La natalidad esta en crisis debido a que los cambios culturales y los ingresos económicos producen un freno. Expertos y políticos reclaman un sistema de cuidados. Mira la noticia que publicó el diario El País acá: 

 

Uruguay es el país de los tres millones. Y parece que esta característica va a seguir incambiada por algún tiempo. El censo de 2011 arrojó un incremento de la población en apenas unas 45.000 personas. Sí, Uruguay crece. Sin embargo, este incremento es cada vez más lento y preocupa.

Las necesidades económicas y los cambios culturales hacen que la población joven uruguaya siga disminuyendo y la clase media piense bien a la hora de tener más de un hijo. El gobierno y los expertos buscan cambiar esta situación para no poner en riesgo la sustentabilidad del sistema previsional del país.

Esta preocupación fue manifestada, por ejemplo, por el expresidente de Ancap, Raúl Sendic. "La clase media uruguaya no se reproduce, mira televisión", dijo Sendic en un acto en Maldonado de su sector Compromiso Frenteamplista. "Lo que yo planteo es que hay políticas de respaldo a la población de menores recursos y no hay políticas para el sector de clase media", dijo a El País.

Precio por hijo.

Vivienda, alimento, salud, educación: todo suma en el presupuesto familiar. El sistema de cuidados -como el que se ocupa de la atención a la infancia- está enfocado en los sectores más desfavorecidos y la clase media debe cubrir gastos que la clase baja tiene resueltos.

Mientras los sectores bajos pueden acceder, por ejemplo, a los centros CAIF, la clase media, aunque tenga ingresos modestos, se ve obligada a pagar guarderías o jardines de infantes.

Pero lo económico no es lo único que incide en la decisión de ser padre. Existen otros costos ligados, por ejemplo, a la cultura y la idiosincracia.

La baja de la natalidad "obedece a cambios en el mercado laboral, a la incorporación de la mujer, a su proceso de emancipación, de equidad de género, su ingreso al sistema educativo y un proyecto de vida que no está necesariamente asociado al rol de madre", apuntó el especialista en políticas sociales de Unicef, Gustavo De Armas.

Además, la cultura uruguaya siempre circuló por caminos similares a los europeos. Y Europa manifiesta desde hace décadas problemas de natalidad. "Uruguay tiene una estructura de población por grupos de edades muy similar a varios países europeos. Eso es así porque el país en los cien años que van desde 1860 a 1960 vivió una modernización social y cultural muy similar a la de muchos países de Europa. Y eso implicó adoptar pautas de reproducción de la población similares", explicó José Luis Castagnola, experto en Ciencias Sociales y consultor de la Universidad Católica.

Castagnola recordó un estudio del sociólogo César Aguiar, que puso en evidencia que ese patrón de tener pocos hijos comienza a difundirse al comienzo del siglo XX y se generalizó durante la década de 1930. "El aspecto central de este patrón es que las familias deciden asegurar buena educación a sus hijos para brindarles más oportunidades de ascender socialmente", explicó. Luego, la educación se masificó y dejó de asegurar el asenso social pero el criterio de "pocos hijos pero mejores educados" se mantuvo.

Frustración.

El cambio cultural para fomentar la maternidad es un trabajo profundo y a largo plazo. El económico, en cambio, se puede resolver con el sistema de cuidados.

"Se debe impulsar una política activa que permita estimular la natalidad en los sectores medios de la sociedad, para asegurar que se reduzca lo que se llama fertilidad reprimida", explicó Sendic. La propuesta es disminuir la maternidad frustrada, que se da cuando existe una brecha entre la cantidad de hijos que se desea tener y los que finalmente se tienen.

"Las mujeres de los sectores medios evidencian cierta fecundidad insatisfecha: el deseo de tener un número mayor de hijos de los que tienen. Esto podría responder a que la red de servicios, sobre todos dirigidos a primera infancia, ha tenido un desarrollo menor al deseable. Allí hay un desafío importante respecto a las políticas hacia las familias en esta etapa de desarrollo", dijo De Armas.

Las mujeres que llegaron a los 45-49 años culminaron su vida reproductiva con una media de 2,45 hijos, según la última edición del Atlas Sociodemográfico y de la Desigualdad. Este promedio está por encima de la tasa de reemplazo (2,1) pero es el más bajo de la historia. La porción de población joven es cada vez menor. Dentro de la población entre 0 y 17 años "no solo se produjo una disminución en términos relativos (el porcentaje dentro de la población en general) sino también en términos absolutos (en miles de habitantes). Y esto es consecuencia de la caída de la fecundidad", explicó De Armas. Se debe mejorar la calidad de esta población antes de promover los nacimientos, apuntó.

Políticas.

