La diabetes es un trastorno que impide que el organismo produzca suficiente insulina o que impide que el cuerpo utilice la insulina como corresponde.
 

La diabetes es un trastorno que impide que el organismo produzca suficiente insulina (hormona elaborada por el páncreas que permite al organismo convertir el azúcar de la sangre en energía o almacenarlo como grasa) o que impide que el cuerpo utilice la insulina como corresponde.

Cuando no se trata la diabetes, puede acumularse una concentración elevada de azúcar en la sangre que provoca daños a varios órganos, como los vasos sanguíneos, los nervios, los ojos y los riñones. Algunos diabéticos necesitan inyectarse insulina diariamente para evitar estas complicaciones. 

Aproximadamente una de cada 100 mujeres en edad fértil padece diabetes antes del embarazo (diabetes preexistente). Entre un 3 y un 5 por ciento adicional desarrolla diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional). Actualmente, la mayoría de estas mujeres pueden estar seguras de que tendrán un bebé sano ya que, si bien la diabetes conlleva algunos riesgos durante el embarazo, los avances en la atención médica hacen posible reducirlos considerablemente. 

 ¿Qué riesgos conlleva para el bebé la diabetes?

Las mujeres con diabetes preexistente que no han controlado su enfermedad debidamente durante las primeras semanas del embarazo tienen entre dos y cuatro veces más probabilidades de tener un hijo con un defecto congénito grave, como un defecto cardíaco o un defecto del tubo neural (defecto congénito cerebral o de la médula espinal) que las que no padecen diabetes. También es más probable que el niño nazca sin vida o que se produzca un aborto espontáneo. 

Las mujeres con diabetes gestacional, que por lo general se presenta hacia el final del embarazo, no suelen tener un riesgo mayor de tener un bebé con defectos congénitos. No obstante, los resultados de algunos estudios sugieren que si la diabetes gestacional de la madre es lo suficientemente grave como para requerir tratamiento con insulina, el bebé puede tener un riesgo mayor de nacer con un defecto congénito. Es posible que algunas de estas mujeres padecieran diabetes antes del embarazo sin saberlo. Como consecuencia, es posible también que la concentración de azúcar en la sangre de estas mujeres haya sido elevada durante las primeras semanas del embarazo, lo cual aumenta las probabilidades de que el bebé nazca con defectos congénitos. 

Cuando la diabetes gestacional no se controla debidamente, el riesgo de que un bebé nazca sin vida también se incrementa un poco. No obstante, gracias a los avances médicos disponibles actualmente, estos casos son poco frecuentes. 

Las mujeres que no han controlado debidamente su diabetes (gestacional o preexistente) tienen más probabilidades de tener un bebé con exceso de peso (de 10 libras [5 kg] o más), lo cual se conoce médicamente como macrosomía. Estos bebés son más grandes porque parte del azúcar adicional presente en la sangre de la madre atraviesa la placenta y pasa al feto. Cuando esto sucede, el feto comienza a producir insulina adicional que lo ayuda a procesar esta azúcar y a almacenarla como grasa. Esta grasa tiende a acumularse en la zona de los hombros y el tronco, lo que dificulta el parto vaginal e incrementa el riesgo de que el bebé sufra daños durante el mismo. 

Todos los bebés nacidos de mujeres diabéticas que no controlan debidamente su condición son más susceptibles a dificultades respiratorias, concentración baja de azúcar en la sangre e ictericia durante las primeras semanas de vida. Si bien estos problemas pueden tratarse, es mejor prevenirlos controlando la concentración de azúcar en la sangre durante el embarazo. Los bebés de mujeres con diabetes gestacional también pueden tener un riesgo mayor de obesidad y diabetes después de la adolescencia. 

¿Provoca otras complicaciones la diabetes durante el embarazo? 

 Gracias a los avances en la atención médica, las probabilidades de que una mujer diabética tenga un embarazo sin complicaciones y un bebé sano se aproximan a las de una mujer no diabética, siempre que se controle la concentración de azúcar en la sangre desde antes de quedar embarazada. Las mujeres que no controlan debidamente su condición, en cambio, especialmente aquellas con diabetes preexistente, tienen un riesgo mayor de sufrir ciertas complicaciones durante el embarazo, como el aborto espontáneo, la hipertensión durante el embarazo, el polihidramnios (exceso de líquido amniótico, que puede provocar un parto prematuro), el parto prematuro y el nacimiento sin vida del bebé. 

¿Qué pruebas se recomiendan para detectar complicaciones? 

El médico realizará un seguimiento estricto del tamaño y estado del feto, especialmente durante el tercer trimestre del embarazo. En algunos casos, recomendará la realización de uno o más ultrasonidos para comprobar que el feto crezca normalmente. Si el bebé alcanza un peso de 9 libras con 14 onzas (4,5 kg) o más, es probable que el médico recomiende un parto por cesárea cuando llegue a término. También podrá recomendar la realización de una prueba de reactividad fetal, un procedimiento sencillo que puede repetirse semanalmente o con mayor frecuencia y por el cual se evalúa electrónicamente el ritmo cardíaco fetal. En la mayoría de los casos, estas pruebas demuestran que el embarazo evoluciona normalmente. Si bien es más probable que una mujer diabética tenga que dar a luz mediante una intervención cesárea, la mayoría lo hace a través de un parto vaginal normal. 

