Aunque no parezca, no sólo los adultos tienen estrés, sino también los niños. ¿Por qué? Los niños también tienen preocupaciones y presiones como los mayores.

Algunos hechos que pueden causar estrés: empezar el jardín y separarse de los padres, deberes, presiones académicas y sociales, problemas de adultos, pérdida de una persona cercana, separación y/o divorcio de los padres.

Actualmente, existen más actividades extracurriculares o extensiones horarias en los colegios, por lo que muchas veces no tienen tiempo para jugar o relajarse después de un día de estudio. Por esto, es importante que los padres hablen con sus hijos sobre las actividades para saber realmente cómo se sienten.

Si se quejan, posiblemente estén estresados. A su vez, es importante que los niños no escuchen los problemas de los adultos, porque aunque parezca que no entienden, tienen enorme capacidad de captar el eje de las preocupaciones, aunque no sean conscientes o no conozcan los contextos.

Por otro lado, hoy en día estamos rodeados de información. Si ven el informativo con los adultos, pueden llegar a preocuparse por la inseguridad, guerras, desastres naturales, etcétera que estamos viviendo.

Con el estrés pueden aparecer diversos síntomas como cambios en el comportamiento, cambios de humor, sueño, dolores, entre otros.

Los padres deben intentar que los niños con estrés se alimenten y duerman adecuadamente. También deben hablar con ellos y dedicarles tiempo. A su vez, pueden solicitar la ayuda de un profesional. 

Imagen: morguefile.com 

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