Por eso es un período difícil de transitar, ya que deben “armarse de paciencia” para tolerar gritos, llantos, pataletas que son la manera que eligen los chicos para mostrar su desacuerdo con las normas, su rabia por no poder poner en práctica sus planes y la angustia que les produce tener que tomar alguna decisión: Ir al parque o al club, tomar un helado o un refresco.

¿En qué consiste el conflicto que hace reaccionar a los chicos de esa manera?

El niño descubre que es un ser independiente, capaz de expresar sus propios deseos (por el habla y la marcha) pero al mismo tiempo se da cuenta de sus limitaciones: por ejemplo no alcanza determinado juguete que está en un estante alto. A los niños les resulta muy doloroso ver que no siempre pueden hacer o tener todo lo que quieren y cuando sus planes no pueden convertirse en realidad reaccionan con una rabieta, que son manifestaciones espontáneas de la necesidad de autonomía y lo hacen para molestar a sus padres.

La rabieta es un producto de la lucha entre independencia y autocontrol, y sin gritos ni llantos no podrán superar esta etapa, esto es algo inevitable. Los niños al ser inmaduros desde el punto de vista biológico y psicológico manifiestan su bronca de manera furiosa, a veces hasta sin haber un motivo aparente. Es claro que las rabietas son algo normal en el desarrollo evolutivo del niño, pero ¿qué pueden hacer los papás para disminuir su frecuencia? Cuántas más órdenes y prohibiciones, más berrinche, por lo tanto hay que controlarlas, por supuesto que sin olvidarnos de los límites que son los que brindan la seguridad necesaria para un desarrollo sano. Sugerir en lugar de mandar: Cuando haya que poner límites, ayuda explicar la razón. No transigir ante las pataletas. De lo contrario, lo van a tomar como medio para conseguir sus propósitos. No hay que intentar reprimirlo. El niño en este momento necesita descargar su rabia y luego consuelo. Después de la crisis el niño necesita más que nunca el amor de sus padres y que comprendan su malhumor.

¿Qué hacer en plena crisis?

Ante todo, mantener la calma y en lo posible aportar una cuota de buen humor. Tal vez así puedan transformar un No rotundo en un SI. Tratar de lograr acuerdos, encontrar soluciones amistosas y reprimir los deseos de rezongo. Hacer ver a los niños el lado positivo de las cosas: por ejemplo si se niegan a ir al parque, explicarles que allí jugarán con otros niños, etc. En el fondo ellos buscan que los papás se tomen el tiempo necesario para convencerlos con buenos argumentos.

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