La imposibilidad de tener hijos puede ser una de las experiencias más difíciles de sobrellevar tanto a nivel personal como de pareja. Es un problema complejo que cada pareja afronta de manera diferente. Tal vez el momento más difícil sea el de  enfrentarse al diagnóstico. Pero también lo son las distintas etapas del tratamiento y la espera de los resultados.  Lograr una buena comunicación y conocer los procesos por los que atravesará cada uno, ayuda a no sumar tensiones adicionales a las ya generadas por la situación que se está viviendo. También es bueno saber que en ocasiones, la dificultad  provoca un aumento de la unión, el amor y el apoyo  mutuo  y en esos casos el problema supone una experiencia de crecimiento personal para ambos.  

El impacto de la noticia

Existe la creencia de que tener un hijo, es un hecho natural en el ser humano, donde uno decide voluntariamente en qué momento de la vida sucederá. Pero cuando una pareja  se enfrenta al diagnóstico de infertilidad, una crisis importante impacta fuertemente sobre sus vidas. 

Algunos de los factores que causan estrés  son:

Los tratamientos médicos, que requieren grandes esfuerzos, implican tiempo y toma de medicamentos que pueden alterar la función del cuerpo y cambios en el estado de ánimo (a esto se suma que no siempre se logran resultados favorables).

Los gastos por consultas médicas, tratamientos, medicamentos y estudios, implican un gran esfuerzo económico.

La presión de familiares y amigos por la llegada del bebé: “y… ¿para cuándo?”

Los mensajes de autoreproche. Surgen frases tales como "soy un fracaso" "No valgo como mujer" "No soy un verdadero hombre" "Esto es un castigo".

Algunas de las  reacciones más habituales son:

Al conocer la noticia, pueden haber entrado en un estado de shock que los aleja de la realidad e incluso les empuja a negarla en un principio.

Negación. Pueden pensar que el diagnóstico es equivocado y solicitar otras opiniones médicas que corroboren o desmientan el diagnóstico (no se acaba de creer que eso les pueda estar ocurriendo a ellos).

Cuando se confirma el diagnóstico, surge una profunda preocupación y el tema del embarazo llega casi a convertirse en una obsesión. La relación de pareja puede verse afectada, aparece la incomprensión y la rabia, favoreciendo el aislamiento y la falta de comunicación con el otro.

Sentimiento de culpa. El miembro de la pareja portador de la infertilidad puede sentirse culpable por privar al otro de la posibilidad de tener hijos. En otros casos, pueden llegar a culparse uno al otro por su incapacidad para concebir, experimentando resentimiento y rabia. Se establece así una dinámica destructiva que puede hacer peligrar la estabilidad del vínculo.

Pérdida de control. Hay aspectos de la vida propia que escapan al  control de cada uno.

Aislamiento social. Algunas parejas dejan de tener vida social después de saber que no pueden tener hijos. La salida con amigos se hace más difícil, pueden surgir sentimientos como miedo, vergüenza o temor a discusiones incómodas. También sucede que al ver una situación familiar que posiblemente ustedes no están pudiendo conseguir, les provoca dolor y malestar, y optan por evitar ese tipo de situaciones (especialmente cuando están en el período que les acaban de diagnosticar la infertilidad o les están aplicando un tratamiento). 

Una avalancha de emociones brota en forma de enojo y preocupación constantes así como una gran rabia y envidia por quienes sí pueden concebir hijos de manera natural. El dejar de hacer cosas que antes les gustaba, seguramente impactará en la relación de pareja.

Factores que aumentan o disminuyen el impacto de la infertilidad

La infertilidad constituye una situación de estrés crónico comparable con el divorcio, la muerte de algún familiar o incluso con una enfermedad crónica como el cáncer o el sida. Las visitas continuas al médico, los tratamientos farmacológicos, las relaciones sexuales programadas y las intervenciones quirúrgicas, se transforman en una carga para la vida diaria y puede afectar de alguna manera el estado emocional, social, físico e incluso, intelectual de los miembros de la pareja.

Hay distintos factores que pueden actuar como amortiguadores del impacto emocional: la calidad de la relación de pareja previa al diagnóstico, el apoyo de la pareja, de familiares y de amigos, así como los recursos propios de cada persona. También realizar una terapia que ayude a sostener el proceso suele ser positivo.
 

