Los fanáticos de Robin Williams recordarán su magistral actuación en “Patch Adams”, la película donde interpreta al primer “payaso de hospital”, el médico precursor de esta corriente a nivel mundial.

En nuestro país,  el CASMU ha sido la organización privada de salud pionera en formalizar un programa de este tipo, a través de “Jarabe de Risas”: una original iniciativa que prioriza el rol del estado anímico de los pacientes en su recuperación. El programa, que busca reducir el estrés de niños y adolescentes en internación pediátrica, se lleva a cabo  a través de actividades organizadas por integrantes de la Fundación SaludArte. Te contamos de qué se trata y qué resultados de salud se obtienen con la “risoterapia”.


¿Cómo empezó todo?

Doherty Hunter “Patch” Adams tuvo una infancia complicada. Su padre fue militar del ejército americano y él creció acompañándolo en bases militares fuera de Estados Unidos. Los últimos años con su papá los pasó en Alemania, donde éste falleció en 1961. Según Patch, su padre sufrió tanto durante la guerra, que apenas podía conectarse emocionalmente con su familia. A su regreso a los EEUU, Patch sufría con el bullying y el racismo manifiesto a nivel escolar.

Durante su adolescencia fue internado tres veces porque según sus propias palabras “no quería vivir en un mundo con tanta violencia e injusticia”. Pero durante su última internación, decidió hacer una “revolución de amor”. A sus cortos 18 años, decidió que dedicaría su vida a servir a la humanidad a través de la medicina.  Sobre todo le preocupaba “ser feliz”, y hacer que los demás también lo sean. 

La revista Prescribe, cita palabras textuales de Patch Adams sobre sus inicios indicando que  “comencé a llevar juguetes en los bolsillos de mi guardapolvo blanco, y muchos años después, empecé a llevar payasos a los países más pobres que no tenían tranquilizantes ni analgésicos”. A partir de su experiencia y la difusión de la misma en más de 90 escuelas de medicina alrededor del mundo, es que comenzaron a agruparse payasos y artistas para intervenir en las instituciones de salud.

La web del Instituto Gesundheit! que él mismo fundó, explica que “se trata de una medicina holística, basada en la creencia de que es imposible separar la salud individual de la salud de la familia, de la salud de la comunidad y de la salud del mundo entero”.

Recientes estudios sobre la capacidad de las carcajadas para combatir todo tipo de enfermedades indican que mientras reímos liberamos gran cantidad de endorfinas, responsables en gran parte de la sensación de bienestar.


¿Qué es un payaso de hospital?  

Liliana Méndez, una de las autoras del libro “Payasos de hospital. Lo terapéutico del clown”, explica que “el payaso de hospital tiene la energía y la fuerza para transformar el dolor, al conectar al paciente con sus propios recursos, sea lo que sea lo que tenga que afrontar, sea cual sea el diagnóstico. El poder que tiene apunta a que aún no estando el payaso en el hospital, el paciente pueda replicar algunas de las cosas vividas con él y pueda salir adelante”. A su vez agrega que es un “trabajo silencioso, pero que es muy mágico y liberador en situaciones de mucho dolor”. Otra de las autoras del libro, María Marta Bianco, agrega que entre los objetivos se encuentra también “subvertir los valores, que el centro de salud cambie su geografía, reciba ternura” y de este modo mejorar la salud de los médicos y otros agentes de salud, que viven situaciones de alto riesgo psíquico durante su práctica clínica. Es decir que con esta terapia no solo se busca mejorar la salud emocional del paciente, sino también de la familia y del personal de salud. 

¿Y por casa cómo andamos?

Stella Gutiérrez, jefe del departamento de pediatría del CASMU, cuenta que “los payasos logran generar un clima distendido e integrador que favorece la recuperación y además otorgan a los pacientes las herramientas necesarias para enfrentarse de mejor manera a la enfermedad.”

