Uno de los desafíos más importantes que enfrentan los padres es motivar a los niños para que sean responsables.

Los niños necesitan tener la oportunidad de tomar decisiones pero también deben ser responsables de sus elecciones. Han de ser tratados con respeto, pero también tienen que aprender a respetar a los demás. Es necesario comprender los propósitos de su conducta para luego responder más efectivamente a sus necesidades. Una vez que sepa la causa del mal comportamiento de sus hijos estará en mejores condiciones para tratarlo con eficacia. La primera etapa consiste en reconocer su propia respuesta a la conducta del niño. ¿Se encuentra enojado, dolido, encolerizado? Si identifica como se siente usted y después examina la reacción de su hijo, podrá identificar qué busca él. Ejemplos de las conductas del niño según sus objetivos:

Atención:

Los niños pequeños reclaman atención y si no la consiguen de manera positiva la piden molestando a los demás. Desean que se les reconozca y se les note. Por ejemplo: Un niño se hace notar de varias formas: interrumpe la conversación de sus padres, molesta a sus hermanos, hace ruido, impide que vean la televisión, etc. No haga caso de la conducta que sólo busca atención y encuentre oportunidades que le permitan prestar atención positiva.

Poder:

Los niños que buscan el poder retan a la autoridad de los adultos y tratan de conseguir el control de las situaciones. El niño que busca el poder trata de encontrar el modo de que se haga sólo lo que él quiera. Cuando identifique que el objetivo del niño es el poder porque surge en usted un sentimiento de IRA, ponga en práctica nuevas respuestas. Por ejemplo, el niño no quiere comer con la familia a la hora adecuada. Usted le dice: "Veo que ahora no tienes hambre. Te pondré la comida a las seis de la tarde y podrás comer entonces". Cuando pide la comida una hora más tarde porque "está muerto de hambre", repita que le pondrá la comida a las seis, siempre de manera amistosa, pero firme.

Desquite:

Cuando los padres ejercen el poder sobre el hijo, éste opta por vengarse. Un niño que persigue el desquite está convencido de que no lo quieren. Como él cree que no es amado, busca su puesto en la familia siendo cruel, Ejemplo: el hijo que suspende su examen de aritmética a propósito para castigar a su padre. Al encontrarse con estas conductas que buscan desquitarse, usted se siente herido. Podría ser eficaz dar al niño la responsabilidad de habérselas con las consecuencias de su conducta. También es necesario observar cuáles son las necesidades de su hijo y ayudarle a encontrar formas más apropiadas para satisfacerlas. Así lo ayudará a desarrollar su sensación de confianza en sí mismo sin necesidad de demostrar su poder haciendo daño a los demás.

Demostración de insuficiencia:

Las demostraciones de insuficiencia incluyen por ejemplo a la niña de sexto que "no podría" hacer sus deberes porque era una "niña tonta", el niño gordito de diez años, que pedía a sus padres le firmasen una hoja para no hacer gimnasia para que sus compañeros no se burlaran de él, la niña de cinco años que la madre la vestía porque ella "no podía" hacerlo. Todos ellos manifiestan su insuficiencia para no tener que actuar. Los padres de un niño insuficiente sienten pena y decepción. Asumen la idea de que no hay esperanza y dejan de apoyar los esfuerzos del niño. Generalmente estimulan los sentimientos de desesperanza del niño por ejemplo tomando decisiones por él, le hacen los deberes, excusan su comportamiento y cuidan de sus necesidades personales hasta mucho después de que haya adquirido las destrezas correspondientes. Estimulan la creencia del niño de que es tímido, torpe o incompetente. Conclusión: No hay tarea más importante para los padres que la de educar hijos responsables. El niño que acepta la responsabilidad de su conducta está preparado para aceptar el reto de la vida en su trabajo y en sus relaciones sociales y para desarrollar sus autoestima y autoconfianza.

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