El hombre y la mujer, diferentes formas de sentir

Ambos miembros de la pareja tendrán diferentes sentimientos y reacciones. 

La mujer:

Socialmente, la maternidad es un hecho muy ligado a la condición de ser mujer. Frente a no poder cumplir el “mandato social” de ser madre, la  mujer puede sentirse devaluada. A esto se suman los cambios emocionales provocados por algunos medicamentos y  tratamientos. 

Por lo general, la mujer tiene una necesidad mayor de expresar sus emociones, necesita ser escuchada y comprendida. El hecho de poder compartir lo que le pasa la ayuda a sobrellevar el estrés.

El hombre: 

No es tan abierto a la hora de expresar sus emociones, muchas veces se refugia en el trabajo, deporte o un hobby. Por otro lado, es común la presión social que asocia infertilidad y virilidad (se piensa Fertilidad = Potencia sexual). ”¨Por este motivo la infertilidad suele producir ansiedad e inseguridad. ”¨

Esto puede afectar la recogida de la muestra de semen generando bloqueos, ansiedad o miedo a fracasar. Es probable que la masturbación se realice bajo mucha presión y tensión (se ha visto que las muestras recogidas en situaciones de estrés son de calidad inferior).

La comunicación en la pareja:

Esta manera distinta de afrontar la infertilidad, puede aparejar problemas de comunicación en la pareja. 

Muchas veces, el hombre no expresa sus emociones a su mujer con la intención de protegerla y no causarle más dolor, pero ella puede interpretarlo como una falta de compromiso, y piensa que él  no está experimentando sus mismos sentimientos. Esto aumenta la angustia y la tensión entre ambos. Por eso, para mejorar la comunicación, es importante comprender cómo maneja el estrés el otro (y cómo lo expresa). Aunque los sentimientos sean los mismos, la forma en que cada uno los maneja es personal.
 

Cuestiones que ayudan:

Reconocer que los dos tendrán diferentes sentimientos y reacciones en momentos  distintos. Si se espera que la pareja reaccione de una manera determinada y no lo hace, seguramente se sufra.

Hablar de cómo vive la infertilidad cada uno y su actitud delante las distintas opciones del tratamiento. Esto ayudará a no tener falsas expectativas del comportamiento del otro.

Hablar con parejas que hayan pasado por esta experiencia.

Dejar que cada miembro de la pareja gestione el estrés a su manera.

La sexualidad:

Otra área de la vida que se ve afectada es la sexualidad. Antes de conocer el diagnóstico, las relaciones sexuales eran mantenidas de forma espontánea y placentera. Es común que luego de conocido el diagnóstico, la vida sexual se vea resentida. Puede suceder que haya una insatisfacción sexual en general y que:

Disminuya la frecuencia de las relaciones sexuales (como el embarazo es poco probable, las relaciones pueden recordarles que “no pueden” y prefieren evitarlas)

Haya que programar las relaciones sexuales en días concretos del ciclo (perdiéndose la espontaneidad y con el único objetivo de lograr el embarazo –esto genera mucha tensión-)

Por la exigencia de rendimiento, el sexo puede convertirse en una experiencia dolorosa por no poder concebir.

Ocurran problemas de eyaculación o surjan dificultades para conseguir el orgasmo.

Infertilidad, los caminos posibles:

Cuando la pareja no puede cumplir el deseo de concebir un hijo, se genera frustración y un sentimiento de pérdida de control. Es importante que puedan apoyarse mutuamente para evitar los conflictos así como buscar momentos de sexo placentero. Muchas parejas intentarán la concepción recurriendo a los distintos tratamientos que se ajusten mejor a su caso. Algunos tendrán en cuenta a la adopción como una posibilidad. Otros optarán por cesar la búsqueda del hijo propio. Cualquiera sea la decisión que se tome, es importante que puedan darse un tiempo mínimo antes de resolver cuál será el camino a seguir.

“Sobrevivir” a la crisis de infertilidad, puede aumentar la confianza y la proximidad entre ustedes. Algunas parejas se dan cuenta de que en este proceso fueron capaces de discutir problemas que nunca antes habían afrontado -pero que siempre habían existido-. Pero algunas veces, hablar y compartir los sentimientos con la pareja no resulta suficiente y se requiere ayuda externa y también hay que considerarlo una opción válida. 

Ps. Rosario Valdés y Ps. Mercedes Viera

www.meses.com.uy

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