Las experiencias de los primeros años de vida ejercen una influencia decisiva en el desarrollo de la personalidad del individuo.

Por lo tanto, desde su más tierna infancia debe insertarse en un ámbito educativo que le brinde oportunidades de experiencias adecuadas, tanto en calidad como en cantidad, contribuyendo así a la mejor estructuración de su personalidad.

Para ello es importante estimular sus capacidades de manera que al ir alcanzando logros, el niño pueda llevar a cabo conquistas nuevas, de nivel cada vez más elevado. 

Pero, ¿cómo estar seguros de elegir el lugar adecuado para ello?

Hay varios elementos importantes que debemos tener en cuenta en el momento de la elección: 

En primer lugar, recabar la máxima información sobre los posibles jardines a tener en cuenta. 

Luego comienza la labor de investigación, en donde debemos visitar las instalaciones y fijarse principalmente en lo siguiente: Que cumpla con las normas de seguridad e higiene, que sea un lugar luminoso con sitios amplios y adecuados a cada edad, que cuente con algún espacio abierto con juegos. 

Si lo anterior es adecuado, concretar una entrevista con la directora del establecimiento, en donde priorizar dos temas fundamentales: la adecuada calificación profesional del personal a cargo, ya que es sumamente importante que los padres confíen en ellos, y por otro lado, el proyecto educativo y los objetivos institucionales. Estos deben ser compatibles y coherentes con la educación brindada desde el hogar, ya que el niño debe sentir que existe continuidad entre ambos. 

Si logramos hacer confluir todo lo antes mencionado, podemos estar tranquilos que elegimos el lugar adecuado para la educación de nuestro hijo. 

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