En 1998 comenzó a utilizar un programa de Chat. Gracias a ese programa se enamoró de una chilena, que se transformó en su primera esposa y la madre de su primer hijo, Sebastián.

En 1998, Javier Aguerre, Licenciado en Dirección de Empresas, estaba aprendiendo a utilizar Internet y, para poner en práctica sus conocimientos, comenzó a utilizar un programa de Chat. Gracias a este programa se enamoró de una chilena, que se transformó en su primera esposa y la madre de su primer hijo, Sebastián. Pero el amor a la distancia no es fácil y cuando llegó Sebastián, Javier decidió irse a vivir a Viña del Mar, Chile, y casarse. Sin embargo, a los dos años la pareja se separó. De todas formas, Javier siguió viviendo en Chile. Hoy está separado, tiene 41 años y es el papá de Sebastián de 13 años y de Alexia y Celeste, dos gemelas de 7 años, hijas de su segundo matrimonio. Aunque sus hijas se mudaron lejos de él, lo que dificulta su encuentro, Javier nunca se fue de Viña del Mar y la considera la ciudad más linda de todo Chile.

Cuando recién llegaste a Chile, ¿cómo fue adaptarse a un país diferente al nuestro?

La verdad que no, nunca me costó adaptarme a vivir acá. Quizás por el idioma, quizás porque no somos tan diferentes, quizás porque al “uruguayo” lo quieren, a diferencia de los demás países de la región, especialmente, los limítrofes. Y también, me considero una persona que se adapta fácilmente, desde chico,por ejemplo, nací en el Paso de la Arena, entre viñedos, a los 11 años viví en pleno centro de Montevideo, luego viví en Punta Gorda, y finalmente, antes de venirme, viví en Punta del Este, por un año y medio.

Luego de separarte, ¿no pensaste en algún momento en volver a Uruguay?

Es una pregunta que muchas veces me han hecho, y me siguen haciendo hasta el día de hoy, y la respuesta siempre es la misma: “NO”.

Por un lado, tenía a Sebastián, y nunca me hubiera ido lejos de él. Por otro lado, ya había empezado a trabajar en esta empresa en la que estoy hoy (empresa proveedora de Buques, en la que estoy trabajando desde noviembre del 2000), y finalmente, como para reafirmar mi decisión, en uno de mis viajes a Uruguay, allá por el 2002, en plena crisis, recuerdo claramente a mi madre, apenas llegué a Montevideo, diciéndome “qué bueno que no estás viviendo acá”.

¿Qué es lo que más extrañás de Uruguay?

Imagino que va a llamar la atención mi respuesta, pero, lo que más extraño de Uruguay, son dos cosas: los bizcochos, y Punta del Este. Los primeros, acá, no se conocen, salvo en unos pocos lugares, en donde algún uruguayo o argentino los elaboran. Y Punta del Este, según mi opinión es el lugar más lindo del mundo, donde pasé todos los veranos de mi vida, hasta que me vine, y es un lugar increíble para vivir y disfrutar de la naturaleza. Si bien, vivo en el lugar más lindo de Chile, en donde uno tiene todo, trabajo, noche, verano, playas, “Camino Costero” (la que han modificado en los últimos años, y cada vez se parece más a nuestra Rambla) y a solo 1 hora de Santiago de Chile, hay un problema, que es la temperatura del agua del Océano Pacifico, que es helada, y no permite disfrutar, como lo hacemos nosotros en el Océano Atlántico. Por eso, como Punta del Este, no hay .

No digo que extraño a la familia, ya que con la tecnología de hoy, con los distintos medios de comunicación, y los viajes míos hacia allá, y los de mi familia hacia acá, hacen que estemos muy cerca. Aunque, sí, debo reconocer que lo que más me ha causado dolor, ha sido la pérdida de seres queridos, como mi abuelo, mi abuela, y mis tíos abuelos, pero, así es la vida, y sin dudas es el mayor “costo” de vivir lejos.

