecer dentro de los 3 a 5 días, y el dolor de garganta, poco tiempo después. Con antibióticos, la infección se cura en una semana, pero es posible que pasen varias semanas hasta que las amígdalas y las glándulas inflamadas vuelvan a su estado normal.

¿Cuándo consultar al médico?
Ya sea ante la presencia de fiebre o de erupciones hay que consultar con el médico o pediatra para poder diagnosticar correctamente la enfermedad. En ciertos casos excepcionales, la escarlatina puede surgir de una infección cutánea denominada “impétigo”, que también es causada por la bacteria Streptococcus. En estos casos, es posible que no se presente dolor de garganta.

¿Es contagiosa?
Sí. Las infecciones bacterianas que causan la escarlatina son contagiosas. Es común que haya épocas de contagio en las escuelas y jardines de infantes o clubes. Se puede transmitir la bacteria a través de las secreciones nasales y de la garganta al respirar y estornudar. Hay que asegurarse de que los vasos y otros utensilios de cocina que utilice el niño no sean usados por otro miembro de la familia, hay que lavar bien esos elementos con agua caliente y jabón y lavarse las manos con frecuencia. Si tiene una infección cutánea causada por un estreptococo, como el impétigo, puede contagiarse por el contacto con la piel.
Si cuando consultás al pediatra por una erupción en la piel y el médico sospecha que puede tener escarlatina, le hará un cultivo de garganta con el objetivo de ver si las bacterias crecen en el laboratorio. Además del antibiótico, es posible que le dé algún tipo de tratamiento para la erupción cutánea y si es necesario un antifebril.

¿Cómo sobrellevar mejor la escarlatina?
Conviene preparar alimentos blandos o una dieta líquida en caso de ser necesario. En el menú, incluir té, sopas nutritivas, bebidas frescas, batidos de leche o cremas heladas. Es importante asegurarse de que el niño tome mucho líquido, aunque esté inapetente.
Si los niños están muy molestos, aplicar un paño o una toalla húmeda y tibia alrededor del cuello alivia el dolor de las glándulas inflamadas. Si la erupción en la piel produce picazón, asegurarse de que tenga las uñas cortas y limpias para que no se lastime la piel al rascarse. ¡Y armarse de paciencia para los días que tenga que quedarse en casa!

¿Qué hacer mientras no puede ir a la escuela o jardín?
Hoy en día y dependiendo de la edad, los chicos pasan muchas horas frente a una pantalla. Si tenemos oportunidad es un buen momento para traerle libros nuevos, que incluso se pueden “canjear” con otros compañeritos de clase para no tener que gastar dinero, traerle un clásico libro de pintar o imprimir figuras desde internet, construir juntos una pista de autos, enseñarle a jugar a algún juego de caja. Y de esta forma la enfermedad puede llegar a convertirse en un momento especial de vínculo con padres, tíos o abuelos.

Fuente: Kidshealth.org

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