Eugenia se propone estimular a los niños a que crean en ellos mismos porque está convencida de que de esa manera las cosas salen bien.

Eugenia es una ilustradora uruguaya que desde que pequeña siente pasión por el dibujo. Al frente de la computadora o con una tabla de dibujo busca “conectarse con lo que se siente” para que cada ilustración refleje un mensaje pulido. “A los niños en general les gusta dibujar, es algo que viene con uno. A medida de que vamos creciendo nos vamos sesgando y dejando de hacer cosas por miedo; por miedo a que se rompa, por miedo a que no salga”. Eugenia se propone estimular a los niños a que crean en ellos mismos porque está convencida de que de esa manera las cosas salen bien.


¿Desde cuándo dibujás? 

Desde niña agarraba todos los lápices con el puño y me ponía a dibujar. Mi mamá me contó que la maestra de prescolar le dijo que me diera lápices cortitos para que aprenda a agarrarlos y desde ahí que también tomo el lápiz bien por la punta. Y me pasaba horas y horas dibujando; mi madre me traía hojas de su trabajo y tenía papel para dibujar hasta el agotamiento. En realidad, ahora que me doy cuenta, me dedicaba mucho a la investigación porque me acuerdo que experimentaba con lápices gruesos y finos, observando los diferentes trazos y tratando de que no se tocaran entre ellos, algo que está bueno para la precisión. 


¿Cuándo te diste cuenta de que esto era lo tuyo?

En realidad, siempre fui buena. Cuando había que hacer un regalo con mi grupo de amigas siempre era yo la que se dedicaba a hacer la tarjeta o algún dibujo porque era lo que me quedaba bien. Después los profesores y compañeros del liceo también me estimulaban reconociendo los buenos dibujos que hacía. Esto medio que decantó solo. Hasta los padres de mis amigas me decían: “Vos tenés que hacer algo con esto; tenés muy marcada tu vocación”.


¿Qué significa dibujar para vos?

Para mí dibujar es conectarse con lo que se siente. Desde ese lugar te inspirás para dibujar; porque ilustrar es representar pero también es expresar emociones, muchas y distintas. Por eso, cuando me pongo a dibujar, depende de cómo me siento en el día: a veces estoy feliz y otras capaz que estoy afectada por algo y siento rabia. Vivo la ilustración como una forma de canalizar los sentimientos. El placer es el sentimiento con el que ya estoy antes de ponerme a dibujar.

Pero principalmente significa paciencia, no tener apuros, no tener presión para que quede bárbaro y por eso es rara la combinación del dibujo con el día a día ya que va en contra de todo.


¿Por qué dibujar para niños?

Me parece muy importante por lo que se dice al dibujar para niños. Es un gran aporte social. Cualquier persona que trabaje para niños debe pensar como niño y debe tener presente las cosas que le hacían accionar cuando era niño. Yo veo que muchas veces por simplificarle las cosas a los chicos se le está cortando el camino, se lo sesga y no se lo deja descubrir por sí solo. Creo que cualquier persona puede potenciar sus capacidades siempre que tenga alguien al lado que le diga “dale que vos podés”. Los niños ya tienen ese afán de querer descubrir, estimularlos es lo que falta. 


¿Cómo es el feedback de tu trabajo?

A mí me sorprenden las cosas que pasan con mis libros. Muchas personas reconocen mi primer libro que hice en el 2008, Pato y Bepa.  Vienen y me dicen: “No puedo creer que seas vos la que haya hecho esto” y me gratifica porque parece que gusta y se valora. Cuando era chica yo le prestaba mucha atención a las ilustraciones y me parecen que los niños sí se paran a observar las ilustraciones, capaz que los adultos somos los que tratamos de hacer todo más rápido y no nos paramos a ver. Pero el niño experimenta. 


Dibujar para papel o para online

Yo trabajé mucho ilustrando para la biblioteca virtual ceibal pero tener el objeto libro está buenísimo. Lo podés compartir de muchas maneras, cada uno y ahí se genera un vínculo; en lugar de estar tirando un link. Pero en realidad es igual.


¿Qué les comunicás a los niños?

Las historias se cuentan desde muchos lugares: a través de la palabra si hablo o si hago pantomima puedo comunicarme a través de gestos. Hay que pensar mucho, como cualquier idea que querés que salga pulida. A veces, se puede jugar con contar una historia paralela mediante las ilustraciones y en otros momentos lo que comunico va relacionado con el texto. Pero personalmente me gusta transmitirle valores, mensajes positivos: confianza, respeto, posibilidades que cada uno tiene y que tiene que confiar en esas cosas.


¿Qué debe tener una ilustración para niños? 

Tiene que tener criterio y afecto hacia el niño. Está mal cuando un producto dedicado a los niños se hace pensando en la recaudación que se va a tener con eso. O como se piensa que el niño es vulnerable hay que convencerlo de que lo quiera para que sea comprado. Me parece que eso no tiene que pasar. Lamentablemente vivimos en una sociedad en donde se hace muy necesario percibir ingresos para poder vivir pero estaría bueno que en este tema no se tendría que hablar de plata. 


¿Se puede vivir de la ilustración en Uruguay?

Teniendo muchos empleos, sí. Cuando te va bien en realidad tenés que estar todo el tiempo corriendo y haciendo muchas cosas. Se puede vivir pero no estás haciendo la plancha en absoluto. Además tenés que estar, tenés que figurar todo el tiempo; no se puede decir que no a un trabajo porque ahí desaparecés del mapa. 


¿Qué otras cosas hacés además de ilustrar cuentos? 

En el 2009 ilustré el disco Giraluna. Fui a Giraluna y conocí a los giralunitos. Las actividades que haces están buenísimas. Capaz que esa ilustración fue fácil en tanto veías que los niños carecían de tantas cosas pero tenían muchas ganas de plasmar, dibujar; muchas ganas de hacer, crear. Son adorados y por eso estuvo buenísimo. Ahora estamos viendo con otros colegas para lanzar otro disco con los niños.

También dibujo para adultos. Empecé con un trabajo que estaba haciendo para el Plan Ceibal donde se publicaron textos de Benedetti que si bien los leemos cuando somos niños, tienen mensajes fuertes como la avaricia, la hipocresía que también pueden ser transmitidos para los grandes. 

Hoy también estoy trabajando en un taller para niños de quinto año de escuela en el barrio de Tres ombúes. La idea es sacar un libro–álbum con los niños. Mi papel es orientarlos y guiarlos en las técnicas para que ellos puedan crear ilustraciones que tengan tanto peso como el texto. 


¿Qué sentiste con la publicación de tu primer libro?

Mi primer libro fue Pato y Bepa publicado por Alfaguara en el 2008. En ese momento tenía una emoción bárbara. Me fui enterando de todo, de cómo era todo. Me sentí muy acompañada, además me daban pila de recomendaciones que nunca más me las dieron porque después ya sos mucho más libre.


¿Cuál es tu libro preferido de tu infancia?

Mi libro favorito de cuando era chica se llama David Copperfield. Me acuerdo que tenía unas ilustraciones pintadas con acuarela y yo me pasaba horas y horas observando las manchas y todo el tipo de cosas que deja las acuarelas. 

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