Agrega que “la internación en pediatría, por más que le brinde al niño comida agradable, o una habitación acogedora, es vivida con mucha intensidad. Los niños extrañan ya que los revisan, les ponen oxígeno. Son todas maniobras que invaden su cuerpo y a las que reaccionan con rechazo. Ellos no saben por qué están ahí y además se sienten mal, porque si están internados es porque están mal, sino se resolvería el problema a nivel de consultorio o  de internación domiciliaria.”  Señala que los pacientes con enfermedades agudas se encuentran por lo menos dos días en internación y los pacientes con enfermedades crónicas o que sufrieron algún accidente o están en tratamiento de quimioterapia pasan tiempos más prolongados. 

Rasia Friedler, psicóloga de la Fundación SaludArte, cuenta que “Jarabe de Risas” es un programa que “reivindica el concepto de salud sobre el de enfermedad, potenciando los aspectos sanos de las y los pacientes hospitalizados a través del juego, el arte y el humor. La idea de la cual partimos es que en un hospital o sanatorio no estamos frente a enfermos sino frente a personas que están padeciendo una enfermedad. Nuestros artistas hospitalarios son profesionales que ejercen una función social de promotores de salud llevando la filosofía humanizadora del clown a espacios de internación y de emergencia pediátrica”.  

En cuanto a la metodología de trabajo, la Dra. Gutiérrez explica que se trabaja en equipo. “Se explica a los payasos cuáles son las enfermedades que padecen quienes están internados  y se menciona  dónde hay que trabajar más, en qué aspectos, o a qué habitaciones no se puede ingresar por diferentes razones. Luego ellos van entrando a cada una, pero por supuesto si hay alguien que no quiere participar o recibirlos, es respetado totalmente”. 

Al celebrar el año del programa en CASMU, la Dra. Stella Gutiérrez afirma que “el resultado es excelente. El hecho de estar internado, para un niño es muy estresante, no es su casa, los niños extrañan su cuarto, su cama, sus animales, sus juguetes predilectos. La internación de un niño es un hecho fuerte en la vida, y con esto se minimiza el estrés, se logra hacer sonreír al niño, a la mamá y al papá y al equipo de salud que trabaja con ellos que sonríen también y actúan de una manera más relajada”. Ya son más de 500 los  niños y adolescentes que participaron del exitoso programa “Jarabe de Risas”. 

En cuanto a los resultados, la psicóloga Rasia Friedler cuenta que el sociólogo Germán Büsch realizó una evaluación de impacto del programa Jarabe de Risas en el área de Pediatría del CASMU y obtuvo un resultado muy estimulante. “Prácticamente la totalidad de los encuestados consideraron positivas las intervenciones del programa y se manifestaron a favor de ampliar la frecuencia de las visitas de los artistas hospitalarios, al mismo tiempo que reconocieron la importancia de las mismas para optimizar el proceso de recuperación de los pacientes internados.” 

Así pues, te invitamos a seguir leyendo… o a dirigirte directamente a nuestra página de humor.


ANTECEDENTES:

-En China los taoistas enseñaban que una simple sonrisa aseguraba la salud, la felicidad y la longevidad: pensaban que la salud de una persona era proporcional a las veces que se reía durante el día.

-En la Edad Media uno de los momentos más importantes era la actuación de los bufones durante las comidas con el fin de producir hilaridad en los comensales, con lo que se lograba una mejor digestión.

-Richard Mulcaster (1530-1611) recomendaba la risa moderada como ejercicio. 

-El filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804) decía que la risa es «un fenómeno psicosomático».

-Freud atribuyó a las carcajadas el poder de liberar nuestro organismo de energía negativa. Esa catarsis -según él- nos permitiría vivir mejor.


Fuente: Wikipedia

Fuentes: www.patchadams.org
Liliana Méndez, Andrea Romero, María Marta Bianco y Vanesa Castro Arata, “Payasos de hospital. Lo terapéutico del clown” citadas en www.clarin.com y  http://revistaprescribe.com 
Entrevistas a Stella Gutiérrez, jefe del departamento de pediatría del CASMU y Rasia Friedler, psicóloga de la Fundación SaludArte. 

Imagen: www.morguefile.com 

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