Se dice que mejora la salud tanto materna como infantil, no sólo en países industrializados sino también en países subdesarrollados. ¿Qué tipo de evidencia apoya estas declaraciones?

Se dice que mejora la salud tanto materna como infantil, no sólo en países industrializados sino también en países subdesarrollados. ¿Qué tipo de evidencia apoya estas declaraciones?

En este artículo intentaremos clarificar algunos de los mitos para los pediatras, sin perdernos en los detalles. Mientras que la calidad de algunos estudios ha sido cuestionada, el cúmulo de información está creciendo rápidamente y organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Norteamericana de Pediatría han publicado sus recomendaciones formales de que la lactancia materna es un buen comienzo en la vida de cualquier niño.

La teoría: el ejemplo de la obesidad

Como en muchas áreas de la medicina, un buen equilibrio, más que los extremos, parece ser la mejor manera de alimentar a niños sanos con energía y nutrientes.

Al principio de la etapa post guerra, la desnutrición era un problema muy extendido. Hoy se sabe que daña el crecimiento y la salud de los niños, incluyendo la capacidad intelectual. En 2012, sin embargo, la desnutrición no es un problema en países desarrollados. En vez de ello, se observan resultados de una excesiva ingesta de energía: una epidemia creciente de obesidad global, con complicaciones médicas predecibles que llevan al sufrimiento y a estrés económico para los sistemas de salud.

Estudios tempranos ya describían cómo el aumento excesivo de peso en los primeros meses de vida puede resultar en un estado de obesidad permanente ya cuando están en la etapa de educación primaria. Un informe de Stettler y Stallings en 2002 fue uno de los primeros estudios en reportar, con datos de más de 19.000 niños, que el aumento rápido de peso en los primeros 4 meses podía estar asociado con un crecimiento del riesgo de sobrepeso a los 7 años de edad. Como ya está establecido que era muy probable que los niños que son obesos a los 7 años también lo serán más adelante en la vida, la prevención temprana del sobrepeso infantil se convierte en un objetivo de salud estratégicamente importante.

Equilibrar la energía y la ingesta de alimentos desde el principio de la vida parece importante para lograr que la población mundial vuelva a la senda correcta de la dieta saludable que podría facilitar un mayor desarrollo de estilos de vida más saludables.

Este balance sano de energía y nutrientes es lo que se puede alcanzar con la lactancia materna, y es la razón por la que la OMS, la Autoridad Europea de Seguridad Alimenticia (EFSA), la Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN), la Academia Norteamericana de Pediatría (AAP) y otras asociaciones ahora recomiendan la lactancia materna exclusiva por al menos los primeros 4 a 6 meses de vida. Esta práctica de alimentación resulta en un ritmo de crecimiento humano ideal, aunque las tablas y gráficas de crecimiento ideal todavía son objeto de debate.

Más allá de la obesidad, ¿cómo se traduce esta teoría de la lactancia materna como una intervención profiláctica en la dieta, en resultados de salud?  

Además de prevenir la obesidad, hay documentación de que la lactancia materna también mejora los resultados de salud en una variedad de condiciones. Estos resultados incluso indican una dependencia de la dosis frente a la duración de la lactancia. Mientras que la causalidad puede no ser clara o comprensible, las correlaciones observadas entre dar el pecho y una serie de resultados en la salud son un indicador fuerte de una posible causa subyacente. También resta por aclarar si son efectos directos o indirectos.

A continuación, algunas de las condiciones estudiadas hasta el momento:

1. Infecciones del tracto respiratorio
2. Otitis media
3. Enterocolitis necrotizante
4. Síndrome de muerte súbita del niño
5. Enfermedad alérgica
6. Enfermedad celíaca
7. Enfermedad inflamatoria del intestino
8. Obesidad
9. Diabetes

Beneficios de salud para los bebés prematuros

Hasta los bebés prematuros se benefician de la leche humana, ya que se dice que ésta ayuda a desarrollar su sistema inmune. En la práctica, esto se ha observado como índices menores de sepsis y de enterocolitis necrotizante.

Los resultados del desarrollo neuronal mejoran con alimentación de leche humana. Estudios a largo plazo de niños de 8 años de edad y hasta terminar su adolescencia sugieren que los tests de inteligencia y los volúmenes de cerebro y materia blanca son mayores en individuos que han recibido leche humana de niños.

Beneficios de salud para la madre

Muchos pediatras ya reconocen algunos de los beneficios de la lactancia maternal para los bebés. En cambio, no todos saben todavía que dar el pecho también es bueno para la madre. Hay varios beneficios para la salud, tanto a corto como a largo plazo, y la lista que presentamos a continuación probablemente siga creciendo según nuevos estudios investiguen y agreguen beneficios de la lactancia para la madre que da de mamar.

Las ganancias inmediatas de salud para las madres incluyen una reducción en la pérdida de sangre postparto y una involución más rápida del útero.

A largo plazo, los beneficios son más difíciles de estudiar a consciencia, debido a que a veces hay períodos muy largos de tiempo entre que se da de mamar y se ve un resultado en la salud. Descubrimientos actuales indican una diversidad de efectos positivos en la salud, incluyendo los siguientes:

1. Mayor espaciamiento entre hijos después de la amenorrea de la lactancia
2. Menor riesgo de:

  • Depresión postparto
  • Abuso infantil y abandono  

3. Un retorno más rápido al peso pre-embarazo
4. Menor riesgo de diabetes mellitus tipo 2
5. Menos riesgo de artritis reumatoidea
6. Menos riesgo de:

  • Hipertensión
  • Hiperlipidemia
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Diabetes
  • Cáncer de mama 
  • Cáncer de ovario

¿Leche de la madre o cualquier leche humana?

La leche de la propia madre es normalmente deseable como primera opción, a menos que la madre tenga problemas, por ejemplo, de drogadicción o una infección VIH. Aun cuando la madre no pueda dar el pecho con frecuencia, su leche todavía puede ser ordeñada con éxito y con ella se puede alimentar al niño más tarde.  

La leche pasteurizada, ya sea de la madre o de una donante, también puede ser usada como sustituto de la leche de pecho normal. La leche de la madre se puede guardar con seguridad en una heladera a temperatura normal (4ºC) durante unas 96 horas (4 días).

Fuente:  The Global Breastfeeding Initiative – Excellence in Paediatrics, http://breastfeeding.excellence-in-paediatrics.org/

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