Es innegable que, en ocasiones, en el liceo se genera un entorno de trabajo no apto para que los estudiantes puedan desplegar adecuadamente sus aptitudes. La creencia generalizada de que los edulcores o profesores son personas especiales, capaces de dominar sus antipatías o preferencias, no siempre se confirma en la realidad. Además suele ocurrir que ciertos chicos tienen mayor disposición para desempeñarse con éxito en actividades grupales, que les demanden un gran despliegue social; por ejemplo en trabajos especiales en equipo, más libres y menos estructurados. Otros, en cambio, requieren un ambiente más tranquilo, de tareas individuales y con una coordinación más dirigida.

Lo cierto es que los adolescentes no tienen las mismas oportunidades que los adultos para eligir libremente las formas de llevar a cabo sus actividades. Si bien nadie en el mundo goza de una libertad total, éstos, hasta finalizar sus estudios, están obligados a asistir a estudiar ajustándose a las normas impuestas por la institución educativa

Adaptarse Sin Someterse

Ellos deben entender que algunas cuestiones están fuera de su control y es tarea de los padres ayudarlos a salir de sus típicas posturas egocéntricas. Comprenderán entonces que hay personas (como los profesores) que por su jerarquía y autoridad están facultadas para guiarlos y acompañarlos durante su etapa de crecimiento.

Será necesario entonces, ayudarlos a desarrollar mayor flexibilidad, lo cual no implica “sometimiento” sino adaptarse a las diferentes situaciones y personas, por más desagradables que éstas les resulten. También es importante rever el fuerte convencimiento de que cuando logran algún éxito lo atribuyan exclusivamente a su desempeño personal, del mismo modo que sus fracasos. No pueden pasar por alto la importancia de quienes los rodean: profesores, compañeros, padres, hermanos…ya que forman parte constitutiva y también decisiva en el desarrollo de sus habilidades.

Un Autoexamen Franco

Preocupados enteramente por sí mismos, muchas veces pierden de vista que hasta en los hechos más sencillos y obvios interviene un conjunto de factores influyentes. Tendremos que ampliarles su grado de objetividad ayudándolos a desarrollar pensamientos más reflexivos sobre sus actos y comportamientos.

Sabemos que no es fácil que los adolescentes vean algunos de sus “fracasos” con ánimo tranquilo o racional; generalmente tienden a olvidarlos tergiversando o tapando lo que realmente pasó como una forma de defenderse del dolor que sienten por lo sucedido.

Pero si en el grupo familiar se logra mantener una postura sin críticas ni actitudes amenazadoras, los chicos serán capaces de hacer n autoexamen franco y ver cuáles fueron los factores que les impidieron lograr sus objetivos.

"El Profesor Me Tiene “Bronca"

Una mala relación con el docente puede ser la causa del mal desempeño académico. La creencia generalizada de que los educadores son seres “especiales”, capaces de dominar sus antipatías o preferencias, no siempre se confirma en la realidad. Los odios y amores entre alumnos y docentes son bastante frecuentes durante los años del secundario. A veces, estas pasiones se hacen sentir en el éxito o el fracaso del rendimiento. Los padres tienen que ayudar a sus hijos a adaptarse a las diferentes situaciones y personas, por más desagradables que éstas puedan resultar.

 La foto fue tomada de: www.morguefile.com 

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