Antiguamente los hombres no participaban en estos momentos cercanos del parto, hoy son pocos los que quieren quedar por fuera de esta experiencia. Aquí algunas claves para afrontar este momento.

Antiguamente los hombres no participaban en estos momentos cercanos del parto, hoy son pocos los que quieren quedar por fuera de esta experiencia. Aquí algunas claves para afrontar este momento.

Hoy en día el hecho de que los hombres participen durante el parto, pocas veces se discute y en general es un hecho que se incentiva, generalizando que es una forma de compartir la experiencia con la mujer y una “obligación” como padres. Sin embargo, rara vez se cuestiona verdaderamente si en todos los casos es oportuno o cuales serían los casos en que no sería conveniente o aconsejable tomando en cuenta a cada miembro de la pareja. Creo que este es un aspecto que se debería elaborar durante el embarazo, pudiendo así integrar al hombre en esta preparación, ya que muchos carecen de información real en cuanto a cual es su rol a la hora del trabajo de parto y el parto propiamente dicho, lo cual considero es un proceso muy rico para la pareja para vislumbrar cuales son las expectativas y fantasías de cada uno en estos momentos, que es lo que necesita la mujer y si este compañero es capaz de satisfacer esta necesidad. Para esto mismo es necesario que pueda haber estado muy al tanto de los cambios de su mujer en este período entendiendo lo que ella puede necesitar en esta fase cercana al parto y en el parto mismo pudiendo favorecer el ambiente para esto. Hay ciertas necesidades básicas que es necesario respetar y cuidar a la hora del trabajo de parto y del parto, como ser la necesidad de privacidad e intimidad de la mujer ya que hay una sensación de mucha exposición física y psíquica, su cuerpo expuesto y con esto su sexualidad. El poder respetar lo que ella necesita, sus tiempos y sus procesos, pudiendo ser conciente de sus temores y fantasías, facilitando el contacto con este proceso instintivo sin intentar llevarla a un plano más racional, sintiéndose juzgada u observada permitiéndole conectarse con su ser más interior y primitivo y con la sabiduría de su cuerpo.

Es fundamental ver que rol viene a asumir esta pareja si de observador, de colaborador, guía, protector, compañero, represor. Relación con el tipo de vínculo de pareja que se establece y como se siente cada cual en este rol de sostener y sentirse sostenido, así como que reacciones emocionales se van desencadenando en él y su pareja. El hombre tiene derecho a decidir si realmente se siente en condiciones de estar y si su pareja es la persona que quiere que lo acompañe por el bienestar de los dos. El proceso de gestación comienza con un acto muy íntimo la relación sexual y es preciso mantener ese clima de intimidad, forma parte de la vida sexual. Varios investigadores cuestionan hasta donde la presencia del padre influye en la vida sexual posterior de la mujer, el que el varón este presente durante este período. Algunos hablan de disminución del deseo sexual y de falta de espontaneidad en la mujer ante la presencia del marido no así ante otras mujeres o mejor aún de su madre. Otros plantean un reconocimiento de la fortaleza de la naturaleza femenina. Es por esto que resalto la idea de poder ir trabajando esta decisión dentro del ámbito de la pareja como parte del proceso del embarazo, como maduración de la pareja parental y respeto de cada integrante de la pareja de las necesidades del otro, ya que lo importante en esta etapa es la tranquilidad y comodidad de la mujer para que el trabajo de parto y el parto se desarrolle sin obstáculos y la mujer pueda adentrarse de lleno en este proceso sin inhibiciones y exigencias externas sino confiando en su propia capacidad de parir y en el acompañamiento amoroso que pueda darle su acompañante.

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