No puedo negar, que también me afecta el no haber podido estar en el nacimiento de mis sobrinos, Lautaro de un año, y en estos días, de Juliana, hijo de mis hermano menor, Bernardo, y de mi hermana Belén, respectivamente.

A tu hijo Sebastián, ¿lo ves seguido?

Sí, no tengo ningún problema para verlo, vive a 10 minutos de donde yo vivo, y, dependiendo de mi trabajo, que hace que trabaje muchas veces en fines de semana, lo veo casi todos los sábados. Salimos, compartimos, y lo que más hacemos, es jugar a la pelota. Es fanático del Barcelona, de Messi, y de la Selección Uruguaya. A pesar de ser nacido en Chile, tiene la “Celeste” puesta.

Tus hijas viven a más de 1.000 km de donde tú estás, ¿por qué se fueron tan lejos?

En mi caso, la mamá de las gemelas, formó una nueva familia, y por el trabajo de su esposo, fue que a principios de este año se fueron a vivir a Antofagasta, a 1.300 Km. de Viña del Mar, o dos horas de avión desde Santiago. Sin dudas, es duro, es complicado, pero, hay que adaptarse, me estoy adaptando. Yo las extraño mucho, ellas me extrañan mucho. Hablamos por teléfono casi todos los días, y voy un fin de semana al mes a verlas.

¿Las distancias en Chile son un problema común?

Lamentablemente, acá en Chile, sí, las distancias son un problema. Imagínense que nuestro país tiene 600 km. de largo, Chile más de 4.000 km. en línea recta, y más de 5.300 Km. por ruta. Es un mismo país, pero con todo tipo de geografía, de climas, y con distintas culturas y gente.

¿Se pierden amigos? ¿Se ganan nuevos?

Uy, el tema de los amigos, no me ha sido fácil. La verdad que los que fui haciendo acá, siempre eran “amigos de mis señoras”, y por lo tanto, después los perdí.

Y por otro lado, tengo un amigo uruguayo, Gustavo (y su familia) que lo conocía de Montevideo, que vivió acá en Viña del Mar, pero que ahora está en Madrid, y una amiga, uruguaya, también, Andrea (y su familia, además de ser mamá de mi ahijada Belén), que nos conocimos acá, que también vivía cerca, y que ahora está viviendo en Los Andes, a 120 km. de Viña. De cualquier manera sigo en contacto con ellos.

¿Te hubiera gustado que tus hijos tuvieran algo de uruguayos?

Lo tienen. Tienen mi sangre, tienen la posibilidad de sentir a mi familia cerca, más que nada con los viajes, y por internet. Sebastián es fanático del fútbol uruguayo, los partidos importantes del mundial, los vimos juntos, salimos juntos a festejar, y estuvimos junto con un montón de uruguayos en el Mall de Viña, viendo el partido con Alemania.

Y, lo más importante, para los tres su comida favorita ¡¡¡son mis milanesas!!!

¿Te sentís, en algún aspecto, chileno?

Esto es algo que me preguntan mucho, también, y mi respuesta, es que NO. Yo soy URUGUAYO, y lo seré siempre. Uruguayo y de Nacional por siempre. Lo que sí, debo reconocer, es que me siento Viñamarino. Ya lo dije antes, Viña del Mar es la ciudad más linda de Chile, y lo digo con conocimiento, ya que gracias a mi trabajo, conozco Chile, de Arica a Punta Arenas, todos los puertos, y muchas caletas de pescadores, además de las ciudades cercanas a Viña del Mar, y Santiago, y puedo comparar. Por otro lado, creo que de haber llegado a vivir a Santiago, no me hubiera podido adaptar a una ciudad tan grande, a su clima, a su aire contaminado, y a la falta de mar.

¿Tus hijos conocen Uruguay?

Si, los tres niños conocen Uruguay, han ido desde que son bebés. Los tres han sido bautizados allá. Y les encanta ir. Conocen y reconocen muchos de los lugares, especialmente, las niñas, el Parque Rodó y “La Ciudad de los Chicos”, y Sebastián, el Gran Parque Central y el Estadio Centenario.

