Existen muchas enfermedades a las que están expuestos nuestros bebés. La mejor forma de prevenirlas, en la mayoría de los casos, es mediante la vacunación.

Existen muchas enfermedades a las que están expuestos nuestros bebés. La mejor forma de prevenirlas, en la mayoría de los casos, es mediante la vacunación.

A partir de la información es que tomamos conciencia de la gravedad de ciertas enfermedades; es por eso que damos el primer paso hacia la prevención.

Uno de los aspectos pediátricos más importantes, es la prevención de las enfermedades traumáticas y de las enfermedades infecciosas, pues ambas tienen elevada incidencia en el niño, y exigen una protección específica.

Las vacunas son el instrumento eficaz para la prevención de las enfermedades infecciosas, y son el foco de especial atención de los padres, maestros y profesionales de la salud.

La edad pre-escolar y escolar son los momentos indicados para prevenir estas enfermedades, ya que los niños son los más vulnerables a contraerlas.

Es responsabilidad de los adultos que el Cronograma de Vacunación se cumpla correctamente.

¿Qué es una vacuna?

Vacunar consiste en introducir en el organismo agentes infecciosos completos, muertos, o atenuados en su vitalidad;o bien, de sustancias derivadas de estos gérmenes, que tienen un efecto similar, por cuanto desencadenan en el receptor, la misma respuesta inmunitaria. Esta respuesta del organismo, consiste en la elaboración de anticuerpos, que son proteínas que actúan como “defensas”, actuando contra los agentes infecciosos, hasta neutralizarlos. Estos anticuerpos, que pertenecen al tipo de proteínas llamadas globulinas, se encuentran circulando en la sangre, con la propiedad de unirse a otra estructura proteica (llamada antígeno), que reconoce como extraña al organismo, y la destruye.

Criterios de vacunación: 

Con el empleo sistemático de vacunas, se logró hacer desaparecer, o disminuir radicalmente, enfermedades que causaban una elevada motalidad, o dejaban importantes seduelas, como la viruela, la poliomelitis, el sarampión, la difteria, y el tétanos.

Puesto que las enfermedades infecciosas prevenidas por las vacunas, son del tipo de epidemias o pandemias, que agravian a grandes masas de población humana, el plan de inmunización adquiere importancia social, e influye sobre el impacto económico producido por la afectación laboral. Por dichos motivos, las autoridades sanitarias de cada país, asumen la responsabilidad administrativa, como políticas de salud, para determinar las vacunas que son necesarias, de acuerdo a los riesgos estimados para cada población.

¿Pueden hacer daño las vacunas?

Son muy pocos los niños que no pueden ser vacunados, debido a alguna causa especial, que la contraindique. Dicha causa, debe ser analizada y valorada por el pediatra

Las contraindicaciones, raramente son permanentes, sino transitorias. Además, en los casos especiales, las causas de inhabilitación, son para un tipo de vacuna en particular, pero no para todos. En términos generales, las circunstancias que contraindican, o hacen que deba retrasarse la vacunación son las siguientes: 

Que el niño presente alguna enfermedad infecciosa aguda. En este caso, una vez superado el cuadro se podrá vacunar.

Que padezca una enfermedad crónica, actualmente en fase activa, en empuje, o bien en fase de descompensación. En estos casos, se vacunará una vez superada la crisis.

Una situación, que puede contraindicar el uso de la vacuna en forma permanente, es que sea alérgico a alguno de los componentes utilizados para su preparación como por ejemplo huevo, antibióticos, o diferentes conservantes.

Si el niño está en tratamiento con corticoides, o inmunosupresores, o recibió gammaglobulinas, plasma o sangre fresca, en los últimos tres meses, la vacunación debe diferirse hasta que el médico tratante lo considere oportuno.

No se debe administrar la vacuna contra la tos ferina, si existiesen anteceentes de convulsiones, o de una enfermedad neurológica progresiva.

Plan de vacunación infantil: 

Al nacer: BCG

A los 2 meses: 

a) antipolio

b) triple bacteriana, o DPT: anti difteria, pertusis y tétanos

c) anti hemofilus influenza tipo B

d) anti hepatitis B

A los 4 meses: Se repite plan de los dos meses.

A los 6 meses: Se repite el plan exceptuando la anti hepatitis B.

Al primer año: 

a) se complementa la cuarta dosis de antipolio.

b) se completa cuarta dosis de la triple bacteriana (DPT).

c) triple viral: anti paperas, sarampión y rubéola.

A los dos años: anti meningocóccica A – C. Opcional, de acuerdo con pediatría.

A los 4 años: anti meningocóccica B – C, (obligatoria).

A los 5 años: 

a) BCG

b) triple bacteriana

c) antipolio

A los 12 años: doble bacteriana: difteria y tétanos.

Cada 10 años: refuerzo antitetánica. 

Adultos opcionales: antigripal, neumocóccica, varicela, y hepatitis A – recomendadas en situaciones de depresión inmunitaria, y/o de riesgo laborales.

Hepatitis A: 

Es una infección muy común, causada por un virus, que ataca el hígado provocando su inflamación.

Sus síntomas: en la etapa inicial son: debilidad, cansancio, falta de apetito, náuseas, fiebre y dolor de cabeza. Los síntomas mas característicos son: ictericia (coloración amarilla de la piel y de las mucosas), coluria (color oscuro de la orina) y acolia (materia fecal color masilla).

Formas de contagio: A través de la vía fecal – oral por medio de alimentos, agua o leche contaminados, falta de higiene personal.

Hepatitis B:

Es una enfermedad viral, asintomatica en el 90% de los casos.

Sus síntomas: cansancio, trastornos digestivos, ictericia, dolores articulares y musculares, dolor de cabeza.

Formas de contagio: Se trasmite por intermedio de la sangre , fluidos sexuales, y de la madre al niño en el momento del parto. Uso compartido de jeringas infectadas.

Varicela: 

Es una enfermedad viral, muy común en la infancia, aunque también afecta a los adultos, pudiendo llegar a ser grave.

Sus síntomas: el más visible es una erupción vesiculosa que puede aparecer incluso en palmas y plantas.

Formas de contagio: Se propaga fácilmente por el aire cuando uno estornuda y tose o estando en contacto con las lesiones de piel (excepto si son costras). 

Meningitis:

Es una inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, pudiendo ser causada por virus, parásitos, hongos y bacterias.

Sus síntomas: fuertes dolores de cabeza, fiebre alta, vómitos, sensibilidad a las luces brillantes, rigidez de nuca, dolores en las articulaciones somnolencia o confusión.

Formas de contagio: Por vía respiratoria alta. 

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