¿Por qué es fundamental la atención prenatal para las mujeres diabéticas? 

Las mujeres con diabetes preexistente deben consultar a sus médicos antes de quedar embarazadas para cerciorarse de que su concentración de azúcar en la sangre esté bajo control. Esto es muy importante, ya que los defectos congénitos más graves asociados con la diabetes se originan en las primeras semanas de embarazo, cuando la mujer posiblemente aún no sabe que está embarazada. 

Los estudios han demostrado que el control de la concentración de azúcar en la sangre desde antes del embarazo elimina casi totalmente el riesgo adicional de defectos congénitos al que están expuestas las mujeres con diabetes preexistente que requieren insulina. Otros estudios demuestran también que el control de la concentración de azúcar en la sangre antes y durante el embarazo reduce el riesgo de aborto espontáneo, de nacimiento sin vida del bebé, de macrosomía y de complicaciones durante las primeras semanas de vida del bebé. 

Cuando una mujer diabética se propone quedar embarazada, los médicos suelen recomendar un análisis de sangre mensual para medir la hemoglobina glicada (sustancia que se forma cuando la glucosa en la sangre se adhiere a la proteína de los glóbulos rojos). Este análisis demuestra el grado de eficacia con que se ha controlado la concentración de azúcar en la sangre durante los últimos dos o tres meses y sirve para determinar el momento más seguro para intentar quedar embarazada. Este análisis también puede utilizarse para realizar un control de la concentración de azúcar en la sangre durante el embarazo. 

Como parte de una dieta sana, se recomienda a todas las mujeres tomar un complejo multivitamínico que contenga 400 microgramos de la vitamina B conocida como ácido fólico a partir de al menos un mes antes del embarazo para evitar los defectos del tubo neural. Las mujeres con diabetes preexistente tienen un riesgo mayor de tener un bebé con este tipo de defectos, por lo que es fundamental en su caso tomar ácido fólico. Antes de quedar embarazadas, las mujeres diabéticas deben consultar a su médico para determinar si deben tomar una dosis mayor de ácido fólico. Si bien no existen estudios sobre el consumo de dosis más elevadas de ácido fólico para evitar los defectos del tubo neural en los bebés de mujeres con diabetes preexistente, se ha comprobado la eficacia de dosis de 4.000 microgramos en la reducción de este riesgo en mujeres que ya tuvieron un bebé afectado. 

Las mujeres con diabetes preexistente que toman medicamentos por vía oral para controlar la concentración de azúcar en la sangre deben sustituirlos por insulina antes de quedar embarazadas y durante el embarazo, ya que los medicamentos ingeridos por vía oral pueden conllevar un riesgo de que se produzcan defectos congénitos. 

 ¿Cuáles son los síntomas de la diabetes gestacional y cómo se detecta? 

La diabetes gestacional es una de las complicaciones más comunes del embarazo. Por lo general, ocurre durante la segunda mitad del embarazo, cuando las hormonas u otros factores interfieren con la capacidad del organismo de utilizar su propia insulina. La mayoría de las mujeres embarazadas que padecen diabetes gestacional no presenta síntomas, aunque algunas experimentan un exceso de sed, hambre o fatiga. La concentración de azúcar en la sangre generalmente se normaliza después del parto. 

Entre las mujeres que presentan un riesgo mayor de desarrollar diabetes gestacional se encuentran aquellas de más de 30 años de edad, las que están obesas, las que tienen antecedentes familiares de diabetes y las que han dado a luz un bebé con gran exceso de peso (de más de 9,5 libras [4,3 kg]) o un bebé sin vida. Según los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), la diabetes gestacional suele ser más frecuente en la población afroamericana, hispana o latinoamericana, la oriunda de las islas del Pacífico y la población indígena americana. La mayoría de las mujeres embarazadas se somete a la prueba de diabetes gestacional entre las semanas 24 y 28 del embarazo. A menudo, en las mujeres que se consideran de alto riesgo (incluidas aquellas que han tenido diabetes gestacional en un embarazo anterior), se realiza un diagnóstico durante una consulta al comienzo del embarazo y, si los resultados son normales, se les vuelve a realizar una prueba diagnóstica entre las 24 y las 28 semanas.

Según la Asociación Estadounidense de Diabetes (ADA), las mujeres de menos de 25 años de edad que no tienen otros factores de riesgo de diabetes no requieren estudios ya que tienen un riesgo muy bajo de padecerla. La prueba consiste en extraer una muestra sanguínea una hora después de ingerir una bebida de 50 gramos de glucosa (una forma de azúcar). Las mujeres con concentraciones elevadas de glucosa en la sangre deben someterse a una prueba similar pero de mayor duración conocida como la prueba de tolerancia a la glucosa, para la cual deben extraerse muestras de sangre una, dos y tres horas después de ingerir 100 gramos de glucosa. Una vez se le ha diagnosticado la diabetes gestacional, la mayoría de las mujeres puede controlar la concentración de azúcar en la sangre mediante la dieta y el ejercicio. 

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