¿Existe alguna comunidad de uruguayos en Chile con la que tengas contacto?

Hubo una cadena de mails a principios del 2000. Después eso se perdió. Actualmente, es más fácil mantener contacto a través de Facebook. En Santiago, donde está la mayor cantidad de uruguayos en Chile, hay dos Parrilladas de uruguayos, que actúan como el centro de reunión, más nada para los partidos de Uruguay y de los equipos grandes.

Cuando te enterás de alguna noticia de Uruguay, ¿cómo la recibís?

Si bien, leo los diarios, más nada me quedo con las noticias deportivas. Y por radio, a través de internet, sigo los partidos de fútbol, Las cosas en su sitio, en la mañana, y en la tarde, el infaltable “Malos Pensamientos”, gracias a lo que me siento muy cerca del país. Petinatti es la mejor forma de estar comunicado e informado. Además de que me ha dado la posibilidad de hablar muchas veces, desde mi primera “Operación Retorno” en Septiembre del 2001, hasta el día que me llamaron para contar lo que se estaba viviendo en Chile, el día del rescate final de los mineros en octubre del 2010.

La verdad que, si bien me mantengo informado de distintas maneras, en general las noticias que me llegan solo me re-afirman que estoy muy bien acá, que nunca volvería a vivir a Uruguay, y si me dejan ser un poco más duro, me da vergüenza a veces decir que soy uruguayo, por las cosas que se ven o se escuchan desde hace unos años.

¿Es Chile un buen país para un inmigrante?

Sí, lo es. Y los datos de los últimos censos lo confirman, ya que en el 2002 éramos 184.500 inmigrantes y en el 2012 pasamos a ser 340.000. Y, hablando de uruguayos, específicamente, nos hemos duplicado, pasamos de ser 2.200 en el 2002 a ser 4.400 en el 2012.

Si bien yo me vine a Chile “por amor”, y muchos de los uruguayos que yo conozco lo hicieron también por amor y/o razones familiares, tengo claro que la mayoría lo hicieron, y lo hacen, porque Chile representa la economía más estable de la región. Al igual que lo hacen peruanos, argentinos y bolivianos (son casi la mitad de los 340.000 inmigrantes actualmente).

Y, si bien, hay gente que no le va bien, creo que en general, al extranjero, Chile te da la oportunidad. Hay de todo, hay grandes ciudades, hay pequeñas, hay Cordillera, hay mar, hay desierto, y hay hielo, o sea, hay oportunidad para todos, solo hay que saber aprovecharlas, y tener ganas de hacer bien las cosas.

Estoy muy agradecido con este país que me recibió y me dio estos tres hijos hermosos que tengo, que son la razón de vivir, y de salir adelante, a pesar de la distancia, a pesar de estar solo de este lado de la Cordillera.

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Viña del Mar es una ciudad y comuna chilena perteneciente a la provincia y la Región de Valparaíso, y que en conjunto a otros núcleos urbanos conurbados, forma parte del área metropolitana del Gran Valparaiso. Ubicada en el Litoral central, es una de las ciudades balnearios más concurridas de Chile y, a su vez, una de las más exclusivas.

Viña, como la denominan los propios chilenos, se ha destacado por sus plácidos balnearios, grandes centros comerciales, extensas costaneras con altas edificaciones, hoteles y variados lugares de entretenimiento, lo que la ha convertido en una de las ciudades más turísticas de Chile, y una de las más reconocidas internacionalmente.

Es denominada como La Ciudad Jardín, puesto que la ciudad tiene una gran cantidad de áreas verdes y extensos parques a lo largo de ella. Además, ha sido reconocida por su originario estilo arquitectónico suburbano de “casas quinta”, establecido por los ingleses avecindados en Valparaíso que tenían sus casas de veraneo y esparcimiento en Viña del Mar a finales del siglo XIX.

Según una encuesta, es vista por los chilenos como la mejor ciudad del país para vivir y trabajar.

Fuente: www.wikipedia.org

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