Perder a un bebé es, para muchas mujeres, el final doloroso de sus sueños y esperanzas relacionadas con la maternidad. Pero es bueno saber que la gran mayoría de estas mujeres logran después embarazos exitosos. 

Transcurir el duelo

El duelo es todo un proceso que hay que transcurrir, atravesar y que lleva su tiempo. Es que después de la pérdida los sentimientos estarán confundidos por un tiempo y es absolutamente normal que esto suceda. Lo que suele suceder al principio (como en todo duelo) es que se niegue todo, pues es difícil hacerse a la idea de que ya no hay un bebé creciendo en la panza. Y cuanto más avanzado haya sido el embarazo perdido, más fuerte será el impacto para la mamá y también más tiempo se necesitará para recuperarse. Luego de pasar por esta etapa de negación aparecen las sensaciones de rabia y enojo, dirigidas hacia distintas personas o cosas. Por ejemplo, hacia uno misma, hacia la pareja, enojo con el mundo, con la vida, hasta incluso pueden sentirse cuestiones de fe y pensar que es un castigo o algo injusto. Esto puede llevar a sentir culpa, quizá pensando la mamá que no cuidó lo suficiente su embarazo, que no tomó todos los recaudos necesarios para cuidar al bebé o quizá que no estaba tan sana como pensaba. Todos estos pensamientos son absolutamente normales y todas las mamis que pierden un embarazo los tienen. Pero aunque así sea lo importante es tener claro que no son pensamientos verdaderos. Se sienten deseos de hablar y de llorar. Y el llanto “limpia el alma”, es saludable, liberador de tensiones. A veces se puede sentir la necesidad de mantener en privado el dolor, es que como dijimos, cada cual reaccionará como puede en base a su personalidad y forma de ser. Pero el duelo sigue transcurriendo, pues es un camino que hay que recorrer, y hay que dejar salir la tristeza. Camino que tendrá sus repechos y bajadas, en los que tal vez es difícil por momentos quitar ese pensamiento que duele, pero en otros se siente mejor. Si bien se siente necesidad por momentos de estar sola, es importante también estar acompañada por la pareja, familiares o amigos. Especialmente la pareja que también se está reponiendo, pero que generalmente no sabe qué decir (él también iba a ser papá). A veces cuando se tiene una amiga que también ha sufrido la pérdida de un bebé, es bueno compartir lo vivido, las vivencias de ira y de tristeza que aparecen ante esta situación. Por lo general estos sentimientos de ira pueden sentirse vergonzosos hasta que se descubre que alguien más lo ha sentido y que las personas que han pasado por la misma situación se sienten igual, lo cual ayuda a que se vayan desvaneciendo más rápidamente.

El cuerpo también sufre

Como decíamos el alma sufre, pero el cuerpo también lo hace. Se puede sentir mucho cansancio, fatiga, falta de energía que son síntomas físicos de sufrimiento. Tal vez dolor o tensión en los brazos o en el pecho. Puede disminuir el deseo sexual o quizás desaparezca por cierto tiempo el interés con lo que tiene que ver con la sexualidad. Perder el apetito o tener dificultades para dormir también es común. Son todas estas respuestas normales del cuerpo ante el fuerte impacto que éste sufrió.

¿Qué pasa con el papá?

Los papis sienten la pérdida del bebé de forma distinta que la mamá, a lo mejor no es tan visible su dolor, pero esto no significa que no lo sientan ni mucho menos. Es que culturalmente los varones tienen otra forma de expresar sus emociones. Ellos tienden más a racionalizar lo que ha pasado, es decir, a informarse de por qué pudo pasar. Además el vinculo con el bebé era más indirecto que el que tenía la mamá, pues tal vez solo había visto una ecografía y observado una pancita incipiente. Muchos varones ven a su mujer hundida en el dolor y sufren pensando que tal vez no se recupere más. Por eso se sienten responsables de mantenerse erguidos para sostener a su pareja.

¿Y si hay hermanos?

Y si la pareja que sufre la pérdida tiene hijos, se suma al dolor de la pérdida el de cómo explicarles a los niños. Primero que nada es importante no mentir ni contar más de lo necesario, según la edad que tengan van a entender lo que estén capacitados para entender. Es importante manifestarle los propios sentimientos, por ejemplo “me siento triste”, “necesito llorar”. No sirve disimular porque ellos perciben todo y tapar esos sentimientos puede ser más nocivo que expresarlos con sinceridad. Si son muy chiquitos se les puede explicar a través de un cuento escrito especialmente para ellos por ejemplo en que el bebé sale de la barriguita de mamá y se va como un pececito nadando al mar. Cuando el pequeño ya entiende lo que es un embarazo y como se produce, lo mejor es explicarles que a veces hay embarazos que no pueden seguir adelante, que eso es lo que ha sucedido y que por eso están tristes

La aceptación

Este es un paso muy importante para continuar con la vida. Pero aceptar no significa olvidar. Por lo general el recuerdo del bebé esperado puede volver a la mente de vez en cuando. Esto es normal que suceda mientras que los pensamientos no se estanquen. La gran mayoría de las mujeres que pierden un embarazo, logran luego tener un bebé. Es necesario por lo menos que pasen 6 meses para volver a intentarlo, pues es el tiempo prudencial para elaborar el duelo, para recuperarse emocional y físicamente. La ilusión de un nuevo bebé va a ayudar a salir adelante hasta que llegue el momento de ponerse en la búsqueda nuevamente.

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