La diputada nacionalista Verónica Alonso manifestó su preocupación por la ausencia de una política firme de cuidados. Incluso, en 2013 presentó algunas propuestas similares a las de Sendic de los últimos días tras sus polémicas declaraciones.

Alonso plantea que las familias que tengan su tercer hijo a partir de 2014 accedan al beneficio de un 10% de bonificación de su jubilación y con el cuarto hijo, un 10% adicional. También, propuso que las familias con tres o más hijos accedan a mayores deducciones del IRPF y descuentos de aportes al BPS para los cuidadores de los hijos si ambos padres trabajan.

La diputada planteó la extensión del seguro de paro para el jefe de familia que sea despedido y preferencia en becas en educación media y superior, transporte y comida.

Alonso, quien integra la Comisión de Población y Desarrollo, busca llevar a la práctica "una serie de medidas para aquellas familias de los sectores medios de la población, en particular de las familias numerosas de tres o más hijos". Aseguró que recibe un reclamo recurrente. La clase media se queja de que es demasiado "rica" para recibir ayuda del Mides y demasiado "pobre" para acceder a ayuda de los bancos.

"Dentro de las diversas realidades familiares, las familias numerosas presentan una problemática particular por el coste que representa para ellas el cuidado y educación de los hijos o el acceso a una vivienda adecuada a sus necesidades. Estas circunstancias pueden implicar una diferencia sustancial con el nivel de vida de otras familias con menos hijos o sin ellos", explicó Alonso.

Modelo.

La experiencia internacional muestra que las políticas sociales tienen efectos recién a largo plazo. Francia, explica Arocena, aplica desde hace 30 años una serie de políticas que benefician a los padres de más de dos hijos. "Hay una preocupación fuerte por la natalidad. Uruguay estaría en condiciones de hacer algo así", dijo el sociólogo José Arocena.

Dinamarca, por su parte, lanzó una campaña que fomenta que las parejas se vayan de vacaciones porque se demostró que el tiempo libre facilita la concreción de relaciones sexuales en la pareja.

"Se pude decir en términos generales es que todas aquellas políticas y servicios que faciliten la vida cotidiana y bajen los costos de la crianza de niños y el desarrollo de los adolescentes serán positivas. Es incierto si pueden ser incentivos para un incremento de los nacimientos, pero sabemos que contribuirán a la calidad de la población", dijo Castagnola.

La natalidad se traslada a sectores bajos con necesidades insatisfechas

La baja tasa de natalidad en la clase media y alta en Uruguay se ve agravada por otro fenómeno: el traslado de la fecundidad a los sectores más desfavorecidos. "Los últimos 20 o 25 años la fecundidad se ha ido trasladando hacia los sectores de más bajos ingresos. La reproducción se ha visto concentrada en los sectores" más pobres, explicó el especialista en políticas sociales Gustavo de Armas.

Es en estos sectores donde se dan las familias más numerosas. Según el último Atlas Sociodemográfico y de la Desigualdad, "a mayor cantidad de necesidades básicas insatisfechas del hogar, mayor cantidad media de hijos". Esta cifra llega a una medida de 4,47 hijos en los hogares más desfavorecidos, despegados del promedio de 2,45 de todo el país.

"Si yo no tengo como vivir, necesito tener muchos hijos para que ellos me puedan apoyar. La base para la mayor cantidad de hijos tiene que ver con la previsión", explicó el sociólogo Ramón Firme.

Existen otros fenómenos familiares que también están presentes, en mayor medida, en las clases bajas. Estos son los hogares monoparentales y el embarazo adolescente, dos fenómenos que dificultan las posibilidades de desarrollo familiar.

"La presencia de madres adolescentes es abrumadoramente más frecuente en los hogares más desfavorecidos que en el resto", desarrolla el Atlas.

"El embarazo se da, o bien para escapar de una situación que es insostenible y sirve como ruta de escape, o por la falta de proyectos de esa adolescente", dijo a El País el viceministro de Salud Público, Leonel Briozzo.

"La idea es prevenir el embarazo adolescente que no se toman por decisión consciente. Y cuando este acontece, tratar de prevenir el segundo embarazo", agregó.

Según el experto en Ciencias Sociales José Luis Castagnola, en el mundo actual ya no es necesario apuntar al crecimiento de la población, sino, justamente, de trabajar en el bienestar de la población.

"Lo que importa es la calidad de la población en términos de capacidad de adaptación a cambios y de aprendizaje constante para prolongar la vida activa plena. La prosperidad de las personas y los países no pasa por la cantidad de personas sino por lograr que ellas tengan la capacidad de manejar de forma inteligente información y conocimientos", explicó.

"No me parece que sea efectivo ni prioritario enfocar políticas de fomento de la natalidad en las clases medias", agregó Cast.


Fuente: www.elpais.com.uy
Imagen: Morguefile.com 

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