Juan Andrés tiene 25 años. Cuando terminó el liceo en el Jesús María, estudió Recreación y Tiempo libre en la Universidad Católica y empezó a trabajar en la Ferretería Agroindustrial Icarey.

Juan Andrés tiene 25 años. Cuando terminó el liceo en el Jesús María, estudió Recreación y Tiempo libre en la Universidad Católica y empezó a trabajar en la Ferretería Agroindustrial Icarey. Actualmente, además de su trabajo tiene una agenda completa: organiza partidos de fútbol con sus compañeros de trabajo, le gusta escribir, hace mucho ejercicio (va al club Malvín, al Náutico y al Defensor Sporting), es ayudante técnico del grupo de básquetbol del Náutico y siempre está con ganas de aprender cosas nuevas.  

Tenés dos hermanos, ¿cómo te llevás con ellos?
Nos llevamos bien, hablamos pila de cosas. Nunca nos peleamos, discutimos a veces pero compartimos bastantes cosas.

¿Cómo es tu relación con tus padres?
Buena, me han apoyado en todas las cosas que fui haciendo y aprendiendo.

¿Cómo fue tu experiencia en la escuela?
Estuvo bueno, siempre me fue bien en la escuela y me hice millones de amigos.

¿Hace cuánto estás trabajando?
Hace 7 años, entré en el 2007. Ya conocía a los dueños, después conocí a mis compañeros y  me fui adaptando. 

¿Cómo te llevás con tus compañeros?
Bien, son amables, buenas personas, me quieren todos, siempre me vinculan en las cosas que hacen y eso está bueno.

¡Te gusta hacer bromas en el trabajo!
Sí, hacemos bromas para pasar un buen rato y divertirnos. Una vez le escondí la mochila a un compañero un viernes y quedó ahí todo el fin de semana. También tiramos agua, atamos zapatos atrás de la ventana, esas cosas.  

¿Estás contento con tu trabajo?
Sí, ahora que pasé por la escuela, por el liceo, por la facultad y estoy trabajando estoy contento. 

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? ¡Tenés una agenda completa!
Voy a bailar, he ido con mi hermano y los amigos, bailo con todo el mundo, me divierto. Con los del Náutico también he salido bastante, hacemos asados y después salimos a bailar. 

Sos ayudante técnico de básquetbol en el Náutico.
Sí, doy charlas motivacionales y también preparo prácticas. 

¿Qué te gustaría que la sociedad cambie para mejor?
Me gustaría que las empresas tomen a las personas que están sin trabajo para que puedan tener trabajo igual que yo y que tengan algo para hacer en la semana, para que no estén aburridos en sus casas. Al trabajar tienen su propia plata y no dependen tanto de los padres. 

Hablamos con Silvia Souto, Directora de la Ferreteria Agroindustrial Icarey. 

¿Cómo lo ven en el trabajo?
Es un genio, entró a trabajar estudiando en la Universidad, entonces al principio hacía medio horario. Empezó a aprender a contar en un cajón con separaciones, tenemos tornillos, etc. y había que embolsarlos, contaba de a decenas y cuando juntaba cien los embolsaba. Ahora ya no necesita más la caja porque cuenta bárbaro, embolsa en una empaquetadora, sella las bolsas, le pone código, ve la ficha de stock, sabe las medidas, baja pedidos, va a los proveedores, trae pedidos, va a pagar. No es fácil. Tiene mucha memoria visual, se acuerda los nombres, sabe qué hay en el barrio, conoce a todos. Es muy trabajador, muy meticuloso y muy respetuoso de sus horarios y de sus obligaciones. Siempre llega antes y es el último en irse, ¡lo que hay que respetarle es el horario de la comida porque a las 12.30 tiene hambre (risas)! Los viernes tiene premio, le toca milanesa napolitana por ser uno de los mejores empleados.

Ustedes aprenden mucho de él.
Sí, es alegre, tiene buen humor, hace bromas. Es muy cariñoso, anda por la empresa dando abrazos y besos, aprendimos que está bueno eso. Nos enseña a valorar lo que es valorable. 

Lo vieron crecer. 
Sí, por eso te puedo decir que la familia es divina, toda la vida trataron de darle para adelante en todo, con una educación ejemplar, sana en todos los aspectos, siempre se esforzaron por hacer lo mejor por los hijos, desde la comida hasta la parte deportiva, emocional, seguro que no han dejado nada “desatado”, eso se ve en los resultados. Todo lo han llevado siempre de forma natural y común y corriente, por eso Juan está incorporado a la vida de todos nosotros. Muchos compañeros no habían tenido contacto con una persona con síndrome de Down y al principio tenían preconceptos por desconocimiento y cuando empezó fue muy natural, y hoy por hoy nos enseña a todos nosotros a vivir mejor. Hace las cosas simples, no las complica. 

Hizo Universidad. Es un caso único en nuestro país.
Es el primer caso, cuando le entregaron el diploma dio un discurso. Todos los compañeros de 6to. de liceo salieron para las universidades y él quería también. La familia está muy vinculada al deporte, entonces la idea era que haga esa carrera para que sea aplicable. 

¿Qué consejos les darías a otras personas?
Lo que siempre le decimos a Juan Andrés es que está bueno transmitir lo importante que es el trabajo para él, para que otras personas puedan hacer lo mismo. Él tiene sus derechos como cualquier empleado y aprende como todos. Todos tienen algo para aportar, entonces estaría bueno que otras empresas tomen a chicos con síndrome de Down. Los clientes lo ven pasar y cambian la cara, todos lo saludan, genera mucha empatía, saca lo mejor de las personas.

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