Algunos consejos, trucos y todo lo que tenés que saber para cuidar tu piel.

 Si bien cada embarazo es diferente, sabemos que en el período de gestación, el funcionamiento habitual del organismo se modifica indudablemente. Esto se debe a la variación en los niveles hormonales. Los estrógenos otorgan mayor irrigación sanguínea, para que cierta parte de esa cantidad extra, llegue al útero y abastezca las necesidades metabólicas del bebé. 

En el sistema venoso y linfático 

El aumento de peso del bebé va modificando su posición dentro del abdomen. En un primer momento desplaza los órganos sin producir cambios aparentes o visibles, que se tornarán más sensibles con el transcurso de las semanas, especialmente para nuestro retorno venoso.

De esta forma el sistema venoso y linfático de las piernas soportará una mayor presión, y cuando ya no sea continente para esos líquidos puede desencadenar en edemas; siendo la causa principal de la aparición de várices y molestias.

Los edemas se produce debido al deficiente retorno, tanto venoso, como linfático, por la compresión fetal, y esta formado por líquidos extravasados (proteínas, plasma, agua, restos celulares, macroelementos, etc.), provocando un déficit de dichos productos, muchos de los cuales son necesarios para el normal desarrollo del bebé y esto puede perjudicar estéticamente, o en algunos casos el sistema inmunológico de la mamá.

Posibles síntomas: 

• Edema que aumenta durante el transcurso del día 

• Inflamación de tobillos 

• Pesadez de piernas 

• Picazón de muslos 

• Impedimento de calzarse 

De presentarse alguna de estas afecciones, es muy importante charlar con el médico, para evitar la profundización de los inconvenientes en el cuerpo quién les indicará los mejores tratamientos o actividades que funcionaran como equilibrantes. 

En la piel

Se impulsan los vasos sanguíneos y esto hiperactiva, en la dermis, a las glándulas sebáceas, las cuales segregan mayor cantidad sebo, entre otras alteraciones.

Posibles manifestaciones cutáneas:

• Acné

• Cloasma (manchas)

• Exceso de grasitud 

• Rosácea

• Estrías

• Picazón

• Hinchazón

• Hiperpigmentación

• Erupciones

• Irritaciones

• Sensibilidad

• Celulitis

La mayoría de estas afecciones cutáneas desaparecen luego del parto o la lactancia.

Para minimizar inconvenientes estéticos:

Resulta fundamental el cuidado disciplinado de la piel, en toda su extensión, acompañado de una alimentación sana, equilibrada y de ejercicio moderado supervisado bajo estricto control médico.

Los productos cosméticos de uso habitual se pueden utilizar, en su mayoría, pero no así los cosmeceuticos (recetados) que contengan derivados químicos en su composición, ya que llegan al torrente sanguíneo.

Este tipo de productos deben ser supervisados e indicados únicamente por el médico obstetra, quién autorizará o indicará discontinuar.

Consejito

El agua thermal es un excelente recurso durante los 9 meses de embarazo, ya que por sus propiedades constitutivas, descongestiona y calma inmediatamente la piel, y, al mismo tiempo, aporta sales minerales y oligoelementos, que actúan enriqueciendo la epidermis, e hidratándola. 

La Piel del rostro tiene que estar:

• Limpia (con productos específicos)

• Descongestionada

• Hidratada

La Piel del cuerpo tiene que estar:

• Humectada con cremas diarias(ideal aceites y cremas nutritivas)

• Nutrida con cremas anti estrias especialmente en la pancita, mamas, cola, muslos y caderas

Un truquito

De ser posible, colocarse las cremas de la panza luego de comer, ya que los tejidos se distienden, producto de la digestión.

Con el cuidado diario, la epidermis de la embarazada estará en condiciones, para verse y sentirse muy bien, mientras espera dar a luz a su bebé, la personita, que le llenará de caricias su piel, y en especial el alma…

Deja un comentario